Mesa redonda de expertas en estética (VOL. I)

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En un congreso, una mesa redonda es una manera distendida y cercana de abordar temas o debates profesionales. Es una oportunidad, también, de reunir a varios y reconocidos representantes de un sector para contrastar sus opiniones.

Este formato resulta de lo más interesante y enriquecedor, tanto para valorar las discrepancias como para tomar nota cuando los consensos son rotundos. En este “coloquio” –que publicaremos en dos ediciones consecutivas– tenemos varios ejemplos de esos acuerdos que, de tan contundentes y absolutos, seguro que se te quedarán grabados en la memoria.

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Mesa Redonda De Expertas En Estética (Vol. I) 4

Pregunta- Todas vosotras sois una referencia en el sector de la estética, pero también caras muy visibles en redes, superando los 20, 30, incluso 100 mil seguidores, con la presión y la responsabilidad que eso conlleva. ¿Cómo lo lleváis?

Yvette Pons- Trabajar y divulgar con esa visibilidad implica una gran responsabilidad. Lo que compartes puede influir en muchas personas, profesionales y consumidor final. Personalmente, lo llevo con naturalidad, pero con profunda conciencia ética. Las redes no deberían ser un escaparate de perfección, sino una herramienta educativa y de inspiración. Intento mantener siempre autenticidad y coherencia, mostrando tanto el arte como la ciencia que hay detrás de la estética avanzada. En este caso, ¡mi leitmotiv es contrastar!

Ana Mancebo- Sinceramente, y con el corazón en la mano, yo todavía no me considero una referente. Es cierto que los seguidores van aumentando poco a poco, y eso me da más responsabilidad a la hora de publicar contenido que tenga cada vez más calidad y, sobre todo, de transmitir o intentar transmitir lo que nuestros trabajos suponen en el día a día. Porque lo que podemos aportar con nuestras manos, el estar acompañando a la clienta, escuchándola y brindándole esa sensación de bienestar, esa comodidad y esos resultados… Es muy difícil de percibir en redes.

Myriam Yébenes- Llevar esa responsabilidad no siempre es fácil, pero lo hago con mucha ilusión y agradecimiento. Las redes me permiten acercarme a muchísimas personas y compartir mi pasión por la estética, la salud y el bienestar.

Soy muy consciente de la influencia que podemos tener con lo que comunicamos como grupo internacional. Me considero una persona sumamente involucrada en todos los departamentos, pero sobre todo en marketing, ya que es crucial mostrar correctamente cada tratamiento, nuestro protocolo y los 50 años de trayectoria que nos respaldan.

Silvia Giralt- La visibilidad es una oportunidad y una responsabilidad. Me gusta compartir conocimiento y normalizar la estética desde una visión real y saludable. Pero detrás de cada publicación hay un compromiso ético: informar con rigor y mantener la confianza de nuestras clientas.

P.- Al ser también las caras visibles, imaginamos que muchas clientas solo quieren tratarse con vosotras, con nadie más de vuestro equipo. ¿Cómo lo manejáis?

Y. P.- Es cierto que muchas clientas desean tratarse conmigo, y lo entiendo. Sin embargo, siempre explico que detrás de mí hay un equipo formado con el mismo rigor y sensibilidad. La confianza se gana mostrando unidad; cuando el cliente percibe que todas compartimos la misma filosofía se abre a vivir el tratamiento, más allá de la persona que lo ejecute.

A. M.-Salir de cabina es un paso muy importante a la hora de gestionar un centro de estética avanzada, por eso el equipo tiene que estar altamente cualificado para poder ofrecer los resultados y transmitir esa pasión por cada uno de los tratamientos. También es cierto que hay clientas que exigen que el tratamiento sea de forma exclusiva conmigo, y la verdad es que algunas veces entro a cabina, pero no por esa exigencia, sino porque a mí me gusta. No quiero desconectarme de esa parte de cabina. Si para la clienta tiene que ser conmigo, sí o sí, tiene que adaptarse a mi agenda.

M. Y.- Algunas clientas quieren ser atendidas por mí, y me siento muy agradecida por esa confianza. Pero también les explico que mi equipo está formado por profesionales excepcionales, a quienes yo misma he formado y superviso constantemente. Cuando una clienta prueba a una de mis compañeras suele repetir con ella, porque todas trabajamos bajo el mismo método, filosofía y pasión.

S. G.-Es algo que valoro profundamente, porque refleja la confianza depositada en mi trabajo. Pero también explico que mi equipo está formado bajo los mismos valores, protocolos y filosofía clínica, y que la excelencia no depende de una sola persona, sino de un conjunto de profesionales comprometidos.

P.- Y, ¿cómo prestigiar a vuestro equipo y a la vez mantener una imagen tan personalista de vuestra marca?

Y. P.- Prestigiar al equipo es un acto de coherencia y generosidad. La marca personal se fortalece cuando el grupo crece contigo. Me gusta promover la formación continua y la visibilidad de cada profesional del centro, destacando sus talentos individuales. Cuando el liderazgo se ejerce desde el ejemplo y no desde el ego, el prestigio se comparte de forma natural.

A. M.-Lo primero es que tienen que estar cualificadas, no solo en las técnicas manuales y el uso de aparatología, sino también en principios activos, funciones de los tratamientos y las sensaciones de los mismos, y para eso ellas mismas tienen que probar todos los tratamientos que entran en el centro y tener un amplio conocimiento de las pieles y de las personas que van a tratar.

