Mesa redonda de expertas en estética (VOL. II)

Mesa Redonda V2 1 Scaled

En un congreso, una mesa redonda es una manera distendida y cercana de abordar temas o debates profesionales. Es una oportunidad, también, de reunir a varias y reconocidas representantes de un sector para contrastar sus opiniones.

Este formato resulta de lo más interesante y enriquecedor, tanto para valorar las diferentes opiniones y discrepancias como para tomar nota cuando los consensos son rotundos. En este segundo “coloquio” –cuya primera parte publicamos en Expertos en Estética 414– hay varios ejemplos de esos acuerdos que, de tan unánimes, se nos grabarán en la memoria.

Mesa Redonda V2 3
Mesa Redonda De Expertas En Estética (Vol. Ii) 4

Pregunta- ¿Qué inversiones merecen siempre la pena en nuestro negocio de estética?

Yvette Pons- Siempre merece la pena invertir en formación, diagnóstico y calidad humana. La tecnología cambia, pero el conocimiento profundo y la capacidad de observar no caducan. Un buen equipo técnico sin una base científica sólida es una inversión vacía. Prefiero invertir en personas y en la mejora constante de su criterio profesional.

Ana Mancebo- Para mí, personalmente, una de las mejores inversiones fue la Dirección de Empresa. Profesionales que nos ayuden a ser empresarias y a dirigir nuestros negocios de forma correcta, y también a nuestro equipo, para mantenerlo motivado y poder crear un circuito comercial dentro del centro para que todo funcione de forma correcta.

Myriam Yébenes-Sin duda, las inversiones en formación, herramientas, aparatología de vanguardia y en la experiencia del cliente siempre merecen la pena. Pero también invertir en comunicación, en marketing de calidad y en espacios que transmitan confianza y bienestar.

Silvia Giralt- La inversión en formación, aparatología de calidad y bienestar del equipo. La tecnología sin conocimiento no sirve, y un equipo motivado multiplica los resultados.

P.- ¿Hay alguna inversión que no necesariamente cueste dinero, pero también sea fundamental para vosotras, como empresarias, líderes de equipo o esteticistas?

Y. P.- La inversión más valiosa es la energía emocional y mental que ponemos en liderar con propósito. Escuchar, cuidar al equipo, mantener una visión clara y cultivar la calma interior son inversiones invisibles, pero determinantes. Un negocio de estética florece cuando la persona que lo lidera es y actúa desde la coherencia.

A. M.- En mi centro, a veces se cierran días enteros para la formación. Es cierto que esos días no hay facturación, pero el estar formado al cien por cien es muy enriquecedor para todo el equipo. Además de crear ventajas y fomentar la motivación para las técnicos y para mí, me aseguro de que habrá una ejecución correcta de los tratamientos, con lo cual, a la larga, ese día no es un día perdido.

M. Y.- La actitud es una inversión enorme que no cuesta dinero. Cuidar la energía del equipo, motivar, agradecer, escuchar… Eso transforma cualquier negocio. También invertir tiempo en reflexionar, en reinventarse y en mantener la pasión por lo más valioso que realizamos en Maribel Yébenes, que es transformar vidas.

S. G.- El tiempo para escuchar, empatizar y liderar con propósito. La energía y la actitud son tan importantes como cualquier recurso económico.

P.- ¿Hay alguna aparatología, producto o técnica que consideréis injustamente desprestigiado en la estética?

Y. P.- Creo que el masaje manual profundo ha sido injustamente subestimado frente a la aparatología. Se asocia erróneamente a algo “tradicional” cuando, en realidad, bien ejecutado, puede activar mecanismos neurofisiológicos tan potentes como cualquier tecnología. La ciencia actual respalda la eficacia de las terapias manuales en la modulación del sistema nervioso y del tejido.

A. M.- Creo que no, porque cada esteticista tiene unos gustos específicos por unas aparatologías u otras. Lo que sí creo que no está lo suficientemente valorado es el poder que tienen nuestras manos sobre las clientas. Incluso muchas esteticistas no valoran la energía y la pasión que transmitimos, y consideran que es estrictamente necesario usar la aparatología para obtener un buen resultado. Yo discrepo: tenemos una esencia que no puede transmitir ninguna máquina. Una máquina no puede sentir el tono de piel, no puede sentir la musculatura y no puede sentir la tensión que la clienta puede tener en determinadas zonas del rostro.

M. Y.- Sí, creo que hay tecnologías que se han visto injustamente perjudicadas por malas prácticas o por el uso de equipos de baja calidad. El HIFU es un claro ejemplo: es una técnica excelente cuando se trabaja con aparatos médicos homologados y con profesionales bien formados. No es la tecnología en sí, sino cómo se aplica y la experiencia que se ofrece al cliente. Muchas veces me he encontrado con formaciones donde la parte técnica estaba bien, pero la experiencia del tratamiento no estaba cuidada: pequeños detalles como poner un exceso de gel en los párpados o la nariz pueden marcar la diferencia en la percepción del cliente. En Maribel Yébenes, somos extremadamente rigurosas con todo lo que sucede en cabina. Cada detalle importa, y eso es lo que realmente eleva el nivel del tratamiento.

