Adelantarse a la menopausia es posible

Menopausia

El ojo experto de la esteticista ve cosas que los clientes no saben identificar. Es lógico; es su profesión. Pero es que, a veces, detectan hasta lo que aún no está, o lo que está por llegar. En el caso de la menopausia, la esteticista incluso puede adelantarse a los análisis clínicos. Y, desde ese momento, debe acompañar a la mujer que tiene delante: no solo a nivel técnico, también emocional. Son reflexiones y aprendizajes de la esteticista Mª Eugenia Sanz.

Menopausia

Mª Eugenia Sanz

Esteticista, quiromasajista, reflexóloga, maquilladora y cosmetóloga.

Ejerce en el mundo de la estética profesional desde hace más de 30 años. Centro Mª Eugenia Sanz, Madrid.

| @mesanz_estetica

Pregunta- Mª Eugenia, nos has contado que, antes de que clínicamente se detecte la menopausia, la profesional de estética puede ya “diagnosticarlo” en cabina. ¿Cuáles suelen ser los síntomas que relatan tus clientas, y cómo los debe identificar, comprobar e interpretar una esteticista?

Respuesta- Uno de los primeros síntomas que mencionan las mujeres antes incluso de que lo asocien con la menopausia es la sequedad externa y los picores en la piel. Cuando les comentas que están en perimenopausia y que las hormonas están empezando a fluctuar, dicen que las analíticas no detectan bajadas hormonales y no lo asocian con ello, pero la piel comunica incluso antes de que se detecte en una analítica de sangre.

Otro síntoma que preocupa es la flacidez; te dicen que lo han notado prácticamente de un día para otro. La pérdida de colágeno también es muy significativa en esta etapa, y la piel se ve más fina, menos firme, y se desdibujan los contornos faciales.

Sensibilidad, enrojecimiento e irritación, aparición de manchas e hiperpigmentaciones, y, en algunos casos, granitos en la parte de la barbilla debido a los desórdenes hormonales, son otros de los síntomas más significativos a nivel de la piel.

P.- ¿Cómo debe reaccionar la profesional de estética en este caso?

R.- Lo primero es hacer consciente a la clienta de que está experimentando unos cambios profundos en su cuerpo al reducirse la producción de estrógenos, y que estos van a impactar directamente en su piel. Estos cambios incluyen una menor producción de colágeno y elastina, proteínas encargadas de dar elasticidad y sostén a la piel, lo que hace que esta se vuelva más fina y pierda volumen y firmeza. Se reduce también la funcionalidad de las glándulas sebáceas y sudoríparas, lo que implica una piel mucho más seca, así como una alteración en los vasos sanguíneos, que se traduce en rojeces y piel más reactiva.

Estos síntomas no se manifiestan igual en todas las clientas, y depende mucho de cómo se hayan cuidado en los años anteriores y si han hecho algún tipo de prevención. Es decir, no estará igual una piel que desde una edad temprana tiene unos hábitos constantes en su cuidado, que una clienta que viene a tratarse porque se ha notado toda la cascada de síntomas y empieza a reaccionar en ese momento.

P.- ¿Cómo pueden abordarse esos síntomas, esas molestias o esos cambios en el centro estético?

R.- Para tratar estos síntomas tenemos que hacer que la piel recobre su funcionalidad y, para ello, hay que realizar tratamientos de hidratación profunda con principios activos adecuados como colágeno, elastina, ácido hialurónico y factores de crecimiento, PDRN, exosomas y antioxidantes, unidos a técnicas como electroporación transdérmica, oxígeno con aerógrafo, microneedling, láser frío, etc.

Para mí, la técnica de la hidrainfusión es un buen punto de partida. Estas aparatologías combinadas analizan y detectan el estado de la piel en profundidad, haciendo una limpieza profunda, pero sin agredir el tejido, seguido de un tratamiento de hidratación y acondicionamiento de la piel.

Para recuperar en cierta medida la densidad y reafirmación facial, utilizaría la radiofrecuencia monopolar, bipolar y tripolar, según cada caso, y también las combinaría en diferentes sesiones según la evolución.

Masajes y técnicas como el kinesiolifting, que relajan y reposicionan los tejidos, son también muy eficaces.

