10 cosas que no sabías sobre el aceite de jojoba (y por qué es clave en la cosmética profesional)

Aceite De Jojoba Cosmética
qué es el aceite de jojoba

El aceite de jojoba es uno de esos ingredientes que casi todo el mundo cree conocer. Está presente en fórmulas faciales, corporales y capilares desde hace décadas, pero su popularidad ha jugado en su contra: muchas veces se le percibe como un simple aceite nutritivo, sin profundizar en lo que realmente lo hace único. Sin embargo, desde la cosmética médica y profesional, el aceite de jojoba se considera hoy un activo estratégico para trabajar la función barrera, el equilibrio sebáceo y la tolerancia cutánea.

Estas son algunas de las razones por las que sigue despertando tanto interés entre dermatólogos, clínicas estéticas y formuladores.

1. No es realmente un aceite, sino una cera líquida

Aunque se le denomina aceite de jojoba, técnicamente se trata de una cera líquida compuesta por ésteres grasos. Esta particularidad lo diferencia de la mayoría de aceites vegetales y explica gran parte de su comportamiento sobre la piel.

Su estructura es extraordinariamente similar a la del sebo humano, lo que permite una integración mucho más natural en la película hidrolipídica.

2. La piel lo reconoce como propio

Gracias a esa similitud estructural, la piel “reconoce” el aceite de jojoba como un lípido compatible. Esto facilita su absorción y evita respuestas defensivas como la sobreproducción de sebo.

Como explica Natalia Hougham, experta en ética clínica y fundadora de NOVO Clinic, esta afinidad con el sebo humano “es la clave de su versatilidad”, ya que permite trabajar tanto pieles secas como mixtas o grasas sin alterar su equilibrio.

3. Puede regular la producción de sebo

Uno de los grandes valores del aceite de jojoba es su capacidad para regular el sebo, no simplemente aportarlo. Al proporcionar lípidos biomiméticos, la piel reduce la necesidad de producir grasa en exceso.

Esto lo convierte en un aliado especialmente interesante en pieles mixtas, grasas o con tendencia acneica, donde otros aceites resultarían demasiado oclusivos.

4. No es comedogénico (y eso lo cambia todo)

A diferencia de aceites vegetales más pesados, el aceite de jojoba no obstruye los poros. Esto explica por qué puede utilizarse incluso en protocolos para pieles con imperfecciones, acné o poros congestionados.

Desde el punto de vista profesional, esta característica amplía enormemente su campo de aplicación en cabina y en cosmética médico-estética.

5. Refuerza la función barrera cutánea

El aceite de jojoba no actúa solo como emoliente superficial. Su contenido en lípidos compatibles, ceramidas y ácidos grasos contribuye a reparar y mantener la función barrera, reduciendo la pérdida de agua transepidérmica.

Como señala Antonio Ortega, médico-dermatólogo de Clínica Menorca, este efecto barrera se traduce en “una piel más elástica, hidratada y resistente”, algo clave tanto en pieles sensibilizadas como tras tratamientos médico-estéticos.

6. Tiene propiedades calmantes y antiinflamatorias

Más allá de su acción hidratante, el aceite de jojoba destaca por su capacidad para calmar la piel. Ayuda a reducir enrojecimientos, irritaciones e inflamación, lo que lo hace especialmente interesante en pieles sensibles o con afecciones como la rosácea.

Este perfil calmante explica su uso frecuente en protocolos de reparación cutánea y en pieles que no toleran bien activos más agresivos.

7. Aporta antioxidantes que protegen frente al envejecimiento prematuro

El aceite de jojoba contiene vitamina E y otros compuestos antioxidantes que ayudan a neutralizar los radicales libres. Esto no lo convierte en un activo antiedad “clásico”, pero sí en un coadyuvante eficaz para prevenir el envejecimiento prematuro asociado al estrés oxidativo.

Su papel es más preventivo que correctivo, reforzando la salud global de la piel.

8. Funciona especialmente bien en tratamientos de cabina

En cabina, la textura y el comportamiento sensorial de un aceite son fundamentales. El aceite de jojoba es ligero, estable y fácil de trabajar, lo que permite realizar masajes faciales sin saturar la piel.

Además, nutre sin dejar residuo graso, algo esencial cuando se busca confort inmediato sin comprometer el equilibrio cutáneo.

9. Potencia la eficacia de otros activos clave

El aceite de jojoba actúa como un excelente compañero de otros ingredientes cosméticos. Combinado con ácido hialurónico, ayuda a retener la hidratación aportada en la fase acuosa. Junto a ceramidas, refuerza el cemento intercelular y mejora la resistencia de la piel.

Como explica Marlene Aznar, responsable de formación de Patyka Paris en España, estas sinergias son “especialmente interesantes en pieles deshidratadas, reactivas o sometidas a cambios estacionales”.

10. Es uno de los aceites más estables en formulación cosmética

A diferencia de otros aceites vegetales, el aceite de jojoba presenta una alta estabilidad frente a la oxidación. Esto lo convierte en un ingrediente fiable dentro de fórmulas avanzadas, con buena tolerancia y larga vida útil.

Esta estabilidad, unida a su perfil sensorial y funcional, explica por qué sigue siendo un pilar en la cosmética profesional actual.

Preguntas frecuentes sobre el aceite de jojoba

¿Es adecuado para pieles grasas?

Sí. Ayuda a regular el sebo y no obstruye los poros.

¿Puede usarse en piel sensible?

Generalmente sí, gracias a sus propiedades calmantes y su alta tolerancia.

¿Engrasa la piel?

No. Su absorción es rápida y no deja sensación pesada.

¿Tiene sentido tras tratamientos estéticos?

Sí. Refuerza la barrera cutánea y mejora el confort durante la recuperación.

¿Es un activo antiedad?

De forma indirecta, sí, al proteger frente al estrés oxidativo y mantener la piel equilibrada.