8 consejos para maquillar como una “pro”

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¿Te consideras una de esas “esteticistas orquesta”, versátil y resolutiva, que toca todos los “palos” de la belleza? ¿Maquillas, pero no te consideras maquilladora? Este artículo es para ti. Dos profesionales que sí se dedican exclusivamente a ello comparten sus consejos para dominar este arte con maestría.

Una profesional de la estética tiene, por lo general, y por “deformación profesional”, una sensibilidad especial para la belleza. Tiene ojo para la armonía, y mano para alcanzarla. Siempre se ha presumido de que, en este sector, las profesionales son “todoterreno”, multifunción; pero, en tiempos de máxima especialización, ya no todo vale. Si eres de esas esteticistas que hace todo tipo de servicios, incluido el maquillaje, pero que tampoco puede llegar a denominarse a sí misma maquilladora… Los consejos de quienes se dedican a ello a jornada completa te pueden interesar.

Neida Palacios, maquilladora profesional y formadora en Thuya Escuela, y Elisa Gil, maquilladora profesional con más de 20 años de experiencia, han trabajado en múltiples sectores de este gremio y acompañado a múltiples técnicos en procesos de formación o reciclaje, lo que les ha permitido detectar los patrones que se repiten con frecuencia y las carencias que existen a la hora de ejecutar correctamente un maquillaje. La buena noticia es que, con pequeños ajustes, podemos perfeccionar nuestra técnica y transformar por completo el resultado final de nuestros looks.

Elisa Gil García – (@makeup.egga)

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① La preparación del rostro antes del maquillaje

Antiguamente era bastante común aplicar ampollas flash, y veo que algunos profesionales las siguen usando. En mi experiencia, dejan la piel pegajosa y hacen un efecto tensor momentáneo bastante incómodo, que al cabo de un par de horas hace rebote y provoca que se nos “caiga” lo que hayamos puesto. A diferencia de estas, muchas marcas cosméticas profesionales tienen ampollas donde sí hay un tratamiento de luminosidad más intenso, o que se usan en combinación con protocolos que nos podrían ayudar antes de un evento. Mi consejo es buscar una buena crema hidratante a base de agua, que contenga ácido hialurónico, por ejemplo, huyendo de las cremas demasiado densas o
nutritivas. También es importante no fijarnos en el tipo de piel, sino en su estado en ese momento: nuestro objetivo es mejorar esa piel visualmente. Limpia siempre la piel previamente, aunque no esté maquillada, y tonifica o pulveriza una bruma, porque la grasa natural de la piel a veces puede interactuar con el fondo de maquillaje, dejando parches o dificultando su adherencia.

② Exceso de producto

Un error muy común es aplicar demasiado producto con el afán de tapar o corregir alguna imperfección. Es normal que el maquillaje migre, sobre todo en zonas de movimiento. Si quieres que el maquillaje dure, mi consejo es usar el producto en capas finas y después aplicar polvo fino en las zonas de mayor movimiento. El uso de precorrectores o correctores, con cuidado: no siempre son necesarios. Un truco para unificarlos es usar las yemas de los dedos: es el mejor pincel, ya que es lo que más se asemeja más a nuestra piel, y el calor de los toquecitos ayuda a aplicarlo.

Matchy matchy

Una cosa que veo demasiado es la obsesión de combinar maquillaje y estilismo en un evento. Está claro que debe de existir una sintonía para buscar equilibrio en el look, pero el ‘match’ no es necesario. Además, es mucho más estiloso si combinas el color de la vestimenta con los colores opuestos o complementarios en el círculo cromático. Mi consejo: ante la duda, siempre fíjate en el pelo, los ojos y la piel de la persona, no tanto en lo que lleva. Mi apuesta segura es ir a por tonos naturales, porque siempre van a favorecer; aunque tendrás que ajustarlos a la colorimetría de la persona (fría o cálida).

④ No dar con el tono de la piel

A veces por la demanda de la propia clienta, y otras por falta de preparación del profesional, no se da con el tono correcto de la base. Esto es un problema no solo por lo antiestético que se ve, también porque un tono más oscuro nos puede “envejecer” y un tono más pálido, “enfermar”. La base de maquillaje es lo más importante; son los cimientos de nuestro trabajo. Mi consejo es buscar el tono que se asemeje más al cuello y probarlo en el mentón hasta dar con el que mejor se funda (que no sea visible) con la piel. Si hay mucha diferencia entre cuello y rostro, buscaremos un tono intermedio para que la persona no se vea demasiado rara.

Neida Palacios – (@neida.palacios)

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① Miedo al color

Uno de los errores más comunes que veo es el “miedo” a las sombras y a la pigmentación. Si bien es comprensible no querer excederse, a menudo nos encontramos con maquillajes excesivamente difuminados, sin estructura, e incluso con un acabado algo “tizoso”. Mi recomendación es comenzar siempre con un producto graso –como un lápiz o una sombra en crema– para construir la base del trabajo. Así, la sombra en polvo que apliquemos posteriormente solo tendrá el objetivo de reforzar y matizar, logrando así mayor intensidad, fijación y durabilidad.

② Olvidar el párpado inferior

Otro punto crítico es el párpado inferior. Con frecuencia se omite por completo, se dibuja una línea demasiado fina o se aclara en exceso con corrector hasta la línea de pestañas. Lo primero que debemos recordar es que esta zona, de forma natural, presenta un tono medio. Por tanto, eso de aplicar corrector claro hasta el borde de la pestaña debería quedar en el pasado. Si no queremos aportar peso visual, basta con trabajar suavemente la zona con un pincel suelto y un toque de bronzer. Y, si lo que buscamos es equilibrar un maquillaje potente en el párpado superior –como un ahumado–, una buena referencia es difuminar hasta la mitad del párpado inferior: esto armoniza el conjunto y, además, agranda visualmente el ojo.

Eyeliner compacto y completo

Otro detalle absolutamente clave es tener una línea de pestañas bien definida. Es habitual ver una franja de piel entre la raíz de la pestaña y el comienzo del maquillaje, ya sea porque no se ha tensado correctamente el párpado o porque lo que asoma es la línea de agua superior. En algunos ojos esta zona resulta más visible, especialmente en personas maduras o con pestañas claras y poco densas. Maquillarla aporta definición inmediata y un efecto de mayor densidad. Un truco sencillo: pide a tu clienta que mire hacia abajo, apoya un pincel plano a ras de pestañas y ejerce una ligera presión: la línea quedará más expuesta y podrás maquillar con lápiz, diseccionándolo hacia arriba, con total precisión.

④ Dibuja una boca perfecta

En cuanto a los labios –y esto lo observo constantemente– es fundamental llegar a la comisura real y no quedarnos únicamente en la pigmentación visible del labio, ya que esta se difumina con la edad. Observar el volumen natural y el punto exacto donde termina la boca nos permitirá crear labios más armónicos, equilibrados e integrados en las facciones de cada clienta.