Cómo convertir tu salón de belleza en centro médico-estético

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Si te has decidido a dar el salto y reconvertir tu negocio de estética incorporando tratamientos de medicina estética,
te contamos el paso a paso para conseguirlo.

Por Abigail Campos Díez

Es una tendencia en el negocio. Muchos salones de belleza quieren reconvertirse en centros médico-estéticos para crecer como empresa y ofrecer un tipo de servicio integral al cliente. Lanzarse a esa tarea conlleva una serie de trámites ante la administración y requisitos que deben cumplirse escrupulosamente para conseguir las licencias. Estos permisos los conceden las administraciones autonómicas y, por lo tanto, los trámites pueden diferir dependiendo de la ubicación donde esté el negocio.

Para empezar por el principio, ¿cuándo se necesitan esos permisos? Son necesarios en el caso de querer ofrecer tratamientos que requieran supervisión médica, ya sean faciales o corporales: inyección de neuromoduladores, rellenos con ácido hialurónico, peelings médicos, láser de alta potencia, radiofrecuencia, microdermoabrasión, plasma rico en plaquetas, lifting con hilos tensores, bioestimulación celular con vitaminas o estimuladores de colágeno, consulta de nutrición, inyectables para celulitis, etc.

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Los centros de belleza (no sanitarios) se encuentran regulados en ordenanzas específicas según la ubicación geográfica, pero si se van a ofrecer tratamientos médicos, hay que obtener una autorización sanitaria, una licencia de actividad y la autorización de depósito de medicamentos. Cristian Rodríguez es fundador y CEO de EVO Beauty Clinics, que ya contaba con un centro en Barcelona y ahora acaba de ampliar el negocio con un segundo local con unidad de Medicina Estética.

El empresario lo ve como una evolución natural del negocio para ofrecer mejores resultados a sus clientes. “También es cierto que no nos queremos enfocar solo en medicina estética. Nacimos como centro de estética puntero en aparatología high tech y no queremos perder nuestro ADN, pero sí abrir el abanico de servicios, y pensamos que la medicina estética era un buen complemento a nuestra carta de tratamientos para ofrecer más durabilidad y optimización a los resultados ya ofrecidos”, explica.

Valorar los costes

Para quienes se lanzan a esta reconversión de su negocio, más allá de esa motivación de servicio, en muchos casos también existe el lícito y evidente objetivo de incrementar la facturación. Por ese motivo, para empezar, es aconsejable analizar bien los costes que puede conllevar el proyecto, no solo los relativos a la contratación de personal e inversión en aparatología y productos sanitarios, sino también a la reforma del local, que ahora deberá adaptarse a las exigencias que requieren las estancias de un centro sanitario.

“Las infraestructuras necesarias para ser un centro médico- estético incluyen consultorios médicos equipados, áreas específicas para procedimientos médicos, equipos especializados, medidas de seguridad e higiene y cumplimiento de normas sanitarias, tales como metros del despacho médico, instalaciones de agua o material de higiene”, resume Estefanía Murillo, directora de la clínica Manüia, en Badalona.

Lo primero es informarse. Cristian Rodríguez aconseja contactar inicialmente con el ayuntamiento de la ciudad donde se quiera abrir el centro médico y solicitar allí toda la información para adaptarse a la normativa vigente. Si se puede, contar con ayuda experta es de gran utilidad. “Nosotros, desde EVO, incorporamos un ingeniero para que llevara a cabo todos los trámites y cumplir al 100 % con los requisitos requeridos”, detalla.

Un local adaptado

En primer lugar, hay que buscar un local que se adapte al máximo a las necesidades y, a partir de aquí, pedir una licencia de obras para adaptar la infraestructura a la normativa vigente. “Hay unos requisitos básicos como las dimensiones del local, la calidad de los materiales, la accesibilidad al centro o la ventilación, entre otros. Sinceramente, los costes son muy elevados. Para EVO Beauty Clinics ha supuesto una gran apuesta, debido a que es una inversión muy importante”, advierte su CEO.

Raúl Gil, director de IVAB, Instituto Valenciano de Antienvejecimiento y Bienestar, aconseja contratar a un arquitecto que adapte los planos a los requisitos de centros sanitarios de la comunidad autónoma, que no son los mismos de los de estética, y que afectan hasta a aspectos como el tipo de pintura de paredes, el uso de tejidos bactericidas y toda una serie de apartados técnicos. “El arquitecto tiene que hacer los planos acorde a esta presentación e indicar en esos planos las unidades asistenciales que se van a llevar a cabo en ese centro sanitario. Si van a tener cuatro cabinas, hay que detallar qué cualidades asistenciales van a llevar a cabo y si van a ser cabinas sanitarias o no. En Madrid, por ejemplo, obligan a tener obligatoriamente dos puertas de acceso y, si no es así, dos salas de espera totalmente independientes”, explica.

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Titulación médica

Más allá del local y el cumplimiento de las normas de seguridad e higiene, otro aspecto a tener en cuenta es el de la titulación del personal que vaya a trabajar en el nuevo centro médico-estético, así como los proveedores con los que se va a contar. “La titulación médica correspondiente para poder proceder a los protocolos médicos ofrecidos es imprescindible para la obtención de la licencia médica y la farmacia depositaria de la medicación inyectable. Sin ese requisito no se puede obtener licencia de clínica”, advierte la directora de Manüia. Son imprescindibles, por tanto, la capacitación y experiencia del personal médico y el uso adecuado de aparatología y tecnología.