S. G.- El HIFU es un buen ejemplo: cuando se usa con equipos de calidad y manos expertas, ofrece resultados magníficos. El problema no está en la tecnología, sino en el mal uso o la falta de formación.

P.- En aparatología, ¿cuánto puede marcar la diferencia elegir un equipo u otro, aunque incluyan aparentemente la misma tecnología? ¿Cómo acertar?

Y. P.- La diferencia entre dos equipos aparentemente iguales puede ser abismal. No solo por la potencia o la marca, sino por la calidad del impulso, la estabilidad energética y la biocompatibilidad con los tejidos. Antes de comprar, recomiendo investigar la evidencia científica, el servicio postventa y, sobre todo, probar el equipo en piel real y no quedarse solo con la teoría.

A. M.- Es una pregunta difícil, porque muchas veces nos dejamos llevar por el marketing que hay detrás de la firma, o pensamos que lo más caro es lo que mejor resultado nos va a dar. Yo, a la hora de comprar un equipo, pido mucha formación e información, no solo de lo que nos puede ofrecer, sino de cómo está legislado, si está cumpliendo todas las normas y si voy a tener el apoyo firme de la empresa. Es cierto que a veces compramos equipos que pensamos que encajan con nuestro perfil y, al final, nos equivocamos, pero, como en todo, son riesgos que hay que correr.

M. Y.- La diferencia puede ser enorme. Dos equipos con la misma tecnología pueden ofrecer resultados completamente distintos según la calidad, la calibración o el soporte técnico. Yo nunca incorporo una tecnología sin probarla a fondo: necesito ver los resultados reales. Por ejemplo, con el láser híbrido de CO₂ con radiofrecuencia hice más de cien tratamientos de prueba antes de decidirme a comprarlo. Solo así puedo asegurar que realmente cumple con los estándares de eficacia y seguridad que buscamos.

S. G.- Muchísimo. Dos aparatos con la misma tecnología pueden tener resultados completamente distintos. Hay que priorizar siempre calidad, respaldo científico y garantía médica.

P.- En general, y en vuestra experiencia, ¿lo barato sale caro? ¿O se pueden conseguir buenas calidades sin una gran marca detrás?

Y. P.- En estética, lo barato casi siempre sale caro. Un equipo económico puede ser rentable al inicio, pero a largo plazo compromete resultados y reputación. Sin embargo, caro no siempre significa mejor, la clave está en la trazabilidad del producto, su respaldo científico y su capacidad de integrarse en una metodología coherente y segura.

A. M.- Yo me aplico el refrán de que “lo barato sale caro” muchas veces. Pero también me reafirmo en que hay muchas firmas de cosmética que no tienen una gran marca a nivel de mercado y, sin embargo, poseen productos extraordinarios y con grandes resultados. Una buena firma de cosmética no se define por el marketing que pueda tener detrás, sino por la calidad y la cantidad de los principios activos que posee.

M. Y.- En estética, lo barato suele salir caro. No hablo solo de precio, sino de calidad, soporte, seguridad… Pero también es cierto que hoy hay marcas emergentes con gran tecnología y precios razonables. Lo importante es informarse bien y no dejarse llevar solo por el nombre o la moda.

S. G.- En la estética estética avanzada, casi siempre, lo que parece una oportunidad económica puede comprometer la seguridad o el resultado. La calidad se nota en la piel y en la confianza del cliente.

P.- Suponemos que las ofertas que os harán a vosotras las casas comerciales no serán las mismas que las que harán a pequeñas empresarias. ¿Algún consejo para tratar –y obtener ventajas– con las casas comerciales?

Y. P.- El mejor consejo es crear relaciones humanas y profesionales, no solo comerciales. Las casas valoran a quien conoce su producto, exige calidad y comunica desde la honestidad. La negociación debe basarse en confianza mutua. Cuando demuestras conocimiento técnico y ética profesional, obtienes ventajas sin necesidad de presionar.

A. M.- Es muy difícil negociar con una casa comercial para obtener más ventajas, porque suelen tener unas políticas de empresa muy rígidas. Solo puedo decir que yo no tengo ninguna condición especial; es cierto que siempre intento comprar con promociones, pero son las mismas que pueden ofrecer a cualquier otra esteticista. Alguna de las firmas con las que trabajo no hacen ni siquiera promociones a lo largo del año, sino que conceden un rappel sobre ventas al final del año.

