La importancia del sueño en nuestra piel

Sueño

La piel, nuestra mayor envoltura, es la máxima expresión de belleza de la anatomía humana. Este órgano multifuncional no solo protege nuestro cuerpo de las agresiones externas, sino que también es el reflejo de nuestra salud y bienestar emocional, donde el sueño juega un papel muy importante.

Por Cristina Gabalda de Andrés

Durante el sueño, el cuerpo pasa por procesos de reparación y regeneración para regular las funciones vitales, y la piel no es una excepción. El sueño es, por tanto, el mayor aliado para una buena salud cutánea.

Un reloj interno

Pero, ¿qué le pasa a nuestro cuerpo durante el sueño? Primero debemos conocer el concepto de ritmo circadiano. El ritmo circadiano es un ciclo natural de cambios fisiológicos y biológicos que experimenta el cuerpo en 24 horas y que están coordinados por los ciclos de luz y oscuridad. Entre estos cambios se encuentra la división celular, la migración celular, la producción de hormonas, la regeneración de tejidos y muchos otros procesos biológicos. Este ritmo circadiano se considera un reloj de 24 horas interno controlado por el cerebro, y que regula las funciones cutáneas, entre otras. Se le denomina ritmo circadiano por su duración, y su etimología proviene del latín “circa” (cercano a) y “dia” (día).

El día y la noche crean diferentes ambientes para la piel, y es el ritmo circadiano el que se ajusta a estos cambios regulando las actividades, según convengan. Durante el día nos exponemos a riesgos como exposición UV, altas temperaturas, lesiones físicas, patógenos, etc. Debido a esta exposición a agresiones externas diurnas, la regeneración celular tiene lugar por la noche.

Durante el sueño, el sistema nervioso ralentiza su actividad y nos lleva a un estado parcialmente inconsciente. El ciclo del sueño está compuesto por dos fases: la REM (rapid eye movement) llamada así por el movimiento rápido de los ojos en diversas direcciones; y la non-REM (nonrapid eye movement). Durante la primera fase, la barrera epidérmica es menos eficaz, y la piel es más receptiva. En la segunda fase (non-REM) se adopta un estado de sueño profundo, y es donde ocurren los cambios biológicos y fisiológicos.

Trabajo de guardia

Durante la segunda fase del sueño tienen lugar cambios fisiológicos que favorecen los cambios biológicos que les suceden, manteniendo un entorno adecuado: cambios de temperatura, de pH, de nivel de CO2 y de óxido nítrico, así como la síntesis de hormonas como la melatonina y el cortisol. Estas proteínas son segregadas como respuesta a las señales neurológicas para regular muchas funciones biológicas.

El cortisol, hormona responsable de la actividad y del estrés, alcanza su máxima actividad durante el día y desciende su concentración por la noche. Por ello, es muy importante respetar las horas de sueño para reducir arrugas y signos del estrés. Por otro lado, la melatonina es la hormona que regula el sueño, y esta alcanza su máxima actividad por la noche, ya que la luz solar inhibe su síntesis. Su producción también se ve afectada con la edad, puesto que se produce una drástica pérdida mitocondrial implicada en su síntesis (tioretinacoozonida).

Los cambios fisiológicos promueven el ambiente adecuado para el flujo de células madre y para la síntesis de proteínas. Este flujo, donde las células madre proliferan, migran y se diferencian, es el responsable de la regeneración de la piel y otros tejidos. A pesar de la escasez de estudios, hay evidencia suficiente para afirmar la importancia de las hormonas del ritmo circadiano en la regulación de la proliferación y diferenciación de las células madre. Hay estudios que muestran cómo los ratones, que no poseen genes de ritmo circadiano, sufren de enfermedades como el cáncer o la diabetes.

Sueño
Fig. 1. Localización Del Colágeno, Elastina Y Los Fibroblastos En La Pie

Entre las proteínas sintetizadas durante el sueño se encuentran el colágeno y la elastina, que aportan firmeza y elasticidad a la piel. Estas son producidas por los fibroblastos, los cuales se encuentran en la dermis, es decir, la capa interna de la piel (fig. 1).

Otra sustancia producida por los fibroblastos son los glicosaminoglicanos, como los hialuronatos, que ayudan a mantener la hidratación cutánea. Por lo tanto, si queremos potenciar al máximo nuestra salud y belleza debemos respetar el horario de sueño para que se puedan producir las concentraciones necesarias de estos glicosaminoglicanos.

La exposición solar y la polución, entre otros, son factores que reducen esta síntesis, y por ello, durante la noche se alcanza el mayor nivel de producción de estas proteínas.

Rutina antes de dormir

Como he mencionado anteriormente, en la primera fase del sueño la piel es más receptiva, por lo que debemos beneficiarnos de esa permeabilidad para aplicarnos cosméticos con activos regeneradores para incrementar su eficacia.

Muchas estrategias antiedad se basan en activar la producción de las proteínas mencionadas, el colágeno y la elastina. La tensión física en la matriz extracelular puede causar una activación directa de los mecanorreceptores de los fibroblastos, y con ello, el aumento de producción de esas proteínas y de los glicosaminoglicanos. Y hay algunos ingredientes más eficaces que otros para estimular esa síntesis, favorecer la regeneración cutánea, proteger la piel y mantenerla joven.

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La Importancia Del Sueño En Nuestra Piel 5

En conclusión, podemos afirmar que el sueño es un factor muy relevante para la salud cutánea y un aliado para la belleza interna y, sobre todo, externa.

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