La historia de la estética profesional no puede entenderse sin el papel de aquellas compañías que han apostado de forma constante por la investigación, la innovación y el desarrollo de herramientas al servicio de las profesionales del sector. Entre ellas se encuentra Skeyndor, que este año conmemora su 60 aniversario reafirmando el compromiso que la ha acompañado desde sus orígenes: poner la ciencia al servicio de la belleza profesional.
Con motivo de esta celebración, la firma reunió en Madrid a periodistas nacionales e internacionales en un encuentro en el que compartió su trayectoria, su visión del presente y los retos que marcarán el futuro de la estética profesional. La jornada contó con la participación de Jordi Morcillo, CEO de la compañía, junto a Gerardo Juárez, director comercial, así como miembros de los equipos de marketing internacional y nacional: Laura Cita, Carla Castelló, Belén Prieto, Belén Martínez y Marta Mas.

Fundada en 1966 en Terrassa por Juan Morcillo, doctor ingeniero industrial, y Publio Puente, doctor en Ciencias Químicas, la compañía nació con la vocación de trasladar el conocimiento científico al ámbito de la belleza profesional. Seis décadas después, mantiene presencia internacional en más de 60 países y continúa apostando por la investigación como uno de los pilares fundamentales de su desarrollo.
Durante estos años, la firma ha desarrollado miles de fórmulas y registros internacionales, además de participar en proyectos de investigación vinculados a la innovación dermocosmética y la tecnología aplicada al cuidado de la piel. Un recorrido que refleja la creciente conexión entre ciencia, estética y bienestar.
Uno de los aspectos más destacados de la evolución de la compañía ha sido su apuesta por la personalización de los tratamientos, la incorporación de sistemas de diagnóstico profesional y el desarrollo de tecnologías avanzadas destinadas a mejorar la experiencia y los resultados en cabina. La marca sitúa actualmente el foco en áreas como la longevidad cutánea, el fotoenvejecimiento y el impacto de los factores ambientales sobre la piel.
Más allá de la innovación tecnológica, Skeyndor quiso poner en valor durante la celebración el papel esencial de las profesionales de la estética. Desde sus inicios, la firma ha defendido la importancia de la esteticista como experta en el cuidado de la piel y como figura clave para garantizar tratamientos personalizados y resultados eficaces.
En este sentido, la compañía continúa impulsando iniciativas de formación, acompañamiento y desarrollo profesional orientadas a fortalecer la competitividad y el crecimiento de los centros de estética.
La sostenibilidad y la responsabilidad social forman también parte de la hoja de ruta de la empresa, que trabaja alineada con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y colabora con entidades como la Fundación CRIS contra el cáncer, además de avanzar hacia modelos de producción y packaging más responsables.
Sesenta años después de su fundación, Skeyndor continúa mirando al futuro con la misma filosofía que inspiró sus inicios: contribuir al crecimiento de una estética profesional cada vez más científica, innovadora y comprometida con las necesidades reales de las personas.











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