Cada vez nos aparece más contenido en el que especialistas nos explican cómo realizarnos un automasaje intrabucal o intraoral, o vemos que profesionales de estética o spa lo incluyen junto a otros de sus tratamientos. Su efecto es tan sorprendente como el hecho de que no se viralizase antes.
Con el masaje intrabucal pasa como con tantos otros masajes: no sabías que tenías tanta tensión acumulada hasta que no la sueltas. Este masaje es ideal para personas con bruxismo, que aprietan la mandíbula al dormir o despiertos. Y podrás decir: “yo eso lo no hago”. Pero prueba a colocar tus dedos bajo tus pómulos y abre y cierra la mandíbula. ¿Hay, o no hay tensión?
El efecto que provoca relajar toda la cavidad bucal es tan liberador que no nos extraña que últimamente nos “salten” en redes sociales cada vez más vídeos donde nos enseñan técnicas de automasaje, o de clientes en camilla recibiendo este masaje de las manos de un profesional. Adnneer Javidt, fundador, director y terapeuta del centro de salud y bienestar Wellness & Touch Institute (@masajeswellnessandtouch) nos confirma que no se trata de una ilusión creada por nuestro algoritmo. Ellos, que llevan haciéndolo más de cuatro años, y lo consideran uno de sus tratamientos estrella, también lo han notado: “Efectivamente, estamos observando un creciente interés por el masaje intraoral, especialmente en los últimos dos años”.
La facialista Mariona Vilanova (@marionavilanova), especialista en este masaje, al que llama “el innegociable”, y que lo practica desde hace ocho años en su Atelier de Barcelona, también coincide: “Sin duda está ganando visibilidad”. Y no es que sea precisamente nuevo. Según esta experta, su origen moderno se asocia a la facialista francesa Joëlle Ciocco, y hace unos años también estuvo muy relacionado con la facialista Nichola Joss, a cuyo masaje registrado Inner Facial atribuyó la duquesa de Sussex, Meghan Markle, la tersura de su piel. No obstante, “existen referencias en terapias orientales que ya exploraban el trabajo desde el interior de la boca”, agrega Vilanova.
Estético, funcional y emocional
Adnneer Javidt atribuye este nuevo auge a una mayor conciencia estética y terapéutica del rostro, y a la búsqueda de tratamientos naturales que actúen desde el origen de la tensión facial. Pero, sobre todo, a que los resultados, tanto a nivel estético como funcional, son inmediatos. “El masaje intraoral libera profundamente las tensiones musculares de la mandíbula, mejillas y zona peribucal. Mejora la circulación, tonifica el tejido desde el interior y alivia síntomas de bruxismo y sobrecarga mandibular. Además, tiene un fuerte componente relajante y reequilibrante que se refleja en todo el rostro”, indica el experto. Incluso, añade Vilanova, mejora la postura cervical.
A nivel estético, sigue la facialista, “redefine los ángulos del rostro, eleva los pómulos, y da un efecto lifting inmediato y progresivo. Trabaja directamente sobre los músculos más profundos del rostro, promoviendo una expresión relajada y rejuvenecida, como si el rostro recordara su forma original”, describe. Y es cierto: da la sensación de que todas las partes de tu cara recuperan su sitio después de haber estado oprimidas, apretujadas, ocupando un espacio que se estrechaba poco a poco sin darte cuenta, como si las paredes se le echasen encima. Por eso, añade Vilanova, otro de sus beneficios es un poderoso efecto psicoemocional.
El masaje intraoral libera profundamente las tensiones musculares de la mandíbula, mejillas y zona peribucal. Mejora la circulación, tonifica el tejido desde el interior y alivia síntomas de bruxismo y sobrecarga mandibular
Viaje de sensaciones
Muchas de las clientas de Vilanova describen el masaje como “un viaje hacia dentro, donde no solo cambia el rostro, sino cómo se sienten por dentro”. Las de Adnneer Javidt se muestran, asimismo, extrañadas y sorprendidas. “Desde la camilla, el cliente experimenta una sensación de liberación muy particular. Muchos describen la experiencia como ‘extraña al inicio, pero extremadamente placentera y reveladora’ una vez se sueltan las tensiones internas”.
El tema del placer para la facilista de Barcelona también es importante. Mariona Vilanova reconoce que lleva cinco años investigando y perfeccionando la técnica, integrando conocimientos de salud, estética y terapias manuales para llegar a desarrollar una metodología no solo indolora, sino placentera: “para mí el dolor bloquea el sistema nervioso y eso va en contra de los resultados que buscamos”. La sensación debe ser de liberación, de expansión interna y relajación profunda. “Siempre digo que, si el tratamiento duele, no está bien hecho”.
