HILOS TENSORES: todo lo que debes saber

hilos tensores
hilos tensores

La pérdida de firmeza facial junto con las arrugas son los principales signos de la edad que preocupan en el rostro. Y es que con el paso de los años es inevitable que la producción de fibras de elastina y colágeno se reduzca considerablemente, lo que sumado a otros factores como el fotoenvejecimiento, los cambios de peso y los malos hábitos, precipitan la temida flacidez de la piel.

Para evitar su aparición es muy importante la prevención, pero, una vez que ya han aparecido, también hay soluciones, y ya contamos en nuestro artículo sobre técnicas y tratamientos profesionales antienvejecimiento cuáles son muchas de ellas.

Hoy contamos con la opinión de una experta en la materia, la Dra. María José Ortiz Pérez, gerente de la Clínica Dra. Ortiz-Benal Beauty Clinic, en Benalmádena Costa, quien nos dará las claves y profundizaremos en los hilos tensores, el tratamiento médico estético que ofrece unos resultados naturales y sin pasar por quirófano.

¿Qué son exactamente los hilos tensores?

La Dra. Mª José Ortiz, de la Clínica Dra. Ortiz – Benal Beauty Clinic nos define los hilos tensores como “un tratamiento no quirúrgico para la elevación de la piel, basado en la implantación de suturas médicas reabsorbibles desarrolladas especialmente para la capa SMAS”.

El material de dichos hilos o suturas médicas es completamente biocompatible, y su seguridad está más que probada. Además, como indica la doctora, se reabsorben con el tiempo, en un intervalo de entre unos 6 a 12 meses.

Tipos de hilos tensores

Existen diferentes tipos de hilos en función de su composición y de su forma.

Según su composición:

  • Hilos de PDO (polidioxanona)
  • Hilos de PLLA (ácido L-poliláctico)
  • Hilos de PCL (policaprolactona)

Según la forma:

  • Monofilamentos
  • Screw o con forma de espiral
  • Con espículas, anchor o microconos

Además, según su forma de aplicación también pueden encontrarse en “aguja, doble aguja o cánulas”, tal como nos cuenta la Dra. Ortiz.

Objetivos del tratamiento con hilos tensores

Nos explica la experta que los principales objetivos que se buscan al realizar el tratamiento con hilos tensores son:

  • Combatir la flacidez, “redensificar y tensar la piel, dando soporte a los contornos faciales” mediante una tracción mecánica.
  • Mejorar la calidad de la piel, generando colágeno nuevo, que proporcionará “mayor luminosidad y elasticidad a la piel”.

¿Para quién está indicado?

Aunque la aplicación más conocida de este tratamiento es la de tensar el óvalo facial, puede emplearse también en otras zonas:

Elevar las cejas (foxy eyes), de manera que se abra la mirada y disminuya la sensación de ojos caídos.

▸ En el contorno de ojos, para alisar pequeñas arrugas o patas de gallo.

▸ En caso de presentar alguna asimetría notable en el rostro, pueden corregirla.

▸ Dar firmeza a la piel del cuello.

▸ Brazos, muslos, rodillas, pecho o abdomen, para reafirmar la piel en caso de presentar flacidez.

Paso a paso del tratamiento

El primer paso para la colocación de los hilos tensores será una correcta evaluación del paciente, nos cuenta Ortiz, “con diseño y mapeado facial” en la que se decidirá la cantidad de hilos que se ponen, su longitud o combinación.

Tras este diagnóstico, se puede aplicar una crema anestésica, tras la cual habría que esperar unos minutos para que hiciera efecto, o infiltrar un anestésico en la zona a tratar.

Posteriormente, explica la experta, “elegimos entre aguja o cánula”, y, tras la desinfección de la zona a tratar, se insertan los hilos a nivel dérmico con dicha aguja o cánula.

Para concluir, añade Ortiz, “presionamos ligeramente el tramo final para sujetar el hilo mientras se extrae la aguja /cánula y retiramos el exceso de hilo con tijeras médicas”.

Esta intervención dura aproximadamente entre 30 y 50 minutos. Debemos destacar que, como cualquier tratamiento médico-estético, es indispensable que sea realizado por médicos estéticos cualificados que lleven a cabo el proceso con la máxima seguridad para el paciente, garantizando del mismo modo un buen resultado.

Dudas frecuentes

¿Es doloroso el tratamiento?

No es doloroso”, afirma la doctora, “podemos administrar una anestesia tópica en forma de crema en la zona a tratar o bien infiltrar anestésico local en el punto de entrada”.

¿Cuándo se pueden ver resultados?

Los resultados son inmediatos “por el efecto mecánico o tensor”, explica Mª José Ortiz, “y a partir de la tercera semana comenzamos a notar los efectos a nivel de la piel por la producción de colágeno”.

¿Cuánto tiempo durarán los resultados?

Los resultados son variables dependiendo del tipo de hilo, y pueden ir desde los 6 meses hasta más de un año.

¿Es conveniente combinar los hilos tensores con algún otro tratamiento?

La doctora no expone ninguna inconveniencia en combinar diferentes tratamientos estéticos, que incluso pueden verse reforzados unos con otros. “Los hilos tensores se pueden combinar con cualquier otro tratamiento”, explica, “como son los inductores de colágeno, los rellenos de ácido hialurónico y el PRP (plasma rico en plaquetas)”.

¿Tiene efectos secundarios?

 Los efectos secundarios más frecuentes son, según la experta,

  • Enrojecimiento en los puntos de inserción y en el trayecto del hilo
  • Edema leve en la zona
  • Hematomas si se rompe algún capilar
  • Dolor leve que, tal y como cuenta la doctora, “suele desaparecer en el plazo de una semana”.

También añade, como efectos secundarios menos frecuentes, “que se visualice el hilo por transparencia, que se quede una espícula enganchada y deje un pliegue en la piel o que se infecte la zona tratada”.

¿Qué cuidados deben seguirse tras el tratamiento?

Tras la intervención se deben seguir las indicaciones del médico, que serán, por lo general, “desinfectar los puntos de entrada con un antiséptico como la clorhexidina, no masajear la zona y los primeros días se aconseja comer alimentos blandos”.

¿Están contraindicados en algún caso?

La doctora advierte que los hilos tensores están contraindicados en los siguientes casos:

  • Reacción alérgica a algunos de sus componentes
  • En personas con la piel muy fina y delgada
  • Que tengan enfermedades autoinmunes o procesos neoplásicos.