Tipos de MASCARILLAS faciales

mascarillas faciales
mascarillas faciales

Pieles secas, grasas, sensibles, con acné, manchas o rojeces, da igual qué tipo de piel se tenga. Todas tienen y necesitan aplicarse mascarillas faciales con cierta frecuencia. A la hora de escoger una u otra, hay que conocer bien el tipo de piel sobre la que se va a trabajar y qué efectos queremos conseguir.

El objetivo de este producto cosmético es el de limpiar o reparar el rostro, mejorando el estado de salud de la piel. Ya te contamos 9 curiosidades sobre las mascarillas faciales, y hoy queremos seguir ampliando tu conocimiento.

Tipos de mascarilla para la cara

Según sus funciones:

Mascarillas faciales hidratantes y nutritivas, que suelen llevar manzanilla, aceite de karité o caléndula.

Mascarillas iluminadoras para el rostro apagado y cansado, que dan un efecto flash que ilumina la dermis. Llevan componentes como el ácido hilaurónico o el colágeno.

Mascarillas faciales purificadoras: para eliminar los puntos negros y regular el sebo del rostro. Ideales, sobre todo, para las pieles grasas y la zona T.

Mascarillas calmantes: suelen llevar arcilla blanca o aceite de almendras, relajan la piel y le devuelven la flexibilidad.

Según su forma de aplicación

MASCARILLAS DE ARCILLA

Aunque las más sonadas son las de arcilla roja y el caolín, hay una variedad inmensa de este tipo de cosméticos. Eliminan las impurezas, los excesos de sebo, aportan minerales para revitalizar la piel, exfolian y estimulan la circulación.

EXFOLIANTES

Es fácil de adivinar para qué sirven. Exfolian la piel y eliminan las impurezas y la piel muerta. Deben aplicarse realizando círculos para activar la circulación de la piel. Y se pueden retirar al acabar de masajear todo el rostro.

La cara se queda algo enrojecida, pero no es motivo de preocupación.

VELO

Cada vez más pedidas en los centros de belleza consisten en una máscara de celulosa que se mezcla con una loción. Se coloca sobre la cara y se retira a los 20 minutos. Según los ingredientes que contengan pueden minimizar las arrugas, hidratar la piel, eliminar impurezas e iluminar el rostro.

EFECTO LIFTING

La peculiaridad de las mascarillas con efecto lifting gira en torno al formato. No es una crema o gel que pueda aplicarse con la mano o con una espátula, como las otras. Se trata de unos parches que se adhieren a las zonas más problemáticas de la cara, como la papada, los párpados o los pómulos. Incrementan su tersura como si se tratara de un tratamiento lifting.

PEEL OFF

Las mascarillas para el rostro peel off antes eran mucho más populares y poco a poco se van demandando menos en los salones de belleza.

Se trata de un gel que, aplicado sobre la dermis de la cara, se reseca y forma una película que debe retirarse unos minutos después.

BURBUJA

De las nuevas incorporaciones al mercado, estas mascarillas para la cara ofrecen ventajas sobre las otras. Su textura, muy llamativa, toma la forma de una nube con burbujas. Una vez aplicada, comienza a burbujear haciendo que la piel se active y se estimule, lo que favorece al aporte de nutrientes.

MAGNÉTICAS

Lo que tiene de especial este tipo es que para retirarlas se necesita un imán. Se aplican de la misma forma que cualquier otro gel puesto que su textura es parecida a la de un mousse.

Con un imán envuelto en un pañuelo se van atrayendo las partículas del producto hasta que queden pocas partículas que se untarán sobre la piel como una crema hasta que se absorban.

Son anti-aging, eficaces realzando la firmeza del cutis y potenciando la luminosidad.

Tipos de pieles

  • Pieles grasas: cuando nuestro organismo genera sebo en exceso, debemos estar pendientes y añadir en la rutina de lavado de cara una mascarilla purificadora que regule este exceso, limpie la piel y elimine los puntos negros.
  • Pieles secas: este tipo de pieles necesitan hidratación extra, por lo que usarán mascarillas hidratantes y nutritivas para que el rostro vuelva a ser suave.
  • Las pieles sensibles se enrojecen, escuecen y generan molestias. Las mascarillas con efecto calmante ayudarán a suavizar esta tirantez y a relajar la dermis.
  • Para las pieles con acné se debe consultar, siempre, a un dermatólogo, y complementar el tratamiento con mascarillas purificantes y calmantes.
  • A las pieles con rojeces les favorecerán los productos calmantes e hidratantes.
  • Para las pieles envejecidas, una mascarilla con antioxidantes hará que se recupere la iluminación de la tez y se hidrate.

La zona T (frente, nariz y barbilla) suele ser más grasa, al generar mayor cantidad de sebo, por lo que se puede presentar una piel neutra con zonas más grasas.

DUDAS FRECUENTES

¿Cuántas veces aplicar las mascarillas faciales?

El tónico, el agua micelar, la crema hidratante y el sérum forman parte de una rutina diaria para cuidar el rostro. Pero ¿y las mascarillas? ¿Deben aplicarse todos los días? La frecuencia de uso dependerá, principalmente, de lo castigada y necesitada que esté la piel. También la época del año y el tipo de piel influyen en las veces que se debe utilizar.

La frecuencia normal ronda las dos veces a la semana. No obstante, si las pieles secas están más sufridas por las temperaturas bajas del invierno, deberá aumentarse esta frecuencia. Así como las pieles grasas en verano, que presentarán mucho desequilibrio en la producción del sebo y el sudor de la piel.

¿Qué hora es la más conveniente?

El final del día es el momento propicio para realizar los cuidados de la piel, porque tenemos más tiempo y porque iremos a dormir con mejores sensaciones.

Después de la ducha es el momento idóneo. Los poros estarán abiertos y el producto penetra en ellos para eliminar las impurezas y las toxinas acumuladas de toda la semana.

¿Cómo incluirla en la rutina de cuidados?

Para introducir las mascarillas faciales en la rutina diaria, sigue estos pasos:

  1. Limpia tu rostro en profundidad con un gel limpiador, para eliminar todos los residuos.
  2. Aplica el tónico facial que quite los restos de suciedad que no se hayan ido con el gel.
  3. Exfoliar la piel (salvo las pieles con acné)
  4. Utiliza la mascarilla facial por todo el rostro de manera homogénea (o por zonas, si prefieres multimasking) y deja que actúe durante 10-20 minutos (nunca más del tiempo indicado en el prospecto) y aclárala con agua tibia.  Secamos la piel suavemente.
  5. Hidrata y nutre la cara con crema facial o sérum.

También es importante, además de los cuidados sobre nuestra piel, la alimentación y el deporte, que harán que nuestro organismo esté sano por dentro y por fuera.