La menopausia es una etapa de transformación profunda en el cuerpo de la mujer. Sin embargo, no todos sus cambios se viven ni se hablan de la misma manera. Mientras que la sequedad de la piel o la pérdida de firmeza suelen abordarse con naturalidad, el malestar en la zona íntima continúa siendo un tema silenciado, a pesar de afectar a un elevado porcentaje de mujeres.
La sequedad íntima no es solo una cuestión relacionada con las relaciones sexuales. En muchos casos, aparece en forma de escozor, tirantez, picor o sensación de quemazón que acompaña a la mujer durante todo el día y condiciona su bienestar físico y emocional. Entender qué cambia realmente en esta etapa y cómo abordarlo desde el cuidado diario es clave para mejorar la calidad de vida durante la menopausia.
Qué cambia en la zona íntima con la menopausia
La bajada de estrógenos impacta de forma directa en los tejidos íntimos, pero no todos se ven afectados de la misma manera. Tal y como explican desde el equipo de Domma, expertos en menopausia y bienestar íntimo, uno de los errores más habituales es englobar todas las molestias bajo el término “sequedad vaginal”, cuando en realidad los cambios pueden producirse en zonas distintas y requerir cuidados diferentes.
➀ Disminuye la hidratación y elasticidad de la mucosa vaginal
La vagina es un tejido interno formado por mucosa, altamente dependiente del estrógeno. Cuando esta hormona desciende durante la menopausia, se reduce la lubricación natural, la mucosa se vuelve más fina y frágil y pierde elasticidad. Como consecuencia, pueden aparecer sequedad interna, ardor, molestias persistentes o dolor durante las relaciones sexuales.
Este conjunto de síntomas se conoce como síndrome genitourinario de la menopausia o atrofia vaginal y no solo afecta a la vida sexual, sino también al confort diario y a la salud íntima en general.
➁ La piel de la vulva pierde lípidos y se vuelve más sensible
La vulva, al ser piel y mucosa externa, responde de forma distinta a los cambios hormonales. La disminución de estrógenos y, en menor medida, de testosterona provoca una pérdida de lípidos cutáneos, menor grosor y elasticidad, y una mayor sensibilidad frente a rozaduras, ropa ajustada o actividad física.
En muchos casos, la mujer experimenta picor, irritación o sensación de quemazón incluso sin mantener relaciones sexuales. De ahí que muchas hablen de “sequedad vaginal” cuando el origen real del malestar está en la zona vulvar.
➂ Se altera el pH y se debilita la microbiota protectora
A estos cambios se suma una alteración del pH íntimo, que tiende a elevarse, y una disminución de la microbiota protectora. Este desequilibrio puede aumentar la predisposición a infecciones recurrentes y a molestias persistentes, reforzando la necesidad de un cuidado íntimo continuado y no solo puntual.
Cómo se manifiesta la sequedad íntima en el día a día
El malestar íntimo asociado a la menopausia no aparece únicamente durante las relaciones sexuales. Para muchas mujeres, la incomodidad se convierte en una constante que acompaña la rutina diaria.
• Molestias que van más allá de las relaciones sexuales
Sensación de tirantez al caminar, escozor tras la ducha, incomodidad al practicar deporte o al llevar cierta ropa son síntomas frecuentes que, en ocasiones, no se relacionan de forma inmediata con la menopausia. Esta desconexión retrasa la adopción de cuidados adecuados.
• Incomodidad persistente y su impacto en el bienestar diario
Vivir con molestias íntimas continuas afecta al estado de ánimo, a la autoestima y a la relación con el propio cuerpo. Muchas mujeres normalizan el malestar o lo aceptan como “parte de la edad”, cuando en realidad existen formas de aliviarlo y prevenir su progresión.
La hidratación íntima como rutina de cuidado en la menopausia (más allá del lubricante)
Una de las claves para mejorar el confort íntimo durante la menopausia es cambiar el enfoque: pasar de soluciones puntuales a un cuidado diario y preventivo.
