Hablamos con algunos de los grandes referentes del maquillaje profesional en España para saber cómo empezaron ellos, cómo metieron la cabeza en el “mundillo” y qué consideran que hace al buen profesional. Si quieres ser como ellos, sigue sus consejos.

David Fergar – @davidfergarmua

Te encanta maquillar desde que eras una criatura, pintabas con un estilo y una perfección impropia de tu edad a toda Barbie que encontrabas a tu paso y a todas las amigas de tu madre y, por fin, te diste cuenta de que esto, más que una pasión, podía ser una profesión. “Esto suele definirnos a todos nosotros en fases muy párvulas de nuestro descubrimiento vocacional”, dice Baltasar González, que empezó maquillando a su madre y a su tía Encarna, y en las obras de teatro del instituto. Ahora es Director Artístico de MAC para Europa, Oriente Medio, África, India y Rusia. ¿Cómo se hace para dar el salto del hobby al maquillaje profesional? Ya no se trata solo de ser hábil con las brochas y los pinceles, hace falta mucho más. Estos son los consejos de los expertos.

1 – Invierte en tu formación

Hay una infinidad de cursos de maquillaje y escuelas que los imparten; y te pueden interesar incluso los más iniciales, para afianzar las habilidades básicas. Puedes pensar que, con la cantidad de vídeos y tutoriales que hay en Youtube, puedes convertirte en un profesional siendo autodidacta, y puedes tener razón, pero si le preguntas a los “maestros”, te dirán que inviertas en tu futuro. “Cada vez hay más oportunidades en la industria de la belleza. El maquillaje vive una expansión brutal. Se necesitan personas formadas y dispuestas a crecer tanto en marcas de maquillaje, como de manera independiente”, opina Baltasar González. Él, que lleva 20 años en MAC Cosmetics, es un habitual de varias semanas de la moda y desfiles para importantes diseñadores, ha hecho sus pinitos en teatro y musicales y ha fundado su propia escuela, lo sabe. “Hay negocio y oportunidades, pero para asegurarse un espacio prominente se debe estar formado y preparado para asumir responsabilidades, para ser técnicamente competente, creativo, comunicativo y generoso”.

Lo mismo opina Cristina Lobato: “el maquillador va a estar formándose toda la vida”. Por ejemplo, ella empezó a estudiar estética en un momento en el que, a causa de una parálisis, no podía maquillar. Se dio cuenta de que no era lo suyo, pero también aprendió a conocer técnicamente la piel. “Comprendí cuáles eran los maquillajes adecuados según las necesidades de la piel de cada persona. Me di cuenta que era igual de importante que el propio maquillaje. A raíz de empezar a conocer y de saber cómo tratar la piel antes de maquillarla, mis maquillajes mejoraron muchísimo tanto en duración como en aspecto”. Lobato sostiene que, al principio, no era capaz de darse cuenta de todo lo que conlleva la carrera de maquilladora y el abanico de posibilidades tan amplio que puede abrirse ante uno. En su caso, se ha formado en varias técnicas, estuvo muchos años experimentando en el maquillaje de moda, y acabó volcando todo lo aprendido allí para centrarse en el maquillaje social.

Para empezar a hacer currículum, puedes apuntarte a varias agencias, trabajar en un puesto de venta de una firma cosmética, trabajar para el teatro o para cortos, colaborar con escuelas de fotografía, aprovechar las prácticas de los cursos, ser ayudante de profesionales…

2 – Es una carrera de fondo, no un sprint

“No es una carrera de velocidad, es una carrera de fondo, es una maratón de mucho aguantar. A veces es un poco inestable, hay épocas de mucho trabajo y épocas en las que no se tiene tanto. Los momentos de menos trabajo hay que aprovecharlos para pararse a pensar, reinventarse y formarse más”, dice Cristina Lobato. No te dejes abatir, ¡persiste! Lento, pero seguro.

3 – Sigue la pista a los grandes

Para Roberto Siguero, que lleva 20 años siendo el maquillador oficial y el responsable de formación de Lâncome, la formación también es un básico, tanto en maquillaje como en otros sectores. Al menos, si quieres destacar. Por ejemplo, él reconoce que su ‘plus’ en maquillaje se lo ha dado tener formación en Bellas Artes, en diseño y en estilismo de moda o en realización de vestuario escénico.

