Eva Grífols, la esteticista todoterreno

Eva Grifols

Eva Grífols es la cara que se esconde detrás de dos de las cuentas de estética más populares de las redes. Es la cocreadora de El templo de la esteticista (con casi 9500 miembros en Facebook) y la dueña de la cuenta de Instagram Zona Estética, con 18 mil seguidores.

Lo mejor es que, detrás de este grandísimo éxito, no hay grandes marcas ni un gran capital, solo muchas horas de dedicación y un interés genuino por su trabajo. Eva Grífols es algo así como la esteticista modelo: cercana, trabajadora, constante; alguien a quien le apasiona tanto la profesión que no solo no para de aprender de ella, sino que está deseando compartirla.

Entrevista a Eva Grífols

Pregunta- Eva, te conocemos por tu centro de estética, por ser embajadora de una marca cosmética, por tu labor como creadora de El Templo de la Esteticista y también de Instagram Zona Estética. ¿Nos dejamos algo?

Respuesta- Algún proyecto más está en el horno así que, por si no tengo bastante, ¡me busco más faena! Mucha gente me dice: “¿cómo lo haces para poder llevarlo todo?” Y la verdad es que a veces también me lo pregunto, pero no es más que aprender a gestionar el tiempo, sacarlo de donde no hay y estar prácticamente 24 horas activa. Me cuesta mucho desconectar porque cuando hago algo, lo que sea, doy el 100 %.

P.- ¿Por qué surgió la idea de crear la cuenta de Instagram de @zona_estetica?

R.- Zona Estética fue una evolución, o más bien un paso más y necesario después de haber creado en Facebook El Templo de la Esteticista. Es un espacio creativo donde poder ayudar a compañeras y poder dejar plasmadas ideas, cartelería, con un punto didáctico y una pizca de humor, para que cualquiera que lo necesite pueda beneficiarse de ello.

P.- Se trata de una cuenta muy didáctica, y es que se dice de las profesionales de este sector que siempre están formándose. ¿Estás de acuerdo? ¿Hay que seguir reciclándose?

R.- Es una profesión con tal nivel de evolución constante que, como no estemos en continuo reciclaje, podemos hasta correr el riesgo de que nuestras clientas nos pregunten por tratamientos y aparatología que desconozcamos. Tener esos lugares de encuentro entre compañeras, como pueden ser cuentas de Instagram o grupos de esteticistas profesionales en Facebook, es una gran ayuda y una manera de llegar rápidamente a las novedades a las cuales antes nos era más complicado acceder.

Eva Grifols Centro
Eva Grífols Centre de Estètica i Teràpies Manuals se encuentra en Calafell, Tarragona

P.- ¿Cómo te formaste tú? Y, ¿cómo sigues aprendiendo?

R.- Me formé en una escuela privada, homologada, dirigida por dos hermanas francesas, con la tradición francesa de una madre también esteticista. Eran súper exigentes, pero también aprendimos muchísimo. A partir de ahí hice mucho hincapié en técnicas de masaje, desde el clásico quiromasaje hasta el masaje tradicional tailandés, flores de Bach, reflexología, drenaje linfático, etc. Más adelante ya empecé a incidir en formaciones más relacionadas con la estética clásica. Ahora mismo, por ejemplo, estoy realizando un curso de dermofacialismo pionero en España.

“Zona Estética (@zona_estetica) es un espacio creativo donde poder ayudar a compañeras y poder dejar plasmadas ideas, cartelería, con un punto didáctico y una pizca de humor”

P.- Voviendo a Zona Estética, lo que también vemos es que hay muchas recomendaciones y rankings por parte de las esteticistas (la mejor aparatología, cosmética, apps…) ¿Quiénes y cómo elegís los mejores?

R.- Los famosos “recomendados por las esteticistas” fueron una idea que no creí que fuera a tener tanto éxito y se ha quedado como un clásico. En las stories de Instagram dejo abierto 24 horas a votación un producto determinado, por ejemplo, “el mejor serum de vitamina C”, entonces las compañeras dicen cuál es el que ellas creen que es el mejor. Yo recopilo todos los votos y de ahí sacamos los 6 mejores. Aquí no hay trampas, lo que los votos digan va a misa. Y muchísimas compañeras lo agradecen, porque les ayuda mucho en el momento de tomar sus decisiones de compra.