M. Y.-Justamente, la clave está en prestigiar al equipo. Mi nombre puede ser la puerta de entrada, pero la experiencia la construimos entre todos. Me gusta que cada profesional brille, que las clientas las reconozcan por su talento y no solo por el sello de la marca. Yo lidero, guío y represento, pero el mérito es compartido.

S. G.-La clave está en liderar con coherencia y generosidad. La marca Silvia Giralt tiene una identidad muy personal, pero es también el reflejo de cada profesional que forma parte de la clínica. Me gusta dar visibilidad a mi equipo y reconocer su talento; cuando crece una, crecemos todas.

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P.- En un congreso de estética reciente se ha hablado también de un tema polémico: el miedo a formar a las esteticistas y que luego se vayan a otro centro. ¿Qué opináis?

Y. P.- Formar a una esteticista no es perder conocimiento, sino expandirlo. Si alguien decide marcharse, prefiero pensar que llevará consigo una semilla de lo que ha aprendido conmigo. El miedo a compartir el conocimiento limita la evolución del sector. Educar es una inversión ética que dignifica nuestra profesión y eleva los estándares de calidad en estética.

A. M.- Soy de las que opino de que el equipo tiene que estar formado al 100%, y no preocuparnos de que se vayan a otros centros porque, en realidad, cada centro tiene una esencia y una forma de trabajar diferente. Si se va a otro centro, la técnico tendrá que adaptarse a lo que se le imponga. De lo que tenemos que preocuparnos es de que, cuando estén con nosotras, den el 100 % de ellas mismas, y exactamente de la forma en que nosotras queremos.

M. Y.-Siempre digo que el conocimiento compartido nunca se pierde. Si una profesional crece y decide seguir otro camino, me quedo con la satisfacción de haber contribuido a su desarrollo. Es cierto que puede doler, pero si una empresa quiere avanzar, tiene que apostar por la formación continua e innovación en los procesos. Por ejemplo, soy una apasionada de la IA, me atrevo a decir que en Maribel Yébenes somos de los primeros centros en hacer uso de estas herramientas.

S. G.- Formar es invertir en el futuro. Prefiero formar y que, si algún día deciden volar, lo hagan con ética y buenos valores. La formación continua es parte de nuestra filosofía; nos enriquece como equipo y como sector.

P.-. Que entre un nuevo miembro del equipo implica un proceso de formación. ¿Cómo se hace para respetar eso tiempos de aprendizaje y a la vez ofrecer el mismo nivel de calidad que se espera de vuestro centro?

Y. P.- El proceso de aprendizaje debe ser sagrado. No se puede exigir excelencia sin ofrecer tiempo para desarrollarla. Yo tengo un equipo que me acompaña desde hace muchos años pero, por filosofía de empresa, cada nueva incorporación pasa por un periodo de observación, práctica y acompañamiento progresivo. Así se garantiza que, cuando atienda a un cliente, lo haga con la misma precisión, sensibilidad y criterio que caracteriza nuestro método.

A. M.-Son dos cosas que van por separado. Primero se enseña, practican en diferentes modelos, también practican entre ellas para saber exactamente la presión, la frecuencia, la intensidad… Y luego, una vez están formadas, es cuando ya pasan a tratar con la clienta. Es un proceso que puede durar unas tres semanas o más. Eso implica esfuerzo, perseverancia y, sobre todo, actitud por parte de la técnico.

M. Y.- La formación interna es un proceso esencial y muy cuidado. Cada nuevo miembro pasa por una etapa de aprendizaje, supervisión y acompañamiento antes de tratar de forma autónoma. Hay protocolos muy detallados, sesiones de práctica y una revisión constante de resultados. Así garantizamos que todas las clientas vivan la misma experiencia MY, sin importar quién las atienda. Con la internacionalización de la marca estamos siendo aún más rigurosas en la formación y los procesos: buscamos que un cliente viva la misma experiencia en México o en España.

S. G.-A través de protocolos claros, supervisión personalizada y cultura de aprendizaje. En la clínica, la formación no es un trámite, es un proceso constante que garantiza que todas las manos que tocan a un paciente trabajen con la misma excelencia.

P.- ¿El cliente siempre tiene la razón? ¿Incluso cuando sea evidente que no la tiene; cuando eso implique ponerle por delante de nuestro equipo o cuando las formas no acompañen?

Y. P.- El cliente merece respeto, pero no siempre tiene la razón. La estética es salud, y requiere límites profesionales claros. Defender al equipo y educar al cliente forma parte del compromiso ético. Escuchar, empatizar y explicar desde la evidencia nos permite resolver conflictos sin renunciar a la profesionalidad.

A. M.-La clienta no siempre tiene la razón, y es algo a lo que nos da miedo enfrentarnos por miedo a perderla, pero si hay algo que nunca permito en el centro es que se falte el respeto o se pierdan las formas con mi equipo. Es cierto que primero escuchamos el punto de vista de la clienta, y analizamos la conversación y el protocolo que fue ejecutado por la técnica. Si algo falla por nuestra parte, desde luego que somos nosotros los responsables y hacemos todo lo posible para solventar el problema. Pero cuando no es así y, además, se falta respeto a las profesionales, las defiendo y le planteo con toda claridad a la clienta el motivo por el cual no tiene razón.

M. Y.-No es una cuestión de razón, es que siempre merece respeto. A veces es necesario educar con empatía, explicar con calma por qué algo no es recomendable o no es posible. Y también proteger a nuestro equipo. El equilibrio entre la atención excelente y el respeto mutuo es fundamental.

S. G.-El cliente merece siempre respeto, pero también honestidad. A veces, decir “no” es la mejor forma de cuidar. Nuestro deber como médicas y gestoras es priorizar la salud, la seguridad y la armonía estética.