Extensiones de pestañas: seguridad e higiene

extensiones de pestañas

Hace poco se viralizó la noticia de que, en Estados Unidos, estaban empezando a aumentar los casos de piojos debido a una mala higiene tras la puesta de las extensiones de pestañas. Los expertos aclaran que es poco probable que se den estas infecciones, pero recomiendan unos buenos hábitos de higiene. Aquí te damos algunos consejos (tanto si eres profesional como cliente).

Hace unos meses, los medios se lanzaron a advertir de la “alerta sanitaria” por el aumento de casos de piojos en las extensiones de pestañas referido por una cadena de noticias americana. Los casos se debían, informaban, a que las usuarias se dejaban varios días puestas unas pestañas postizas que estaban diseñadas para usos puntuales, y la mala higiene provocaba que proliferasen bacterias y anidasen piojos. En esta información, según la Dra. Claudia Bernárdez, miembro de la Academia Española de Dermatología y Venereología y dermatóloga especialista en tricología en la Clínica dermatológica Pedro Jaén, no todo es correcto. “Los piojos de las pestañas son una infección poco frecuente, al ser pelo poco denso. Sin embargo, los piojos pueden infectar cualquier pelo del cuerpo, con lo cual, ante una infección, si la persona no descubre la infestación y la corrige, pueden proliferar”, explica. Sin embargo, afirma que su presencia no se asocia a la mala higiene, sino que, cuando ocurre, “suele ser derivado del contagio de los niños en el colegio, y que luego se llevan a casa”.

¿Cómo cuidar las extensiones de pestañas en casa?

Aunque no tengamos que dar la voz de alarma ni temer demasiado un caso de piojos en las pestañas, una mala higiene o una mala calidad de los productos relacionados con estas pueden acarrear otros problemas, así que merecen nuestra atención. El principal contratiempo al que se expone una persona que lleve extensiones de pestañas o se realice algún tratamiento en ellas es “la irritación de la piel por los productos usados o el tipo de pestaña”, indica la dermatóloga. Y añade que “el uso de productos de mala calidad (tanto pegamentos, tintes, limpiadores) hace más probable la aparición de reacciones cutáneas adversas”. Además, la mala higiene provoca un sobrecrecimiento bacteriano que, en este caso sí, agrava la situación.

Consejos de uso

La recomendación más importante que hay que tener muy clara (y que debes dar si eres profesional de estética) es, por tanto, la de visitar el salón ante cualquier reacción cutánea o para resolver cualquier duda que te pueda surgir. La segunda: no alargues el ciclo de vida de tus pestañas postizas o de tus extensiones. “Las pestañas tienen un ciclo de vida, por lo que cada 6 semanas las renovamos”, indica Bárbara Torres, gerente de los centros Twenty de Madrid. Sin embargo, para mantenerlas con una apariencia perfecta, se les recomienda a las clientas que se las rellenen cada dos o tres semanas. Con respecto a maquillarse y desmaquillarse, “puede hacerse perfectamente, siempre y cuando utilicemos productos de base al agua, nunca los oleosos o waterproof”. Torres apuesta, personalmente, por el uso de sérums, como base para antes de aplicar el maquillaje una vez puestas las extensiones. “Lo que hacen es mantener el buen estado de las pestañas sin dañarlas, usando un cepillo máscara que extienda el producto desde la raíz hasta la punta. Si queremos un mejor resultado, podemos aplicarlo dos veces al día. También son buenos los acondicionadores, que crean una barrera esencial entre el maquillaje diario y las pestañas, promoviendo una imagen más natural e higiénica”, añade.

¿Qué pestañas son más seguras?

Entre los tratamientos de pestañas que existen, el lifting o la permanente son siempre más seguros, pues se consiguen estirando o curvando la propia pestaña. Sin embargo, el profesional que las pone debe adaptarse a la forma de las pestañas de cada una o al efecto que deseamos conseguir. En el caso de Bárbara Torres, recomendaría extensiones “si la clienta busca unas pestañas XL para acudir a una fiesta” y un lifting de pestañas si busca “una mayor naturalidad sin que se note tanto”, mientras que “si las quiere superfinas y entresacadas, le recomendaríamos un volumen ruso”. Para saber sus gustos y los objetivos que persigue, pero sobre todo, para conocer si la persona sufre alguna condición que pueda interferir con el tratamiento, la técnico debe siempre entrevistarla previamente y, para este último caso, realizarle una ficha técnica.

¿A quién se desaconsejan los tratamientos de pestañas?

Los tratamientos de pestañas se desaconsejan “a pacientes alérgicos a cualquiera de los componentes presentes en los productos utilizados, fundamentalmente parafenilendiamina (PPD) y derivados y acrilatos. También, a personas con ojo seco, blefaroconjuntivitis, dermatitis seborreica o demodecidosis de pestañas. Por último, y dependiendo del tratamiento, también se desaconsejan durante el embarazo o la lactancia”, indica el Dr. Juan García Gavín, dermatólogo de la Fundación Piel Sana de la AEDV. A pesar de que la PPD está prohibida en Europa en cualquier producto tópico –excepto en tintes capilares, donde se permite un máximo del 6 %– “son numerosos los productos que, a día de hoy, se pueden conseguir que sí contienen esa molécula”, como algunos tintes de cejas y pestañas, explica el dermatólogo.

Hay que consultar a la clienta para saber si tiene algún problema de salud o alergia incompatible con el tratamiento, observar su piel por si reacciona ante los productos y darle pautas de seguridad por si esto sucediera

En cuanto al pegamento, según Bárbara Torres, el componente que se utiliza es cianoacrilato de etilo, que está indicado especialmente para este uso. Aun así, hay que evitar que entre en contacto con los ojos.

Además de una consulta previa para descartar casos de alergias o intolerancias, es conveniente hacer una prueba de tolerancia cutánea antes de aplicar  ningún producto. Se puede hacer poniendo un poco del producto en la muñeca, el antebrazo o detrás de las orejas. Sin embargo, los casos de irritación o de alergia “normalmente aparecen 24 o 48 horas después de la aplicación de los productos”, indica García Galvín. Estos son, por lo general, “enrojecimiento, hinchazón y picor”. Recuerda siempre que, en caso de sospecha, hay que “acudir al dermatólogo para un diagnóstico y tratamiento adecuado”.

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