Por qué la zona íntima también necesita hidratación diaria
Al igual que ocurre con la piel del rostro o del cuerpo, la zona íntima cambia con la edad y con las variaciones hormonales. “La salud íntima es una parte esencial del bienestar y de la autoestima femenina”, explica Frédérique Labadie, coach de nutrición y bienestar certificada por la Harvard Medical School y CEO de Days of Confidence. “Nos hidratamos la cara todos los días; hacer lo mismo con la zona íntima debería formar parte de la rutina de cuidado”.
Normalizar este gesto ayuda a romper tabúes y a entender la hidratación íntima como una práctica de autocuidado, no como una respuesta a un problema puntual.
Qué beneficios aporta el uso constante de una crema hidratante íntima
✔ El uso regular de una crema hidratante íntima contribuye a restaurar la elasticidad de los tejidos, reducir la irritación y mejorar el confort diario.
✔ A medio y largo plazo, muchas mujeres experimentan menos microfisuras, menor sensación de quemazón y una vivencia más positiva de su sexualidad.
✔ Desde el equipo de Domma señalan que “la restauración progresiva de la hidratación y la elasticidad no solo reduce las molestias, sino que también mejora la relación con el propio cuerpo y la autoestima, especialmente cuando el dolor o la incomodidad han condicionado la intimidad”.
Qué características debe tener una buena crema hidratante íntima
No todas las fórmulas son adecuadas para esta zona. Una crema hidratante íntima debe respetar el pH fisiológico, tener buena tolerancia cutánea y evitar ingredientes potencialmente irritantes.
Ten en cuenta que texturas suaves, de rápida absorción y sin perfumes ni alcohol ayudan a reforzar la barrera protectora sin alterar el equilibrio íntimo.
Frédérique Labadie subraya que “el objetivo es mejorar la elasticidad y restaurar la barrera lipídica sin interferir en la microbiota íntima, que ya es más frágil durante la menopausia”.
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Para qué sirve un lubricante íntimo y cuándo utilizarlo
El lubricante íntimo cumple una función concreta: reducir la fricción durante las relaciones sexuales y evitar el dolor en ese momento puntual. Es una herramienta útil y necesaria en muchos casos, pero su acción es inmediata y temporal.
Por qué el lubricante no sustituye a la hidratación diaria
El error más común es pensar que el uso de lubricante es suficiente para cuidar la sequedad íntima. Sin embargo, el lubricante no hidrata en profundidad ni repara los tejidos. “Es una ayuda puntual, pero no sustituye a la hidratación diaria”, aclaran desde el equipo de Domma. Sin una rutina de cuidado previa, el malestar tiende a reaparecer.
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El papel de la profesional de la estética en el cuidado íntimo
Las profesionales de la estética tienen un rol clave en la normalización del cuidado íntimo durante la menopausia. No se trata de diagnosticar, sino de acompañar e informar desde la cercanía y el respeto.
Cómo abordar el tema con naturalidad
Introducir el cuidado íntimo como parte de los cambios habituales de la menopausia permite abrir la conversación sin incomodidad. Hablar de mujer a mujer, con empatía, ayuda a que la clienta se sienta escuchada y comprendida.
Explicar la diferencia entre hidratar y lubricar, recomendar rutinas sencillas y productos adecuados y resolver dudas básicas puede marcar una gran diferencia en el bienestar diario. “Cuando la profesional comunica el cuidado íntimo con naturalidad, la mujer siente permiso para hablar de su bienestar sin vergüenza”, destacan desde Domma.
Cuándo derivar a ginecología
Ante síntomas persistentes como dolor intenso, sangrado, infecciones recurrentes o signos claros de atrofia vaginal avanzada, la derivación a ginecología es imprescindible. El abordaje coordinado garantiza un cuidado más completo y seguro.
Cuidar la hidratación íntima es cuidar el bienestar global
Hablar de hidratación íntima durante la menopausia es hablar de calidad de vida. Integrar este cuidado en la rutina diaria ayuda a prevenir molestias, a vivir los cambios hormonales con mayor serenidad y a reconectar con el cuerpo desde el respeto.
Cuidarse en esta etapa no significa luchar contra el tiempo, sino acompañar al cuerpo en sus transformaciones. Y en ese proceso, prestar atención a la zona íntima deja de ser un tabú para convertirse en un gesto más de bienestar y autocuidado consciente.
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