DIGITALIZACIÓN de la ESTÉTICA

digitalización de la estética

La transformación digital en los centros de estética y los salones de belleza está dejando de ser un factor a valorar para empezar a ser imprescindible. Se trata de adaptarse a las exigencias de la sociedad en el resto de actividades de su vida cotidiana, y a la misma velocidad.

La digitalización y tecnologización en nuestro día a día era algo ya patente. Pero una pandemia mundial ha puesto varias cosas de manifiesto: primero, que aún queda mucho por hacer; y segundo, que se puede hacer. Es decir, además de poner en evidencia las faltas, esta situación ha terminado de demostrar a empresas y sectores considerados tradicionales que la adaptación es posible y rentable.

Tecnología en tiempos de COVID

Durante la etapa de confinamiento, el consumo de belleza no se detuvo. Según un estudio de Stanpa, durante el trimestre de marzo a mayo, el canal de venta online aumentó un 54 %, duplicando el número de compradores mensuales de belleza. “La digitalización nos ha impregnado por obligación, y hemos experimentado la facilidad para comprar a cualquier hora desde casa, con un solo clic, unido a un incremento notable en el uso diario de canales digitales (26 %) y redes sociales (70 %)”, comunicaban en una nota de prensa. Otra encuesta, realizada por Treatwell a los usuarios de su base de datos, confirmaba que la gente estaba considerando más factores que nunca a la hora de reservar. El 32 % dijo que iría a la página web del salón para asegurar que se cumpliesen todas las medidas de higiene y seguridad o que lo comprobaría en sus redes sociales (31 %). Sin embargo, según otro estudio de SalonSolutions.io, empresa de marketing y software para salones de peluquería, barbería y estética, a lo que más se dedicaron los propietarios de salones de estética y peluquería durante el confinamiento fue a aprender nuevas técnicas, mientras que solo el 12 % eligió como prioridad mejorar la gestión de sus negocios, y solo el 18 % sus estrategias de marketing o comunicación.

“En la estética, el trato personal y la relación que se establece entre técnico y cliente son claves. Lo interesante es lograr un equilibrio entre el mundo físico y el digital”, dice Antonio Hermida, cofundador de Centros Ideal

Equilibrio entre canales

A pesar de que todos los anteriores sean datos provocados por una situación extraordinaria, no se trata de actitudes temporales: cada vez tenderemos a valorar más la modernidad y la adaptación a las nuevas tecnologías, y a pesar de que volvamos al canal tradicional, demandaremos la presencia digital. “La estética es un sector en el que el trato personal y la relación que se establece entre el técnico y el cliente son claves. Lo interesante es lograr un equilibrio entre el mundo físico y el digital para mejorar la experiencia en cabina”, opina Antonio Hermida, cofundador de Centros Ideal, donde acaban de desarrollar un nuevo módulo de diagnóstico que incorpora machine learning y se basa en el big data. “En estos tiempos, en los que la seguridad e higiene son claves, la tecnología puede ayudar a limitar el contacto y reducir el riesgo de un posible contagio. Digitalizar protocolos como la firma de los consentimientos cuenta con ventajas añadidas como garantizar la integridad y la invariabilidad de la información de los clientes”, dice, por poner algún ejemplo. Pero empecemos por lo más general.

“Según un estudio del gigante Broadcom, las empresas españolas que han priorizado su transformación digital registran de mediana un aumento del 39 % en sus ventas”, asegura Sergi Moiset, de SalonSolutions.io

De qué estamos hablando

¿A qué llamamos “digitalización”? Según explica Sergi Moiset, director de SalonSolutions.io, “podemos definir la digitalización o transformación digital como un proceso por el cual utilizamos herramientas tecnológicas tales como sistemas informáticos, plataformas, dispositivos, etc. para ayudarnos en la consecución de un objetivo o estrategia que nos permita mejorar los resultados del negocio”. No se trata de una opinión, sino de datos objetivos. Según dice este experto, “por poner uno de las docenas de ejemplos posibles, según un estudio del gigante Broadcom, las empresas españolas que han priorizado su transformación digital registran de mediana un aumento del 39 % en sus ventas. Estas cifras son similares a las que estamos viendo en peluquerías, barberías y estéticas en España y Latinoamérica”, indica.

La inversión en esta transformación digital, más que segura, es imprescindible, nos dicen los expertos. “La transformación digital es un proceso imparable al que ningún sector puede permanecer ajeno, por lo que no sumarse a este reto puede suponer, a medio plazo, un freno para la actividad. Lo que ahora supone una innovación será algo que en poco tiempo los clientes exijan”, sentencia Antonio Hermida. Por su parte, Sergi Moiset opina lo mismo: “La digitalización en los salones no es una opción. La supervivencia del salón a medio plazo depende de ello”.

En la práctica

Ya sabemos lo importante que es. Ahora, ¿en qué punto se encuentran los salones españoles en este sentido? “La situación no es la ideal”, indica Moiset. Para poner algunas cifras: “Menos del 25 % de los salones está informatizado, más del 40 % no tiene redes sociales activas, más del 60 % no dispone de página web, más del 80 % no utiliza ninguna herramienta de publicidad online, más del 40 % no utiliza ningún tipo de herramienta digital…”. Jèssica Massó, directora técnica comercial de DunaSoft, empresa desarrolladora de software para el sector de la belleza, concuerda: “Es verdad que todavía hay muchos centros que no están digitalizados o que si lo están es con herramientas muy antiguas y obsoletas, que no les permiten ir más allá de una gestión pura y dura de ventas, compras y stock”. Eso, cuando actualmente, según esta experta, los programas de gestión van mucho más allá, permitiendo “dinamizar todas las actividades relacionadas con el negocio”: gestión de las citas y recordatorios a clientes, elaboración de planes de marketing y métodos de envío a través de email, SMS, notificaciones a través de apps, control del inventario, compras a proveedores…

Está claro que hay mucho por hacer. ¿Por dónde empezamos? Primero, por analizar qué queremos conseguir; es decir, delimitar nuestros objetivos, los problemas o dificultades a los que nos enfrentamos y los resultados que queremos alcanzar. Si este análisis está respaldado con datos, mejor que mejor. Dicho esto, hay un “kit” básico que todo centro de estética debería implementar sí o sí; dos simples cosas, según el experto de SalonSolutions.io: “Un programa informático de gestión que aporte beneficios más allá de agendar citas y realizar cobros y un mix de comunicación online básico que haga que existamos, que nos encuentren y que nos permita mantener una relación mínima con nuestros clientes cuando están fuera del centro”. Para ser aún más concretos: redes sociales variadas, página web, una plataforma de envío de emails y ficha de empresa en Google (Google My Business). Y esto es válido para todas las empresas y salones, independientemente de su tamaño o el número de sus trabajadores. Si tu objetivo es atraer a más clientes, fidelizar a los que ya tienes, aumentar sus visitas y que en cada una gasten más… esto te interesa.