Hablamos con Marta García

Hablamos Con Marta García | Expertos En Estética
Hablamos con Marta García | Expertos en estética

La fundadora de Marta García Esteticistas, clínica de estética avanzada y antiaging en Oviedo, ha recibido este año el Premio a la Trayectoria Empresarial en Estética en Salón Look. Aprovechamos el homenaje para indagar en esta premiada carrera y preguntarle por cosas que conoce bien: estética como pasión, como profesión y negocio de éxito.

Entrevista a Marta García.

Pregunta- Marta, este año te han concedido el premio a la Trayectoria Empresarial en Estética en Salón Look. ¡Enhorabuena! Antes de ti, este galardón lo han recibido Carmen Navarro, Maribel Yébenes, Estrella Pujol… Es decir, tu nombre ya está entre los grandes de la estética en España. ¿Cómo sienta eso?

Respuesta- Muchísimas gracias. Pero decir que mi nombre está entre el de estas mujeres me abruma, porque ellas son una auténtica leyenda nacional e internacional de la estética. Ganar el premio Trayectoria en estética fue un reconocimiento muy importante para mí, y un halago tan grande… que cuando dijeron mi nombre en la gala dudé de si estaban repitiendo los nominados.

No me lo podía creer. Una vez asimilado sienta muy bien, la verdad; que un jurado tan especializado e influyente en el mundo de la belleza y estética me haya considerado merecedora del premio es un orgullo máximo, aunque te diré que también una responsabilidad.

P.- Otra compañera tuya del sector, Ana P. Lostao, me dijo hace poco que, para ella, eras la mejor profesional de España, sin duda. Es difícil verse a uno mismo igual que nos ven los de fuera, pero… sus motivos tendrá para decirlo, ¿no?

R.- Ana es una persona maravillosa, una esteticista y una empresaria impresionante, y una de mis mejores amigas dentro de la profesión. Hace más de 25 años que nos conocemos y hemos madurado en esta profesión juntas; esto hace que me vea con muy buenos ojos, y esos seguro que son sus motivos. Al llevar gran parte de nuestra vida laboral juntas hemos estudiado, trabajado y colaborado en mil cosas, y creo que nos admiramos mutuamente. Desde luego tengo que darle las gracias y decirle que, para mí, la mejor es ella.

P.- Y, en general, ¿cuál es tu opinión de la estética en España? ¿qué dirías de las compañeras?

R.- La estética en España empieza a tener muy buen nivel por fin, y empiezan a respetarnos tanto como al dermatólogo o a la farmacia. Es cierto que nos lo hemos ganado a pulso y lo hemos tenido que demostrar más que nadie. Pero por fin las personas saben dónde recurrir para tener una prescripción adaptada, empiezan a confiar 100 % en nuestro criterio y esto es muy positivo para el sector.

Mis compañeras, por norma general, entienden que la estética es especialización, estudio, formación, dedicación, entusiasmo y constancia, y por esto ya trabajamos todas a otro nivel. De ellas digo que la mayoría son pura inspiración, y que unidas llegaremos muy lejos.

P.- Hablando de este premio a tu trayectoria, cuéntanos un poco sobre ella: ¿cuándo y cómo comienza tu carrera en la estética?

R.- Pues empieza hace 32 años. Después de hacer la maestría de estética me quedé trabajando donde hice las prácticas, y no he parado hasta hoy. Fue un poco circunstancial, y a partir de aquí tuve que trabajar y estudiar a la vez, para abrir en 1996 mi primer centro, que en seguida creció y dio paso a otro y a otro…

P.- ¿Cómo fueron esos comienzos cuando te lanzaste a trabajar por tu cuenta?

R.- Como decía, abrí el primer centro en 1996, hace 28 años ya (¡parece que fue ayer!). Y los comienzos fueron duros, la verdad. Los primeros años, las 24 horas del día eran pocas para todo lo que quería y tenía que hacer… y tenía muy poca compensación positiva. Después de los primeros seis o siete años ya todo fue más rodado. Era difícil porque luchaba por una estética avanzada en un mundo muy básico de estética, donde lo que más se hacía era estética decorativa y algún tratamiento de bienestar.