Raúl Gil, que también es el director académico del Máster de Formación Permanente en Medicina Estética y Rejuvenecimiento Integral de la Universidad Católica de Valencia (UCV), alude de nuevo al caso específico de Madrid, donde sobre la figura de centro sanitario no puede existir ninguna persona que no sea sanitaria (menos en la recepción). Es decir, no puede haber una esteticista en el centro. “Si quieres un esteticista, este debe tener cualificación sanitaria y no solo la FP de esteticista. El problema de Madrid es que, por culpa de esto, hay personal sanitario que no tiene competencias ejerciendo labores de estética”, lamenta.

La memoria

El siguiente paso en el proceso para conseguir los permisos es la creación de una memoria en la que se deben definir al milímetro todos los aspectos que conlleva el nuevo centro sanitario: la cartera asistencial, qué personal habrá –por supuesto, tener a un médico en plantilla–, cómo se le va a contratar, por cuántas horas, con qué tipo de contrato, el acuerdo con la farmacia que va a suministrar productos como la toxina botulínica, el contrato de recogida de residuos, las dimensiones del local y de las cabinas en concreto, el plan de accesibilidad, la ventilación, la prueba de que cumplimos con la normativa sobre aseos o de que tenemos salida de humos; los materiales de construcción, las características contra incendios, fichas técnicas de los dispositivos, las competencias del personal que vaya a manejarlos… Es decir, la información debe ser exhaustiva y estar muy bien enfocada para poder obtener el visto bueno de la inspección. De ahí la importancia del asesoramiento.

“Un porcentaje elevado de esteticistas no tienen ni idea de legislación. Cuando arrancan, lo más probable es que incumplan muchas cosas. No es lo mismo hacer uñas, depilación o masajes que meterse en este terreno, que es otra liga. Hablamos de Sanidad, y esto ya es otro nivel, porque hay muchas inspecciones en medicina estética”, subraya Gil. “El inspector tiene que entender que la actividad es principalmente sanitaria, aunque luego haya otras estéticas”.

El experto explica que se dan muchísimos casos en los que, pese a haber invertido fondos para la reconversión del centro y haber trabajado en esa memoria, finalmente, la autoridad sanitaria la rechaza y hay que rehacerla. “En ese caso, mucho vas a tener que cambiar de argumento para que te lo aprueben, porque la siguiente vez te lo van a mirar
con lupa. Lo más importante es presentarlo impoluto desde el primer momento”,
indica.

Para ahorrarse disgustos, Gil aconseja que, una vez esté todo preparado, se presente una consulta vinculante previa a la inspección física, así como pasar por una auditoría interna igualmente previa a la de Sanidad, que seguirá un protocolo exhaustivo de revisión. “El proceso puede ser complicado debido a los requisitos legales y sanitarios, pero con una planificación adecuada y asesoramiento profesional, se puede lograr”, admite la directora de la clínica Manüia.

Los trámites, eso sí, pueden demorarse meses. Cuando en EVO Beauty Clinics se planeó incorporar una unidad de Medicina Estética, se valoraron dos opciones: la de reconvertir el centro existente o la de partir de cero, buscando un local nuevo, y hacerlo 100 % adaptado a las necesidades que requería una clínica de medicina estética. Optaron por la segunda opción, “por lo que el proceso fue un poco más sencillo”, relata Cristian Rodríguez. “Hemos estado más de un año para conseguir la licencia de clínica médico-estética. Y luego tardas un par de años más hasta la aprobación definitiva”, aclara.

Inspecciones más duras

Entre todo este panorama de trámites, Raúl Gil advierte de que en comunidades autónomas como la valenciana o la andaluza se está poniendo cada vez más difícil la obtención de este tipo de licencias. A su juicio, hay dos motivos fundamentales. Uno de ellos es la existencia de una cierta alarma social. “Ha ocurrido porque hasta hace un año no había reportajes en televisión viendo casos de intrusismo profesional, fallecimientos, influencers contando sus malas experiencias… Todo ese ruido social ha generado que las autoridades sanitarias corten el grifo”, indica.

El otro motivo es la “desorbitada demanda” de centros de estética para reconvertirse en centros sanitarios, señala. “Antes se podía habilitar con facilidad un centro no sanitario en centro sanitario, pero las autoridades responsables han visto que esto se ha ido de madre”. Ahora hay que demostrar sin dudas que el centro médico va a funcionar como tal. Es decir, no basta con que la supuesta “reconversión” se limite a que un médico acuda al centro a pasar consulta con cierta periodicidad. “Los centros de estética están dando una imagen de centro sanitario que en realidad no es. Son centros no sanitarios con actividad sanitaria puntual. Esa es una situación autonómica y nacional, y por eso están denegando las licencias. Por ello hay que demostrar en la memoria que realmente se quiere emprender y crear un centro sanitario. Tiene que ser coherente, no pretender que haya un médico pasando consulta cada quince días, porque entonces se te ve el plumero”, apunta el formador.

Por otro lado, también se están endureciendo las medidas para ejercer la medicina estética. No basta con ser médico, sino que se exige formación específica en medicina estética integral con un máster certificado híbrido (con más del 40% de los créditos presenciales) para garantizar las competencias profesionales.

Proyectos, presupuestos, reformas, inversiones, gestiones, permisos… acometer la tarea de cambiar de negocio estético a otro médico estético supone trabajo, burocracia y mucha paciencia; así como una minuciosa planificación para que todo salga perfecto y la empresa de belleza, y ahora también de salud, continúe con éxito en ese salto adelante