P.- Además, no podemos dejar de preguntarte por otra comunidad de gran éxito que creaste (junto a Miriam Collado y Eunice Martínez) y que administras, El Templo de la Esteticista, por el que además habéis recibido un premio en el último congreso Salón Look. ¿En qué consiste esta comunidad y de dónde surgió la idea de crearlo?

R.- Este grupo sin Miriam y Eunice no sería posible, requiere de una gran inversión de tiempo y esfuerzo, muchos dolores de cabeza también, pero que al final da su recompensa con el reconocimiento que nos dieron en Salón Look.

Es, actualmente y desde hace mucho tiempo ya, el grupo de Facebook más activo de esteticistas, un lugar de encuentro donde preguntar, resolver dudas, ayudar a compañeras, actualizarse en novedades cosméticas, de aparatología y cursos, pedir y dar consejos y, por qué no, un lugar de desahogo también, porque nadie más que otra esteticista puede entendernos mejor.

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En la foto, Eva Grífols (en el centro) junto a Miriam Collado (izquierda) y Eunice Martínez (derecha) posan con el premio recibido el pasado septiembre en el Congreso de Salón Look. La organización quiso reconocer su labor como creadoras de la “comunidad digital más importante e influyente en el país”

P.- ¿En qué es diferente Zona Estética de El templo de la Esteticista?

R.- El Templo de la Esteticista en un lugar donde hay más interacción entre compañeras debido al propio formato que ofrece Facebook.

Zona Estética, al llevarlo yo sola, es más mío, más yo, es Eva Grífols en estado puro. Instagram, además, es más visual, más activo, más rápido, y Zona Estética se adapta muy bien a este tipo de formato.

P.- ¿Cuáles dirías que son algunas de las claves para tener éxito en redes sociales?

R.- La frescura, la constancia, crear una buena imagen de marca sin dejar de ser tú misma. Las redes sociales son un arma de doble filo también, porque no descansan en los 365 días del año, pero si te marcas unas pautas reales, que sepas que puedes cumplir, puedes hacer que jueguen a tu favor. Es mejor publicar poco, pero constantemente (tres veces o dos por semana, por ejemplo) que mucho y sin buscar un mínimo de calidad.

También hay que llamar la atención de las clientas; es una jungla con miles de destellos de información y tienes que conseguir que tu clienta se pare a ver qué ofreces. Y para ello hay que ponerse las pilas. Por más que te disgusten las redes sociales, están aquí para quedarse y ser una parte muy importante de nuestra vida.

P.- ¿Llevas tú misma tus cuentas personales y profesionales y la de Zona Estética?

R.- Sí, lo llevo todo yo sola porque soy incapaz de delegar, es un defecto. Dejar en manos de otras personas algo que he creado con tanto cariño me da pánico.

P.- ¿Qué crees que busca la esteticista, qué le interesa saber y aprender?

R.- Buscamos efectividad, calidad y seguridad en nuestros servicios o tratamientos. Y queremos formarnos con formaciones de calidad. Por desgracia, hoy en día cualquiera se hace formador de cualquier técnica que se inventa y aquí no pasa nada. No hay un ente que vele por la calidad de estas formaciones que, además, muchas de ellas se cobran a precios desorbitados. Yo estoy dispuesta a pagar lo que sea necesario por el mejor formador de la técnica que sea, pero no quiero que me engañen, y esto por desgracia está pasando.

«Las esteticistas buscamos efectividad, calidad y seguridad en nuestros servicios o tratamientos. Y formaciones de calidad»

P.- Hablando del día a día en el salón. ¿Qué tratamientos dirías que son los que más realizas en el tuyo? ¿Qué demandan tus clientes? ¿Has visto algún cambio en los últimos tiempos?

R.- Lo que más hago en mi salón son los tratamientos faciales, masajes y depilaciones; me encanta depilar, me relaja muchísimo, así que para mí es como una terapia.

Ahora hay mucha más demanda de servicios de manicura, que están en un momento de boom total. Todo el tema de pestañas y cejas ha resurgido muchísimo también y hay mucha mentalización de tratamientos faciales que, a mí, personalmente, me encanta.

P.- Si tienes que elegir tus favoritos (aparatología, cosmética…) ¿Cuáles serían?