Imagínate que no existía la depilación láser, y me pasaba una media de 12 horas haciendo depilación eléctrica, en algunos casos hasta cuatro horas seguidas en unas piernas, que contado hoy parece que era la edad media, pero así era. Fueron comienzos duros y muy trabajosos, pero me siento muy orgullosa de haberlos vivido, porque es parte de lo que soy hoy y de mí misma como persona.

P.- A raíz de esto que cuentas, ¿cómo crees que ha evolucionado el sector desde que empezaste? Tanto a nivel general, como en tu caso, ¿cómo se han manifestado estos cambios en tu experiencia profesional, en tu centro en Oviedo?

R.- Ha evolucionado de forma meteórica y ha cambiado totalmente, y menos mal, porque era mi lucha particular. La oferta y la demanda, el entender la importancia de la experiencia del cliente, la especialización, la tecnología… Bueno, ha cambiado todo. En mis centros también se ha ido evolucionando, lógicamente, sobre todo en dar “soluciones reales” a cada caso.

P.- También la conciencia que hay actualmente de la belleza, de la estética y el cuidado es mucho mayor y mejor que antes. Eso hace que haya una mayor competencia en estética, pero también pone más alto el listón, ¿no? Las clientas saben más. ¿Cuáles crees que son las líneas rojas que ya no permiten?

R.- Bueno, existe mucha información que genera desinformación, y mucho ruido. En general sí que la conciencia va cambiando y los clientes están más informados, aunque en algunos casos no muy bien… Pero es cierto que ya no permiten que les vendan humo ni fantasías, y entienden su responsabilidad en el resultado de sus rutinas o tratamientos.

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“Mis compañeras entienden que la estética es especialización, estudio, formación, dedicación, entusiasmo y constancia, y por eso ya trabajamos todas a otro nivel. La mayoría son pura inspiración, y unidas llegaremos muy lejos.”

P.- ¿Cómo crees que debe diferenciarse hoy la esteticista, o qué requisitos crees que debe poseer para tener cabida en este sector?

R.- Especializándose, sin duda, y formándose y formando a sus equipos; siendo la mejor en lo que hace. Si no se hace así, pienso que en algún momento llegará una criba, una limpieza, y desaparecerán empresas y centros.

P.- ¿Cómo conseguiste tú tener éxito y que te reconocieran en tu ciudad? Y, aún más difícil, ¿como lo consigues a nivel nacional?

R.- El reconocimiento en Oviedo, en Asturias, fue poco a poco, con muchísima constancia y con el trabajo del día a día. Antes era mucho más difícil que ahora, no existían las redes sociales y las noticias no eran tan inmediatas. En mi caso, el “boca-oreja” fue lo que me hizo obtener el reconocimiento de los clientes, y después fueron llegando personas de fuera de Asturias por recomendación de amigos, familiares o compañeros de trabajo. Así llegó el reconocimiento a nivel nacional, sin saber muy bien cómo. No tengo ningún truco que pueda compartir, solo fueron horas y horas de trabajo y estudio a lo largo de los años, y tener inquietud y constancia.

P.- ¿Cuál dirías que es tu especialidad? Y, si no es lo mismo, ¿por qué dirías que eres conocida por tus clientas o en tu ciudad?

R.- Mi especialidad son los casos difíciles. No sé por qué motivo no nos llega ninguna piel normal, que simplemente quiera una buena rutina y mantenerse saludable, nos llegan casos de acné recidivante e hipertratado o “maltratado” por otros sectores; brotes de rosácea, de dermatitis, caídas de cabello, personas con muchísimo estrés, personas que ya se hicieron tratamientos y no les funcionó…

En mi ciudad, y en mi provincia, los clientes nos lo dicen a diario: “Siempre que sale a relucir alguna alteración estética en una reunión, ¡alguien te pregunta si has ido a Marta García!”.

P.- ¿Coincide con lo que más disfrutas hacer?

R.- Claro, disfruto con los retos y solucionando alteraciones que minan la calidad de vida de una persona o formando parte de una evolución personal del cliente hacia el cuidado.

P.- Y, mójate: ¿qué es lo que menos te gusta hacer?

R.- Pues curiosamente de la parte de consulta, diagnóstico, tratamiento y empresa me gusta todo, y disfruto cada día al cien por cien con mi trabajo. Lo único que te diría que me desgasta es una parte de atención al cliente, aunque es algo muy concreto… Y es lidiar con esa actitud de algunos clientes que creen que saben más que nosotros y que confían más en el influencer de moda o en lo que leyó en cualquier comentario en Google que en el criterio profesional. Sé que es armarse de paciencia… pero reconozco que eso me desgasta.

