Un truco para presumir de piel fresca, luminosa y bien protegida este verano

Diseno Sin Titulo 2025 05 14T164337.164

De los 78 órganos que tenemos en el cuerpo humano, hay uno que destaca por ser el más extenso: la piel, que se divide en tres capas (epidermis, dermis e hipodermis). Con la llegada del verano, que entrará el 21 de junio —ya falta menos—, comienzan las quemaduras solares, la aparición de manchas en la piel y el fotoenvejecimiento. Aunque exponer la piel al sol tiene sus ventajas: permite que el cuerpo produzca vitamina D (que ayuda a absorber el calcio que los huesos necesitan), el sol también hace que la piel pierda frescura y luminosidad. Es más, cuando alcanzan las capas más profundas de la piel, los rayos UV son capaces de matar células.

Para combatir estos efectos adversos del sol durante el verano, podemos hacer lo siguiente: salir en las horas de menos calor, resguardarnos bajo una sombrilla o un sombrero de ala ancha, ponernos protección solar y escoger alguno de los tratamientos de medicina estética Granada enfocados en la piel.

En esta ocasión, hemos decidido centrarnos en la mesoterapia, un tratamiento que clínicas como Salus Medical Clinic utilizan para mejorar el aspecto de la piel de sus pacientes con un objetivo: conseguir un rostro fresco, luminoso y protegido frente al sol.

Image

La piel necesita una dieta adecuada

También conocida como «intradermoterapia», la mesoterapia introduce en la piel diversas clases de vitaminas con las que recuperar su elasticidad y mantener su firmeza. Gracias a las sustancias inyectadas, se combate una pérdida de elasticidad que algunos factores potencian aún más. Cambiar de peso drásticamente, la genética y la incidencia de los rayos solares propician una piel flácida que, de por sí, después de los 35 años, pierde la capacidad de volver a su sitio sin mostrar arrugas.

Como la mesoterapia facial se aplica en una zona determinada —en este caso, en el rostro de la persona—, la efectividad del tratamiento aumenta. Al administrar las vitaminas de manera tan localizada, sólo con aplicar dosis pequeñas, es posible conseguir resultados rápidos sin dañar la salud del paciente. Además, cada sustancia ha sido previamente seleccionada para trabajar un aspecto concreto de la piel.

Vitaminas que iluminan la piel

Entre las vitaminas habituales que se utilizan en la mesoterapia facial, nos encontramos todas estas:

  • Vitamina C: actúa como antioxidante, posibilita la síntesis de colágeno y es fotoprotectora. Protege la piel frente a los radicales libres, unas moléculas inestables que pueden alterar el ADN de las células después de penetrar en ellas.
  • Vitamina A: se emplea especialmente para tratar el acné. También estimula la renovación celular cutánea, el proceso por el que las células más antiguas de la piel se eliminan y dejan paso a unas nuevas: las que permitirán conservar una piel joven y tersa.
  • Vitamina E, para proteger la piel frente a la radiación UVB. Esta radiación está detrás de las quemaduras solares, del oscurecimiento de la piel y de algunos cánceres (por ejemplo: del melanoma).
  • Vitamina B, que mejora la circulación sanguínea y la llegada del oxígeno a las células de la piel.

Utilizar varias vitaminas a la vez, como parte del mismo tratamiento, potencia el resultado final.

Aparte de estos elementos anteriores, los especialistas en medicina estética también inyectan en la piel aminoácidos. La combinación de estas moléculas forma las proteínas que también estructuran la piel: el colágeno (mencionado antes), la elastina y la queratina.

Aminoácidos, esenciales para una piel resistente

Hemos quedado en que la unión y combinación de aminoácidos forman proteínas. Pues bien, dichas proteínas ayudan a reparar la piel dañada. Si hay heridas, cicatrizan antes. Una de estas proteínas es la queratina.

Aparte de conformar las capas más externas de la epidermis, la queratina también se encuentra en el cabello y en las uñas. De hecho, el 80 % de las células de la epidermis son queratinocitos, cuya labor principal es producir queratina.

Si la piel no tuviera queratina, no estaría tan protegida del sol, de los microorganismos ni de las lesiones físicas. Así lo indica la Clínica Universidad de Navarra.

Una técnica con más de 60 años de vida

Aunque la popularidad de las clínicas de medicina estética se ha disparado últimamente, lo cierto es que la mesoterapia acumula a sus espaldas más de seis décadas de investigación. Los buenos resultados que se han conseguido con ella la han convertido en la solución referente para muchos tratamientos que se aplican con fines estéticos, pero también, terapéuticos.

Según la piel de cada persona y el estado en el que ésta se encuentra, las inyecciones se realizan superficialmente o en profundidad. En la mesoterapia superficial no aparecen hematomas ni tampoco hay riesgo de dañar estructuras importantes del cuerpo.

Iluminar la piel con métodos no invasivos

Para hidratar e iluminar la piel, está la mesoterapia con ácido hialurónico. Este tipo de hidrato de carbono forma parte de nuestros cartílagos y articulaciones. Su uso permite combatir el envejecimiento de la piel con técnicas no invasivas, es decir, sin pasar por el cirujano.

El ácido hialurónico consigue hidratar la piel gracias a la capacidad que tiene para retener la humedad. Esto hace que la piel se mantenga hidratada durante más tiempo. Al introducir este polisacárido con inyecciones intradérmicas, el ácido hialurónico retiene la humedad en la superficie de la piel, lo que a su vez potencia el brillo: la piel luce más luminosa.