M. Y.- El consejo es mantener relaciones humanas y transparentes con las casas comerciales. Escuchar, negociar desde la confianza y la lealtad. Cuando hay una relación a largo plazo y ambas partes se sienten valoradas, las ventajas llegan solas.

S. G.- Ser profesional, informada y exigente. Las marcas valoran la coherencia y la trayectoria. Hay que buscar relaciones a largo plazo, no descuentos puntuales.

Mesa Redonda V2 2 1
Mesa Redonda De Expertas En Estética (Vol. Ii) 5

P.- ¿Hay alguna pelea constante en vuestro centro o con las clientas que creáis que nunca ganaréis, por más famosas
que seáis?

Y. P.- Una batalla eterna es la de las expectativas imposibles. Por más experiencia o notoriedad que tengamos, siempre habrá clientes que esperen resultados irreales o inmediatos. La solución es la educación constante, explicar los tiempos biológicos de la piel y acompañar el proceso. No se trata de ganar, sino de guiar con la verdad.

A. M.- Como dije al principio, no me considero famosa, y creo que la gran batalla que tenemos en nuestro centro es que las clientas sean constantes con sus rutinas en casa, que se dejen asesorar por completo y que no se dejen llevar por modas de determinados productos que se patrocinan en redes sociales por influencers. Usar el producto adecuado en casa supone un 70 % del resultado que van a obtener, y es un porcentaje demasiado alto como para que pasen por alto el asesoramiento que les damos.

M. Y.- Sí, hay batallas que nunca se ganan, como el tema de los resultados milagrosos. Siempre habrá quien compare tratamientos muy distintos o espere resultados imposibles. Lo importante es mantener la coherencia, explicar bien y no caer en promesas que no se pueden cumplir. Somos expertas en conseguir grandes resultados, pero con tiempo y seguimiento.

S. G.- Quizás la de convencer a algunas personas de que menos es más. Todavía existe la idea de que más volumen o más sesiones significa mejores resultados, y no siempre es así.

P.- ¿Qué otras cosas creéis que compartís todas las profesionales de la estética, independientemente de la magnitud o visibilidad de vuestros centros?

Y. P.- Nos une la pasión por cuidar y la vocación de servicio. Detrás de cada profesional de la estética hay sensibilidad, constancia y deseo de aportar bienestar real. Independientemente del tamaño del centro, compartimos la entrega, la necesidad de formarnos y la emoción de ver cómo una piel mejora gracias a nuestras manos.

A. M.- La estética es una profesión que te tiene que gustar, y que te tiene que salir de dentro, porque tratamos con el cliente día a día y piel con piel; conocemos sus emociones, conocemos sus sentimientos y también notamos sus tensiones. Y aquí da igual la magnitud del centro; hay centros pequeños que tienen listas de espera de un mes o más, y centros como el mío, donde vamos llenando semana a semana y, en épocas más flojas, incluso no llenamos agenda. Lo que compartimos todos los centros de estética es una lucha constante por mantener a nuestros clientes satisfechos.

M. Y.- Todas compartimos la pasión por el cuidado, el amor por el detalle y la vocación de hacer sentir bien a los demás. Da igual el tamaño del centro: todas trabajamos por mejorar la vida y la autoestima de las personas. Esa es la esencia común de nuestra profesión.

S. G.- La pasión por el cuidado y el deseo de mejorar la vida de las personas. Detrás de cada tratamiento hay vocación y sensibilidad.

P.- ¿Qué pregunta os gustaría que os hicieran en entrevistas o congresos de estética? ¿De qué creéis que debería hablarse más públicamente?

Y. P.- Me gustaría que se hablara más sobre la ética del tacto y la responsabilidad emocional del trabajo estético. No solo transformamos pieles, también influimos en la percepción corporal y emocional de las personas. Sería valioso debatir sobre cómo ejercer esta profesión desde la consciencia, el respeto y la ciencia, no solo desde la técnica.

A. M.- Una pregunta que yo suelo hacer mucho en las formaciones es: “¿Como valoráis vuestro centro de estética?”. Se le debería dar más repercusión y valor a nuestra profesión, más profesionalidad, porque todavía estamos atrás en el eslabón de esta cadena tan grande que existe. Somos un sector muy grande y muy importante en España, con unos valores y con un esfuerzo constante para darle el reconocimiento que se merece a nuestra profesión.

M. Y.- Me gustaría que se hablara más de la gestión emocional en la estética, del liderazgo femenino, del bienestar interno del profesional. Siempre hablamos de aparatología y tendencias, pero no tanto del alma del sector. Somos personas cuidando personas, y eso merece más espacio en los congresos y las entrevistas.

S. G.- Me gustaría que se hablara más de ética, educación y sostenibilidad emocional en la estética. No somos solo un sector de belleza, sino de bienestar y autoestima.