Herpes ZOSTER, causas y consejos

herspes zoster
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El herpes zóster es lo que conocemos comúnmente como culebrilla, y es una infección viral, que se activa en el cuerpo solo en aquellas personas que ya han pasado la varicela, ya que la causa el mismo virus. Lo normal es que las lesiones características se limiten a un solo lado del cuerpo, o el derecho o el izquierdo.  Estas lesiones son vesiculosas, parecidas o iguales a las de la varicela, y salen normalmente en un nervio intercostal, entre las costillas.

Por qué sale: causas del herpes zóster

Cuando una persona contrae la varicela, aunque se cure, ese virus permanece inactivo en su organismo.  Es el virus denominado VVZ (varicela-zóster). Esto quiere decir que podrá ser activado más tarde, dando lugar al herpes zóster. Y, aunque lo normal es tenerlo solo una vez en la vida (o ninguna), hay personas que pueden padecerlo más de una vez.

Quién puede padecer herpes zóster

Como decíamos, pueden padecerlo todos (y solo) los que hayan pasado la varicela. Por eso, el paciente medio suele ser adulto, aunque no es extraño toparse con niños que lo tengan. Es bastante común en individuos inmunosuprimidos (cuyo sistema inmune no funciona, por así decirlo) por otras enfermedades, por estar recibiendo quimioterapia o radioterapia o por estar bajo medicación inmunosupresora. Los pacientes con VIH están dentro de este grupo.

Esto no quiere decir que solo ellos puedan padecer herpes zóster. También los que se encuentren en una situación de debilidad o extremo cansancio podrían contraerlo. Por eso, es tan necesario tener una dieta equilibrada, y que nuestro organismo reciba todos los nutrientes esenciales para mantenerse con fuerza.

En el caso de notarse cansado o fatigado frecuentemente, habrá que realizar una analítica de sangre para diagnosticar si se está falto de alguna vitamina u otra sustancia. En ese momento, podremos modificar la dieta o incluir en ella los suplementos alimenticios como el colágeno con magnesio u otros.

Síntomas de la culebrilla herpes

Los síntomas de la culebrilla más habituales son:

  1. Sensación de picor y dolor en una zona de la piel.
  2. Quemazón.
  3. Vesículas.

El paciente notará picor -o incluso dolor- en un área de la piel, normalmente en el tronco, que irá enrojeciéndose [las regiones más frecuentes son el muslo, el tronco o cerca de los ojos]. Después, se empezarán a ver unas vesículas en grupo. En este momento, hay que tener cuidado porque el virus es contagioso, y se puede propagar a través del contacto piel con piel. Antes de que aparezcan las ampollas, no se puede propagar el virus de ninguna manera.

A los diez días, estas vesículas se secarán y darán lugar a unas costras amarillas, que pueden dejar cicatriz.  En el caso de tratarse de una culebrilla en la región ocular, habrá que tener mucho más cuidado, porque se pueden formar úlceras corneales que, mal tratadas, pueden conducir a la ceguera.

Sobre todo, en individuos de mayor de 50 años, es importante tratarse adecuadamente el herpes, porque si no se hace, los síntomas podrán persistir durante días, meses o años. A esto se le conoce como neuralgia postherpética.

Cómo evitar contagiar el herpes zóster

Para no contagiarlo, hay que seguir las siguientes indicaciones:

  1. Cubrir el sarpullido para que no esté en contacto con nada.
  2. No tocarlo ni rascarlo.
  3. Evitar el contacto con personas hasta que se formen costras. Sobre todo, con:
    1. Bebés de bajo peso o prematuros.
    1. Mujeres embarazadas que no se hayan vacunado de la varicela o que nunca la hayan padecido.
    1. Personas que están recibiendo quimioterapia.
    1. Personas que se hayan hecho un trasplante de órganos.
    1. Pacientes de VIH.

Cómo se cura el herpes de la piel

Diagnóstico

Para poder curarlo, primero debe estar diagnosticado por un profesional en una clínica [el profesional encargado es el dermatólogo]. Se realiza un cultivo virológico de las ampollas, cuando se encuentran en la fase inicial, que nos indicará si se trata o no del herpes zóster o de otro tipo de virus.

Tratamiento

Una vez diagnosticado, habrá que utilizar fármacos antivirales. Normalmente, se administran vía oral o intravenosa. Este tratamiento es recomendado para los pacientes inmunosuprimidos, ya que son los que más riesgos tienen (el virus podría pasar de un órgano a otros); y también para los pacientes mayor de 50 años, para que no desarrollen la neuralgia postherpética.

En algunos casos, no será necesario ningún tratamiento, porque el virus desaparece solo en una semana aproximadamente. Además, estos antivirales solo son útiles cuando se toman o se inyectan en las primeras 72 horas desde que comienzan las ampollas.

Consejos para aliviar el dolor:

-Mantener siempre la zona limpia cona agua y jabón, para evitar que se infecte y que las erupciones escuezan.

-Evitar la exposición al sol hasta que el sarpullido haya desaparecido, ya que puede generar manchas en la piel y no ayuda a la cicatrización.

-Aplicar compresas húmedas y frías sobre las ampollas para disminuir el picor. Se puede utilizar para estos baños agua de avena coloidal o loción de calamina.

-No usar cremas ni lociones en las ampollas.

-Utilizar ropa de algodón y ancha, que no apriete las heridas.