R.- Los peelings me encantan, de cualquier tipo, tengo una cantidad brutal de peelings para trabajar en cabina y siempre creo que me falta alguno más.

La radiofrecuencia me vuelve loca, es súperversátil tanto en facial como en corporal; es un básico hoy en día con muy grandes resultados.

P.- ¿Qué tecnología o tipo de aparatología crees que ha revolucionado el sector de la estética?

R.- Cuando vuelvo de las ferias, las clientas siempre me preguntan: “¿qué novedades hay?” y últimamente les digo que, más o menos, más de lo mismo.

El sistema de trabajo de los tratamientos corporales con masaje en esferas se puso de moda hará ya unos 5 años y se ha mantenido aún hoy en día, esto sí fue una buena revolución en su momento. Luego llegó el HIFU, pero por culpa de algunos malos fabricantes y distribuidores, se han cargado la imagen de equipo revolucionario y efectivo. Y es que hay muy buenos fabricantes y muy malos fabricantes y es por eso que hay que ser muy exigente a la hora de adquirir un equipo. Y es por estas cosas que existe El Templo de la Esteticista, para preguntar y consultar opiniones.

Ahora llevan una temporada muy de moda en facial los tratamientos con hidrodermoabrasión y la verdad es que, siendo un equipo supersencillo, es muy resultón.

P.- Si tú fueras cliente, ¿qué demandarías siempre en un centro de estética?

R.- Exfoliaciones corporales, masajes y faciales, sin duda. Y demandaría intimidad, empatía, amabilidad y buen trato.

“Solo una asociación fuerte, unida, con ganas de pelear por todas nosotras, puede conseguir grandes cosas. Somos muchas, y unidas conseguiríamos grandísimos logros”

P.- ¿Cuál es tu especialidad? Y, en esta, ¿algún truquito de autor que puedas compartir con otras profesionales?

R.- Los tratamientos faciales y las depilaciones con cera. Tengo clientas que vienen de muy lejos solo para depilarse conmigo, y es que con mi madre tuve a la mejor maestra que se pueda tener.

¿Truquito de autor? Experimentar mucho, mezclar marcas (aunque a los comerciales se les pongan los pelos de punta) y usar productos de calidad, eso siempre. Y tener un buen arsenal de exfoliantes.

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Eva Grífols

P.- Durante la pandemia, con el cierre de centros en Cataluña, fuiste una de tantas esteticistas que publicó muchísima información y estuvo luchando activamente para demandar la reapertura de los centros. Fue una de las ocasiones en que vimos cómo el sector se unía por un fin. ¿Crees que este es un sector siempre así de unido y peleón? ¿Hace falta más?

R.- Lo que nos ocurrió en Cataluña fue una injusticia suprema. Y nos unimos, y gritamos tanto que, al final, se nos hizo caso. Pero, por desgracia, no sé por qué, el sector de la estética es un sector muy individualista; el sector de la peluquería está mucho más unido y tenemos que tomar ejemplo de ellos. Solo una asociación fuerte, unida, con ganas de pelear por todas nosotras, puede conseguir grandes cosas. Somos muchas, y unidas conseguiríamos grandísimos logros.

P.- Las asociaciones, ¿son una buena idea?

R.- Son una buenísima idea y una necesidad en cualquier gremio; si no, ¿quién lucharía por nuestros intereses y nos pondría al día de todo?

Una buena asociación, además, lucharía contra el intrusismo tan brutal al que estamos sometidas por parte de muchísima gente sin titulación o por titulados universitarios que pisan nuestro terreno por el mero hecho de ser un sector que da más beneficios de los que, a veces, su propia profesión les genera. Somos un pastel demasiado apetecible para muchísima gente y nos vemos pisoteadas demasiado a menudo. Una buena asociación, gremio e incluso poder crear un colegio debería frenar todo esto antes de que nos quedemos sin nada.

P.- En uno de tus post decías que elegiste la mejor profesión, la de esteticista. ¿Qué es lo que más te enorgullece de serlo y de esta profesión?

R.- Ser esteticista es algo mágico, es una profesión muy agradecida en la cuál consigues una conexión única y muy personal con las clientas. No se puede ser otra cosa: si quieres ser feliz, tienes que ser esteticista.