Head Spa: oleadas de placer

Head Spa

Ni en la estética ni en la peluquería se le ha sacado todo el partido que podría al bienestar –y “gustirrinín”– que provocan los masajes en el cuero cabelludo. Pero, una vez más, las redes sociales han hablado: los rituales de head spa o “spa capilar” son un éxito rotundo que trasciende ambos sectores y que, por tanto, puede aplicarse en ambos. Bienestar que recorre de arriba –literalmente– a abajo.

La mayor parte de las reseñas positivas lo catalogan como “una experiencia relajante y de desconexión”. Hay quienes salen “flotando” o se sienten “transportados a otro lugar”. A otras personas –entre las que nos encontraríamos– les nacen calificativos más sensoriales, como gustoso, tremendamente placentero e incluso, los más entusiastas, orgásmico. Es cierto: el head spa, o spa capilar, provoca unas sensaciones físicas extraordinarias, y bastante inesperadas.

Con razón ha triunfado de tal manera en redes sociales. “Mi mujer me lo llevaba pidiendo meses porque lo había visto en TikTok. Se lo regalé y le encantó la experiencia”, dice la valoración de un usuario del Japanese Head Spa. La viralidad del tratamiento se refleja visualmente en los números de esta franquicia –que, si bien no ha inventado el concepto del spa capilar, sí que es la primera en centrarse únicamente en este tipo de ritual en España y, desde luego, la que mejor lo ha aprovechado a nivel de marketing–: en solo dos años, esta cadena ha abierto más de 30 centros en nuestro país.

Desde la empresa atribuyen su éxito a la novedad: “Se trata de una experiencia única e inédita hasta la apertura de nuestro primer Japanese Head Spa”, responde Princesa Sánchez, encargada de comunicación de la firma. Pero también, claro, a lo especial del tratamiento: una versión moderna de una terapia milenaria japonesa que ofrece técnicas de masaje y presión para liberar la tensión acumulada en el cuero cabelludo, ofreciendo una experiencia relajante y que, además, embellece el cabello, explica Sánchez. “Es un tratamiento que, además, es muy visual, por todo el ritual tan cuidado que conlleva y por su ya característica camilla”, continúa.

Del cosquilleo al escalofrío

Esta “característica camilla”, por si hay alguien que aún no la conozca, está coronada por un lavacabezas que incorpora un arco móvil, del cual salen los chorritos de agua a presión que van directamente al cuero cabelludo del cliente. Aunque también se comercializa únicamente el dispositivo autónomo del head spa, con su tanque y su sistema de circulación de agua, lo que facilita su incorporación en cualquier centro de belleza o estética que ya disponga de camillas.

Aunque hay múltiples opciones de personalización, la clave del ritual, la escena más compartida y deseada, es el momento en el que el terapeuta lava el cabello del cliente y, para aclararlo, mueve el arco arriba y abajo, ofreciendo a quien está tumbado una coreografía de hilos de agua de distintas presiones por toda la extensión de su cuero cabelludo. La sensación se parece a la que ofrecían aquellos famosos masajeadores de cabeza con brazos metálicos en forma de pulpo –aparato apodado en su día, y no por casualidad, “orgasmatrón”–: oleadas de un placer que oscila entre el cosquilleo y el escalofrío, pero que, sí o sí, estremece.

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¿Estética o peluquería? ¡Bienestar!

Como decíamos, este concepto, este “momento” se puede integrar en todo tipo de protocolos. De hecho, ¿se podría considerar más propio del sector de la peluquería o de la estética? Y nos respondemos nosotros mismos: ¿por qué iba a ser necesaria esa separación? “En la cultura japonesa se considera que el cuidado del cuero cabelludo es parte integral del bienestar general, no solo un tratamiento para el cabello”, responde, asimismo, Princesa Sánchez.

“Creo que el servicio que ofrecemos va más allá del tratamiento de belleza, al cultivar el bienestar de las personas que atendemos desde su interior, mediante técnicas de relajación ancestrales”. Es decir, un enfoque integral que trasciende ambos sectores, y por tanto, puede aplicarse en ambos: desde tratamientos ‘premium’ de peluquería respondiendo a las demandas actuales del sector, que se centran en ofrecer servicios más completos, que proporcionan un bienestar total– a todo tipo de tratamientos, masajes y rituales en estética.

En Japanese Head Spa ofrecen varios tratamientos inspirados en técnicas de diferentes procedencias, fundamentalmente asiáticas, como el masaje balinés, con aceites esenciales, o el tratamiento oriental completo Kirei. No obstante, el Luxury Head Spa es la joya de la corona. Este ritual incluye “un análisis capilar completo y detallado, un masaje corporal integral y un tratamiento facial revitalizante, además de, por supuesto, la sesión viral de masaje capilar con chorros de agua, inspirada en las técnicas japonesas. Además, con este servicio ofrecemos una bebida de cortesía y un secado profesional de cabello”, enumera Sánchez.

Su última incorporación reincide en la conexión y las oportunidades de colaboración entre los universos de la peluquería, la estética y el wellness: un ritual, Reset Capilar, creado conjuntamente por L’Oréal Professionnel y Japanese Head Spa en exclusiva para sus centros. “Esta innovadora propuesta fusiona la potencia reparadora del tratamiento Absolut Repair Molecular con la exclusiva experiencia sensorial del head spa japonés”, concluye la portavoz de la franquicia.