P.- ¿Sigues pasando tiempo en cabina, o ahora te dedicas más a la gestión y administración de los centros, a
formarte, etc.?

R.- Me dedico más a la gestión, formación y organización del equipo y del método. Aunque sigo haciendo diagnósticos y entrando de vez en cuando en cabina, porque me resulta terapéutico a mí también y me encanta.

P.- En los últimos años estamos poniendo mayor atención en esto: los temas de empresa, de gestión del centro de estética, de marketing, de liderazgo de equipos… ¿Cómo ves desde tu perspectiva estas esferas; crees que hace falta insistir en ellas?

R.- Claro, es muy importante y son piezas clave para que cualquier centro o clínica funcione, porque no deja de ser una empresa. En mi caso todo tiene su parcela, y aunque tenemos muchas áreas de mejora, entendemos que, sin comunicación, marketing y equipos motivados, por muy bien que se haga el trabajo técnico del día a día y por muy bien que se ejecute la cabina, la empresa no sería fuerte y rentable.

P.- Tienes tu propia línea cosmética con más de 15 referencias ya. ¿En qué momento y por qué decides desarrollarla? ¿Qué creías que faltaba o que podías aportar a un mercado cosmético tan extenso?

R.- Era algo que me rondaba ya desde 2015; en ese año lanzamos una colección cápsula de cuatro productos de tratamiento facial bajo la marca MG World for Beseaskin, que tuvo mucho éxito. Pero fue en 2019, en la pandemia, cuando, al tener más tiempo de reflexión, decido retomar la línea MG Collection y crear una cosmética totalmente inmersa en el concepto de cosmética inclusiva y “ageless“; una cosmética honesta y comprometida, que aporte soluciones reales y que solucione la causa y no solo el efecto, para que los resultados perduren en el tiempo.

Cada producto MG Collection trata y regula la oxidación y sus efectos en dermis y epidermis, una de las disfunciones a nivel de tejido que más se necesita controlar para tener pieles sanas y con un tono y brillo saludable, además de prevenir que salgan manchas. MG Collection también acerca a cada cliente que no vive en Asturias y viene un par de veces al año, y le proporciona una rutina basada en nuestro tratamiento estrella en cabina, el antioxidante MG.

P.- En tu centro, ¿trabajas solo con tu firma o tienes otras marcas cosméticas?

R.- Trabajo con muchas más firmas, hasta las compañeras de sector me dicen que son demasiadas y que no entienden cómo nos aclaramos…. Pero de otra manera sería imposible dar cobertura y cuidar las distintas pieles, en distintas edades e “instantes” diferentes. Piensa que tenemos clientes que son familias enteras, por lo que necesitamos personalizar las rutinas y tratamientos, y para eso necesitamos opciones.

“Sin comunicación, marketing y equipos motivados, por muy bien que se haga el trabajo técnico del día a día y se ejecute la cabina, la empresa no sería fuerte y rentable”

P.- ¿Hay algún momento o anécdota que recuerdes con especial cariño de tu trabajo?

R.- Un montón, en tantos años… imagínate. Pero cuando mi hermano Jairo empezó a trabajar conmigo es el más especial. Yo creo que fue de los primeros hombres en trabajar en estética avanzada en España y en hacerlo muy bien. Y cada cambio de centro también ha sido un momento muy significativo, porque siempre lo hicimos con un crecimiento muy sensato, y era como nuestro reconocimiento particular al trabajo diario. Otro momento que recordamos los dos con mucho cariño fue nuestro primer premio o reconocimiento a nivel nacional.

P.- Por último, ¿qué esperas de los próximos años? Tanto para ti como para el sector.

R.- Me encantaría que cambiase la formación y capacitación en la estética. Es un campo tan extenso y complejo que no puede haber buenos profesionales con la formación que tenemos hoy en día en FP o en academias: se necesita mucha más especialización, másters y práctica. Para el sector, me parece muy importante que se deje de ver como competencia al de al lado, y que nos centremos en hacer cada día mejor nuestro trabajo. Y sería maravilloso que existiese un colegio de esteticistas, donde todas unidas sigamos haciendo evolucionar la profesión.