Si la piel se encuentra muy sensible y reactiva es interesante hacer tratamientos calmantes con probióticos. En nuestro centro tenemos uno a base de probióticos lácticos y aceite de semilla de frambuesa que aporta un confort inmediato y resuelve en gran medida la reactividad de la piel. Otro de los tratamientos que realizamos, en este caso para la dilatación de los capilares, es la aplicación de luz pulsada junto a la infusión de vitamina C y otros sueros vasoconstrictores, que combinamos con masajes relajantes con productos nutritivos y mascarillas reparadoras.

“La menopausia es una oportunidad para empezar a priorizarse como persona y cuidarse como un acto de amor propio”

P.- Más allá de la técnica, hay otra parte de vuestro trabajo que es fundamental, que es el acompañamiento psicológico o personal a la clienta. ¿Cómo lo hacéis en vuestro caso?

R.- Lo primero que hay que decir es que cada mujer siente y vive la menopausia de forma distinta según sus síntomas, su forma de ser y de entender la situación. A las clientas asiduas les voy adelantando lo que puede suceder para que sean prevenidas y no les pille de sorpresa. Les hago saber que es una etapa más de nuestras vidas, y que después de esta revolución de cambios que se producen, todo se normaliza y, aunque ahora todo es nuevo, hay que aceptarlo, y procurar poner el foco en ello para readaptar nuestros hábitos de vida y cuidados.

Además, cuando hay muchos sofocos e insomnio, yo aconsejo hacer yoga o meditación: el control de la respiración y centrarse en el presente es un bálsamo para el sistema nervioso, y de verdad que influye hasta en la mejora del ritmo cardíaco (ante posibles taquicardias) e incluso para minimizar la dilatación de los capilares faciales. Andar y hacer ejercicio de fuerza moderado va a hacer que se sientan mejor, más activas e incluso más animadas al ver que mejora su cuerpo.

La alimentación es muy importante: no hay que dejar de comer, pero sí que hay que comer distinto. Eliminar alimentos que producen inflamación y oxidación o calorías vacías y aumentar alimentos que nutren, combaten radicales libres y dan energía. A fin de cuentas, la alimentación modifica la bioquímica corporal. Si se puede, es interesante buscar ayuda con un buen nutricionista que diseñe un programa adaptado a esta etapa de la mujer.

También se puede valorar tomar suplementos nutricionales tales como colágeno, vitamina C, omega 3 y omega 7 (espino amarillo) para la sequedad, magnesio para la relajación, melatonina para dormir mejor y antioxidantes.

P.- Entendemos que esta parte está más invisibilizada, y menos profesionalizada. Es decir, se dice mucho eso de que la cabina es como un confesionario o una consulta psicológica, pero no siempre se toma realmente en serio este hecho. ¿Qué hace falta por parte de las profesionales, cómo debe ser este acompañamiento para que sea realmente constructivo y útil?

R.- Es cierto que la cabina es como un confesionario; las clientas en este espacio tan íntimo se desnudan en cuerpo y alma y se desahogan contándote sus miedos, inquietudes y preocupaciones. Por eso lo mejor que podemos hacer las esteticistas es escucharlas, ser empáticas y entender lo que les preocupa.

Ponernos en su lugar y aportar nuestro punto de vista, si les ayuda, y siempre desde un plano de discreción, con positividad y sin dramatizar. Darles su espacio y que se relajen, a veces dejar que hablen y otras veces invitarlas a que desconecten y aprovechen el tiempo que están en cabina para disfrutar de este momento –su momento– para ser tratadas, atendidas y mimadas. Algunas, de hecho, nos dicen: “Este es el único sitio en el que me encuentro cuidada”.

La menopausia significa una etapa que acaba, pero también supone el comienzo de otra. Es una oportunidad para empezar a priorizarse como persona, para cuidarse, poner el foco en una misma, para atender y escuchar el cuerpo, para dedicar tiempo a lo que nos gusta y nos hace felices. Es una etapa en la que los hijos suelen ser más independientes y la situación laboral suele estar más estable, por lo que, si te permites valorarte y cuidarte como un acto de amor propio, y una vez que admites y gestionas todos los síntomas asociados a dicho período, puede ser un tiempo espléndido.

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