BELLEZA POR VÍA ORAL

Los suplementos alimenticios se alían con los tratamientos estéticos para mejorar resultados. No dudes en recomendarlos e incluso facilitarlos desde tu propio negocio. Proporcionan aumento de colágeno y elastina, mejoran la microcirculación, regulan el metabolismo y, en definitiva, potencian los efectos reparadores y renovadores de la cosmética tópica y la aparatología.

Por Olga Guerrero

La cosmética oral es una buena aliada para potenciar la belleza desde el interior. Tenerla en cuenta, con criterio, es una buena alternativa. “Son suplementos alimenticios con vitaminas, minerales y otros activos que nuestro cuerpo reconoce y sabe aprovechar. Hoy en día la dieta tiene muchas carencias, el estrés y estilo de vida actual provocan oxidación y deterioro de nuestras células (envejecimiento cutáneo, mala salud capilar…). Estos efectos nocivos provocados por la oxidación y el paso del tiempo los conseguimos suavizar con la toma de nutricosméticos”, comenta Julia Chacón, directora general de Luxmetique.

Cada día más, la alimentación es deficitaria tanto en antioxidantes como en muchos otros micronutrientes debido a suelos empobrecidos, sobreexplotación o manipulaciones para rentabilizar costes (frutas y verduras inducidas a madurar rápido y en cámaras que no pueden formar suficientes cantidades de nutrientes, carnes hormonadas, pescado contaminado con metales pesados, alimentos con aditivos para su conservación, etc.). Sin embargo, una suplementación adecuada puede cubrir los elementos que requiere una belleza saludable: “La nutricosmética aporta nutrientes fundamentales desde el interior para conseguir una efecto visible en el exterior”, apunta Jos Cardona, farmacéutico y director técnico de Humalik. “Con el paso del tiempo, la piel demanda cuidados que van más allá de cremas, ampollas o mascarillas que, a pesar de ser buenos aliados, no pueden aportar todos los nutrientes que reclama la dermis”, explica por su parte Salvador Ferrando, dietista-nutricionista y responsable de la Unidad de Medicina Metabólica de Instituto Médico Ricart. La nutricosmética nos proporciona una ayuda extra para poder regenerar la piel a nivel interno, complementando los tratamientos estéticos. Por ejemplo, el colágeno, las vitaminas y los minerales son necesarios no solo para mantener un buen estado de salud, también porque su carencia provoca envejecimiento prematuro. También existen suplementos específicos con los que se consigue reforzar la salud capilar, incrementar la protección contra la radiación solar o para mantener una dieta equilibrada”, añade.

No obstante, la duda de si usar o no suplementos alimenticios para frenar el envejecimiento es una cuestión que preocupa o hace dudar a mucha gente. ¿Realmente funcionan? “En la mayoría de los casos, las personas que agregan un complemento a su dieta experimentan beneficios visiblemente significativos, desde la mejora del sistema inmunológico hasta la prevención de los efectos de los radicales libres que provocan que la piel se vea más apagada y desmejorada”, dice Sonia Carreño, Ceo de Q77+.

Desde el interior.

La nutricosmética aporta nutrientes destinados a la mejora de la piel por vía oral. Su ventaja es que actúa en la epidermis y también en profundidad (donde más se necesita), ejerciendo su acción en las tres capas de la piel. Actúa desde dentro para mejorar el aspecto externo, reduciendo la aparición de arrugas y líneas de expresión, mejorando la hidratación e incrementando la flexibilidad. Protege a las células frente al daño oxidativo y contribuye a la formación de colágeno. Los componentes más utilizados en nutricosmética son los antioxidantes flavonoides y vitamínicos, oligoelementos, etc. Hay unas cuarenta sustancias que aglutinan los necesarios para un beneficio en salud y belleza -asegura Manuel Jiménez, Presidente de la Sociedad Española de Nutrición Terapéutica y Nutricosmética-. En general luchan contra el envejecimiento y la mejora de la piel, el cabello, las uñas, los ojos, el rediseño de la silueta, la reducción de la celulitis, las arrugas, etc.”.Es decir, “sirven para obtener resultados de belleza más sólidos y duraderos”, asegura también Jos Cardona.

Prevención.

La nutricosmética es, asimismo, una buena manera de prevenir los daños celulares. Es la mejor forma de llegar a las capas más profundas de la piel, a las zonas donde las cremas no tienen acceso, a veces ni con aparatología. Ayuda a evitar manchas, a preservar la humedad en la epidermis y a reparar, en definitiva, el daño celular ocasionado por el sol y otros agentes contaminantes. “Es una forma de cuidarse desde el interior. Va más allá de solo belleza. Plantea un cuidado que se ve reflejado en el exterior”, asegura Julia Chacón.

La unión hace la fuerza.

Podemos incrementar los resultados de los procedimientos estéticos y alargarlos en el tiempo actuando desde el origen, con ingredientes clave para cada necesidad. Por ejemplo: ácido hialurónico, colágeno hidrolizado y vitamina C para mejorar la hidratación y la pérdida de firmeza. Es ideal como complemento a un tratamiento en cabina de radiofrecuencia, un peeling químico o mesoterapia con ácido hialurónico y vitaminas. Un complejo de vitaminas B y C, silicio, pycnogenol y zeaxantina es perfecto para quienes desean mejorar la textura, el poro y el tono de la piel con un protocolo de peeling químico, luz pulsada, etc. Las combinaciones son múltiples, según la situación de cada cliente. “Las vitaminas son nuestras principales aliadas para luchar contra los radicales libres. Existen diversos estudios que demuestran que existen complementos alimenticios que evitan el daño causado por los radicales libres y ayudan a retrasar los signos del envejecimiento. Estos complementos contienen vitaminas antioxidantes que ayudan a neutralizar el daño que generan los radicales libres y a que la piel se defienda de los daños medioambientales –asegura Mari Cruz Arcas, Directora Científica de Beauty&Go-. Los nutricosméticos son un complemento de la rutina diaria de belleza que ayudana la piel desde el interior. Poseen la cantidad exacta de vitaminas y minerales que el cuerpo necesita a diario. La cosmética tópica y la nutricosmética son tratamientos complementarios”.

