Durante décadas, la glicerina ha sido uno de los ingredientes más utilizados en cosmética. Sin embargo, su presencia constante en fórmulas hidratantes ha hecho que, en muchos casos, se perciba como un activo “básico”, poco innovador o incluso prescindible frente a ingredientes más novedosos. Nada más lejos de la realidad.
En los últimos años, la glicerina ha recuperado protagonismo en la cosmética médica y profesional gracias a un enfoque cada vez más centrado en la función barrera, la tolerancia cutánea y la salud de la piel a largo plazo.
Qué es la glicerina y cómo actúa en la piel
La glicerina, también conocida como glicerol, es un alcohol de origen natural presente de forma fisiológica en la piel. Su principal función en cosmética es actuar como humectante, es decir, atraer y retener el agua tanto del ambiente como de las capas más profundas de la epidermis.
A diferencia de otros ingredientes hidratantes que actúan de manera más superficial, la glicerina participa activamente en el equilibrio hídrico cutáneo. Ayuda a mantener la piel flexible, suave y confortable, y contribuye a crear una película protectora invisible que limita la pérdida de agua transepidérmica, uno de los factores clave en la aparición de sequedad, irritación y sensibilidad.
Usos de la glicerina en cosmética médica actual
La vigencia de la glicerina no es casual. Su perfil de seguridad, eficacia y compatibilidad cutánea la convierten en un ingrediente especialmente valioso en el ámbito médico y profesional. Al tratarse de un componente natural de la piel, su tolerancia es muy alta y raramente provoca reacciones adversas, incluso en pieles sensibles o con patologías dermatológicas.
Como explica Antonio Ortega, médico dermatólogo de Clínica Menorca, la glicerina actúa como “un potente humectante capaz de atraer y retener la humedad en la piel, pero también como un activo protector que ayuda a reforzar la barrera cutánea”. Esta doble función la hace especialmente útil en el abordaje de pieles con eccema, acné o sensibilidad, así como en situaciones en las que la piel necesita recuperar su equilibrio tras una agresión externa.
Además de su papel hidratante, la glicerina destaca por sus propiedades calmantes, que contribuyen a aliviar molestias asociadas a irritaciones, picaduras de insectos, pequeños cortes, quemaduras leves o brotes de eccema.
Glicerina y barrera cutánea
La barrera hidrolipídica es el principal sistema de defensa de la piel frente a agresiones externas y pérdida de agua. Cuando esta barrera se altera —ya sea por factores ambientales, uso de productos inadecuados o tratamientos médicos y estéticos— la piel se vuelve más vulnerable, reactiva y deshidratada.
La glicerina contribuye a reforzar esta barrera de varias maneras:
✔ Atrae moléculas de agua y las mantiene en la epidermis
✔ Reduce la evaporación de la humedad propia de la piel
✔ Mejora la flexibilidad y suavidad cutánea
✔ Favorece una piel más resistente frente a agentes externos
En este sentido, Natalia Hougham, experta en ética clínica y fundadora de NOVO Clinic, señala que la glicerina es “clave en fórmulas orientadas a restaurar la función protectora natural de la piel, ya que ayuda a evitar la sequedad, la irritación y la pérdida de agua transepidérmica, especialmente en pieles sensibles o dañadas”.
El papel calmante de la glicerina en pieles sensibilizadas
Más allá de su capacidad hidratante, la glicerina desempeña un papel fundamental en el confort cutáneo. Al mantener niveles adecuados de hidratación, contribuye a reducir la sensación de tirantez y a estabilizar la piel en situaciones de inflamación o reparación.
Este efecto calmante explica su presencia habitual en productos destinados a pieles sensibilizadas, reactivas o con patologías dermatológicas, así como en fórmulas pensadas para acompañar tratamientos médicos.
Glicerina tras tratamientos estéticos y dermatológicos
En cosmética médica, la glicerina adquiere un valor añadido como activo de apoyo tras procedimientos que pueden comprometer temporalmente la barrera cutánea. Tratamientos como peelings químicos, láser o microneedling aumentan la pérdida de agua por evaporación y pueden generar sensación de sequedad, tirantez o irritación.
En estos casos, el Dr. Ortega destaca que la glicerina “ayuda a mantener la piel hidratada y flexible, reduciendo la pérdida de agua y favoreciendo una recuperación cutánea más confortable”. Una piel correctamente hidratada es, además, una piel más resistente frente a agresiones externas y con mayor capacidad de regeneración.
Como coinciden ambos expertos, reforzar la hidratación tras este tipo de procedimientos no solo mejora el confort inmediato, sino que contribuye a preservar la salud de la piel a medio y largo plazo.
Glicerina vegetal o sintética ¿hay diferencias reales?
Desde el punto de vista funcional, la glicerina utilizada en cosmética —ya sea de origen vegetal o sintético— actúa de la misma forma sobre la piel. Ambas cumplen su función humectante y protectora de manera eficaz y segura.
Las diferencias suelen estar relacionadas con criterios de formulación, sostenibilidad o posicionamiento del producto, más que con la eficacia del activo en sí. En términos clínicos, lo más relevante es su correcta concentración dentro de la fórmula y su combinación con otros ingredientes que ayuden a sellar la hidratación.
Errores comunes en el uso de la glicerina
Aunque se trata de un ingrediente muy seguro, existen algunos errores frecuentes que pueden limitar su eficacia:
✘ Utilizarla en fórmulas desequilibradas, sin activos que ayuden a mantener la hidratación
✘ Aplicarla sobre la piel completamente seca en ambientes extremadamente secos
✘ Pensar que una mayor concentración implica mejores resultados, cuando el equilibrio de la fórmula es clave
En cosmética profesional, la eficacia de la glicerina depende tanto de su concentración como del contexto formulativo en el que se integra.
Glicerina y tipos de piel
La glicerina es un activo transversal, pero resulta especialmente beneficiosa en:
➜ Pieles secas o deshidratadas
➜ Pieles sensibles o reactivas
➜ Pieles con alteración de la barrera cutánea
➜ Pieles acneicas deshidratadas
➜ Pieles maduras con pérdida de elasticidad
Gracias a su alta tolerancia, puede incorporarse sin problema en rutinas de cuidado facial tanto diarias como post-tratamiento.
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Preguntas frecuentes sobre la glicerina en cosmética facial
¿La glicerina es adecuada para pieles grasas o con acné?
Sí. No es comedogénica y ayuda a equilibrar la hidratación, algo especialmente importante en pieles acneicas deshidratadas.
¿Puede usarse a diario?
Sí. La glicerina es apta para uso diario y continuado, incluso en pieles sensibles.
¿La glicerina solo hidrata o tiene más funciones?
Además de hidratar, protege la barrera cutánea, reduce la pérdida de agua y aporta confort a la piel.
¿Es segura en pieles con eccema o psoriasis?
Generalmente sí, ya que es muy bien tolerada y ayuda a aliviar la sequedad y la tirantez asociadas a estas afecciones.
¿Puede considerarse un activo antiedad?
De forma indirecta, sí. Al mejorar la hidratación y la elasticidad, contribuye a una piel con mejor aspecto y mayor confort.










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