Ir de frente
Estas sensaciones finales contrastan con la primera impresión que puede generar (quizá el motivo por el que este masaje no se haya integrado aún tan frecuentemente en la cabina). Eso de que te introduzcan las manos en la boca choca con la estética delicada y elegante de la que solemos hacer gala en este sector, y puede resultar invasivo (de una forma bastante literal). Los especialistas, por eso, van de cara. “Antes de comenzar el ritual, explicamos detalladamente todo el procedimiento para que la clienta se sienta segura y comprendida. Le mostramos que va a experimentar una gran liberación y que esta parte es esencial para conseguir un lifting natural real, desde dentro”, indica Vilanova.
En ambos casos, la percepción cambia completamente una vez termina el protocolo. “Muchas clientas que dudaban inicialmente terminan recomendándolo. La clave está en comunicarlo como una experiencia transformadora, elegante y cuidadosamente ejecutada”, apoya el terapeuta de Wellness & Touch Institute.
Otro de los prejuicios tiene que ver con la higiene. En este masaje tan “íntimo” el uso de guantes de un solo uso es, evidentemente, fundamental, pero no solo eso: nuestra cabina y todo el entorno de nuestro centro tiene que estar impoluto (y dar esa impresión) para llevar a cabo este tratamiento.
Masaje intrabucal técnicamente hablando
Aunque ya hemos dicho que este masaje puede realizarse en casa [ver recuadro], practicarlo en cabina requiere “un conocimiento profundo de la anatomía facial y un diagnóstico previo para adaptar el gesto a cada fisonomía”, advierte Vilanova. Y es que implica movimientos específicos en puntos clave como los músculos cigomáticos, maseteros, buccinadores y orbiculares.
“Trabajamos desde el interior de la boca, a través de la encía, mejilla interna y paladar blando, complementando siempre con maniobras externas en mandíbula, cuello y cráneo”, a través de maniobras lentas, rítmicas y controladas como las técnicas de presión sostenida, deslizamientos internos, desbloqueo fascial y activación neuromuscular, aporta Javidt. No obstante, en este caso, como en general ocurre con los masajes, no es tanto, o solo, una cuestión de conocimiento técnico. Este experto destaca la pericia, la empatía, ese “sexto sentido” del masajista: “Desde mi perspectiva como terapeuta, es una técnica que requiere precisión, presencia y escucha corporal. No se trata solo de masajear: es una danza terapéutica entre tensión y liberación”.
Eso sí, puesto que los profesionales se dirigen en esta revista a otros profesionales, ambos lo tienen clarísimo: introducir este masaje en un entorno wellness o estético no solo es interesante, sino muy recomendable. “Se integra perfectamente con rituales de belleza holística, sesiones de relajación o tratamientos rejuvenecedores. En mi Atelier lo combinamos con masaje miofascial, de stretching, drenaje linfático, herramientas térmicas, aromaterapia y técnicas respiratorias”, indica Vilanova, que potencian el efecto lifting y la transformación emocional.
Adnneer Javidt vuelve a coincidir: “El masaje intraoral no solo es compatible, sino que enriquece profundamente la carta de tratamientos de un centro wellness o estético. Es un tratamiento de alto valor percibido, con resultados visibles y sensoriales. Introducirlo como parte de un ritual facial exclusivo aporta diferenciación, prestigio y fidelización”.
Pautas para el automasaje
La facilista y formadora Mariona Vilanova opina que la versión “casera” del masaje intrabucal puede ser muy beneficiosa y “una forma excelente de mantener la relajación profunda conseguida en cabina y prolongar los efectos del tratamiento profesional”. Con estas técnicas relajamos especialmente el tercio inferior del rostro, mitigamos el surco nasolabial y prevenimos el descolgamiento de los tejidos. “Además, es una herramienta preciosa de autocuidado emocional: un momento íntimo y profundo de conexión con una misma”, indica. De hecho, lo enseña en varias de sus formaciones de cuidado facial en casa.
Una técnica que se puede poner en práctica: introduce el pulgar en la boca (siempre con las manos limpias) y llévalo al final de la ATM (articulación temporomandibular, justo delante de la oreja). Masajea interna y externamente, con el resto de los dedos, toda la zona de la mandíbula y del pómulo con movimientos circulares. Sentirás cómo toda la tensión del cigomático mayor y menor (la zona del pómulo) se libera.











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