En su justa medida y pautados individualmente.

Los antioxidantes son necesarios, pero no se deben recomendar indiscriminadamente y hay que hacer un buen seguimiento, controlando todos los detalles de una buena suplementación con una correcta adecuación a las verdaderas necesidades individuales, evitando posibles efectos adversos. La clave está en una dosificación y frecuencia de uso adecuado, así como un diagnóstico idóneo para cada caso concreto, ya que ciertos antioxidantes usados en dosis excesivas, durante un intervalo de tiempo prolongado o en una mala combinación con medicamentos u otros antioxidantes pueden resultar nocivos para la salud. Por ejemplo, está confirmado que los betacarotenos actúan como protector solar y potenciador del bronceado pero, a la vez, aumentan el riesgo de cáncer de pulmón en fumadores. No se deben recomendar a lo largo de todo el año, sin descansos, porque pasan a ser prooxidantes en lugar de antioxidantes. Otro caso: la vitamina C protege del daño solar y previene la formación de manchas, pero en dosis excesivas puede lesionar el riñón.

La prescripción y el seguimiento de los nutricosméticos ha de ser absolutamente individualizado para asegurar eficacia y seguridad, ya que las necesidades de cada persona son muy diferentes y varían en función de la edad, el sexo, el tipo de alimentación, hábitos, estación del año o de si se consume medicación. Por ejemplo, los fumadores deben tomar mayor proporción de vitaminas E y C, pues tienen una alta tasa de oxidación y es uno de los combos antioxidantes más potentes. En las personas en tratamiento con antibióticos para el acné, el zinc mejora la respuesta al tratamiento. Muy en general, en invierno se suele necesitar primar la suplementación con vitamina D, mientras que en verano se puede incrementar el consumo de betacarotenos.

La seguridad, primero.

Por supuesto, estos productos deben ser seguros y contrastados, con activos de eficacia demostrada y cuyos beneficios se hayan investigado clínicamente y evidenciado en el tiempo: no todo vale. “Es importante saber que el colágeno, el ácido hialurónico y muchos otros activos incluidos en productos nutricosméticos son muy difíciles de ser absorbidos y aprovechados por nuestro organismo. La clave está en la ingesta de suplementos con activos de bajo peso molecular (son más pequeños y esto hace que puedan traspasar la barrera intestinal). De esta forma, la absorción es óptima y logrará hacer la función deseada”, explica Julia Chacón. “En su mayoría, las fórmulas nutricosméticas son precursoras/activadoras de nuestra producción natural, es decir, con el paso del tiempo, nuestro organismo baja los niveles de producción de colágeno, ácido hialurónico o antioxidantes, por ello los nutricosméticos son recomendables a partir de los 30 años, para no permitir que nuestro cuerpo deje de fabricarlos”.

Para todos los gustos.

Los actuales complementos nutricionales tienen formatos tan diversos como cápsulas, comprimidos, solubles, ampollas, polvo, jarabes o incluso gominolas y chicles. La idea es que resulten agradables y fáciles de tomar. Los hay que usan la vía sublingual, que se disuelven o desintegran en la boca, especialmente diseñados para ser absorbidos a través de los vasos sanguíneos que se encuentran debajo de la lengua, lo que permite una rápida absorción que evita la pérdida de la potencia del producto, asegurando la dosis apropiada y una alta efectividad en el organismo. Al ser la acción más potente, en general se necesita menor dosis. Es una vía segura, cómoda y no invasiva, y tiene muy buena tolerancia. “Todos los productos que se ingieren sufren una degradación en el estómago. A través de la salivación, las glándulas que tenemos en la boca permiten el paso al torrente sanguíneo, y esto nos asegura una concentración en sangre de los activos, que facilitan los resultados clínicos esperados, evitando en muchos casos tener que tomar un número de comprimidos/tabletas elevado si queremos alcanzar una cantidad mínima recomendada”, dice el Dr. Joaquin Tejero, Director de I+D en Saludbox.

Tiempo al tiempo.

Como todo, la nutricosmética no es una varita mágica, hay que darle un margen de acción para obtener resultados. “La toma deberá ser continuada: un mínimo de un mes para comenzar a notar los efectos y tres meses para que sean evidentes. En general, se recomienda tomarlo en tandas de cuatro o cinco meses con un mes de descanso”, asegura Mari Cruz Arcas. De similar opinión es Julia Chacón: “El tiempo de toma de un nutricosmético para que sus resultados sean notables se suele estimar entre 1 y 3 meses. Salvador Ferrando señala que “depende de las necesidades de cada piel y cada persona” pero recomienda “tomarlo durante tres meses dos veces al año”. Por último, hay que tener en cuenta también que “la genética, los hábitos alimenticios, el estrés o la exposición a agentes agresivos para la piel como el tabaco, la polución o un exceso de sol influyen mucho en la velocidad de recuperación de la piel. Los resultados no son inmediatos, pero no tardan en notarse. Deberían verse efectos entre 2 y 6 semanas”, concluye Jos Cardona.