Las 10 reglas de un bronceado seguro

decalogo sol

El ritual del verano incluye dejarse acariciar por el sol y aunque tiene claros beneficios, NO ES INOCUO. El equipo de dermatólgos de IML explica lo bueno y lo malo, pero sobre todo, nos pasa el decálogo de los cuidados básicos para protegernos de su radiación.

¿Por qué es bueno?

✔ Porque sin luz solar el cuerpo no secreta melatonina, sustancia euforizante y antidepresiva. Es la que se encarga de inducir el sueño por las noches y ésta es una de las razones por las que se descansa mejor en vacaciones.

✔ Porque induce la secreción de endorfinas por el cerebro. Estas sustancias alivian el dolor, producen sensación de bienestar y promueven la vasodilatación, mejorando el aporte de oxígeno a los tejidos.

✔ Porque mejora la psoriasis y el acné.

✔ Porque activa defensas de la piel, como el bronceado y el engrosamiento cutáneo.

✔ Porque fortalece los huesos, estimulando la síntesis de vitamina D.

¿Por qué es malo?

✘ Porque los rayos ultravioleta A (UVA) afectan a la dermis, donde se ubican las fibras de colágeno y elastina, así como a los fibroblastos que las producen. De mayor alcance que el resto de las radiaciones, inducen la liberación de radicales libres, moléculas que afectan a las membranas de las células en su periferia y a elementos de su interior como los ácidos nucleicos del ADN. La alteración progresiva de las funciones celulares no se percibe de inmediato, pero implican modificaciones tisulares a largo plazo como flacidez o arrugas.

✘ Porque los rayos ultravioleta B (UVB) son capaces de inducir cambios en el ADN de los queratinocitos, promoviendo la aparición de cáncer cutáneo. Producen un aumento de la actividad melanocítica y oscurecen la piel.

✘ Porque los rayos infrarrojos (IF) colaboran en la quemadura solar. Reconocidos por ser los que producen calor, potencian la acción de las otras radiaciones.

✘ Porque los rayos ultravioleta C (UVC) han aumentado su penetrabilidad debido al agujero de ozono, que ha comprometido seriamente su barrera.

Las 10 reglas de la protección

El bronceado es una defensa natural frente a la agresión solar. La piel debe conservar la capacidad para responder a ella. Esta capacidad o capital solar, se consume con las continuas exposiciones al sol. Según los dermatólogos de IML, “los problemas empiezan cuando el paciente ha agotado el capital solar de su piel”. Para evitarlo es importante tomar unas medidas de protección y seguridad, que son las siguientes:

1. Evitar la máxima verticalidad del sol al medio día y afrontar la exposición de forma paulatina, exponiéndose con tiempos cortos durante los primeros días.

2. Tener en cuenta la localización, ya que cuanto más cerca del Ecuador, más verticales son los rayos del sol. Idéntico criterio debe regir con la altura, ya que cada 300 m sobre el nivel del mar, la atmósfera pierde un 5% de filtro frente a los UVA.

3. Evaluar la refracción de las radiaciones, ya que la hierba refleja el 10% y el agua, el 20%. La arena llega al 25%, pero una superficie blanca como la nieve o una pared encalada, reflejan casi el 85%.

4. Tener cuidado con sustancias fotosensibilizantes como antibióticos, sulfamidas, antihistamínicos, salicilanilidas, psicótropos, anticonceptivos y otros, que pueden producir reacciones en la piel ante el sol.

5. Aplicar un mínimo de SPF 15, protección que debería ser pantalla solar, fotoestable y de amplio espectro.

6. Respetar el fototipo para seleccionar el índice de filtro solar que precisa cada piel.

  • Fototipo 0: Albinos. No pueden exponerse al sol bajo ninguna circunstancia.
  • Fototipo I. Pelirrojos, de piel muy blanca. Se queman y no se broncean. SPF 50+
  • Fototipo II. Rubios, de piel blanca. Se queman algo menos y llegan a tomar un poco de color. SPF entre 30 y 50.
  • Fototipo III. Castaños, de piel clara. Enrojecen, pero luego se broncean. SPF 25; una vez bronceados, SPF 15.
  • Fototipo IV. Castaños oscuros, de piel morena. Se broncean pronto y no suelen quemarse. SPF 12 y después, SPF 8.
  • Fototipo V. Castaños muy oscuros, piel muy morena tipo árabe o india, SPF 8 y después SPF 4.
  • Fototipo VI. Raza negra que no precisa SPF, aunque es recomendable.

7. Leer la composición del producto solar, que debe combinar filtros físicos y químicos para proteger tanto de las radiaciones UVA, UVB y UVC, como de la luz infrarroja. Todas ellas son potencialmente nocivas para la piel.

8. Aplicar el filtro solar correctamente sobre la piel limpia y seca, media hora antes de ir a la playa o la piscina. Repetir cuando sea necesario, dependiendo del número de baños, el calor que haga, el deporte que se practique, la ropa suelta o ajustada, el secado con toalla o al aire y el grado de transpiración. Incluso los filtros resistentes al agua o waterproof, sólo mantienen su eficacia entre 2 y 4 horas sobre la piel.

9. No escatimar la cantidad de filtro solar, ya que si la mano aplicada es demasiado fina, la protección será mínima por muy alto que sea el SPF. Se recomienda 2 mg por cada cm2 de piel, lo que viene a ser una capa de testigo blanquecino, que luego se reabsorbe.

10. Informarse de la radiación, cuyo grado de intensidad se publica en la previsión meteorológica de webs regionales o nacionales.