“Me da mucha pena que haya gente que con un curso de maquillaje de tres meses ya crea que lo sabe todo”, dice. Ese, es el gran error. Su receta es tocar todos los palos y seguir a los grandes: “Para mí, es fundamental poder hacerte un curso genérico y luego tener la capacidad o la suerte de poder formarte con determinadas personas”, explica. Por ejemplo, si te gusta un maquillador en ahumados, otro en eyeliner, o conoces a una maquilladora que hace unas pieles maravillosas, ¡intenta acceder a ellos! “Yo, después de hacer un curso genérico de un año y un máster de caracterización de otro año, estudié con los que consideraba que eran los buenos: un maquillador argentino que en ese momento triunfaba muchísimo en Madrid o con Juan Pedro Hernández, que es el rey del lápiz y uno de los grandes maquilladores que ha tenido este país”.

4 – Trabaja en un punto de venta

En esto, todos los expertos coinciden. “Yo siempre digo que la mejor escuela es estar un año en un punto de venta y tropezarte con todo tipo de rostros”, dice Siguero. “Cuando tienes que maquillar a una señora de 40, a una de 70, a una con piel grasa, otra con el ojo caído… Eso es lo que te da unas tablas brutales y lo que te hace asentar tu trabajo. Maquillar a una niña perfecta de 18 años no es que no tenga mérito, pero es más fácil. El mérito está en la creatividad, pero no vas a tener que corregir nada”.

Además, no solo conocerás distintos tipos de pieles, de rostros y de estilos, sino que te aportará confianza y experiencia con el trato al cliente. Así empezó también Mauro Sacoccini, imagen de Chanel España: “Cogí mucha práctica, psicología y rapidez”, dice. Porque no olvidemos que en este trabajo, hace falta mucha psicología para empatizar con el cliente. En su caso, “después de estudiar un año en una escuela de maquillaje, empecé con una casa de cosmética para unos grandes almacenes, recorriendo España, a la vez que asistía a un maquillador en mis días libres”. Y eso nos lleva al siguiente consejo.

David Fergar – @davidfergarmua.

5 – Sé ayudante

“Empezar como ayudante es una muy buena opción. Ves el mundo del maquillaje desde dentro, aprendes a saber estar, que en este trabajo es muy importante, y empiezas a tener una visión enfocada a la moda”, opina Saccoccini.

Además de compaginar su trabajo en la firma cosmética con la asistencia, “empezaron a llamarme pequeños clientes para hacer cosas sencillas con presupuestos bajos. Entonces se hacían muchos test para las modelos que empezaban o que necesitaban un cambio de imagen. He hecho miles. Esto me dio la posibilidad de tener un ojo clínico. Saber rápidamente lo que le favorecía a cada persona”, cuenta.

Maquillar mucho es la única forma de ganar práctica. Es necesario maquillar a personas de diferentes estilos y edades, con diferentes rasgos y tipos de piel para ganar tablas y “ojo clínico”, confianza y experiencia con el cliente

6 – Asume que, al principio, debes trabajar mucho

La única manera de coger experiencia es maquillar mucho, ¡muchísimo! Conocer muchas caras. Y, a veces, aunque esté mal decirlo, te tocará coger práctica “por amor al arte” y maquillar a todas las personas que conozcas. “Me sorprende cuando viene alguien con poquísima formación y experiencia y te piden unos precios desorbitados, ¡cuando aún no han demostrado nada!”, dice Siguero. A Mauro Saccoccini también le pasa algo similar: “Lo que veo con las nuevas generaciones es que lo quieren todo rápido sin tener ninguna experiencia”.

El consejo, en realidad, no es que trabajes gratis, sino que no pierdas oportunidades y digas que sí a todo. Llegará un momento en el que tengas una mejor posición y experiencia suficiente para negociar o poder permitirte elegir o rechazar trabajos. Moverte mucho es, también, una buena forma de que te conozcan.

7 – Date a conocer

A veces, según en qué sectores, como el de la moda, la televisión o el cine, tener contactos y que confíen en ti es la mejor manera de empezar a hacerte un hueco, Aunque, obviamente, luego tendrás que demostrar que lo vales.

Cuando yo empecé –nos cuenta Roberto Siguero-, las redes sociales no existían, no podías ir etiquetando a unos y a otros, tenías que llamar a la puerta de la productora, de la responsable del equipo de maquillaje… Y éramos muchísimos menos, así que si te conocían y si tu trabajo era bueno se corría la voz. Lo que pasa es que en los últimos años ha habido una expansión enorme”.

Roberto Siguero – @robertosiguero.

Sin embargo, aunque ahora haya muchas más personas que quieren dedicarse a esto, también existe el altavoz de las redes sociales. Así es como dio el salto al maquillaje profesional David Fergar: “mi carrera empezó hace 6 o 7 años, caí casi por casualidad en el mundo del maquillaje cuando empecé a publicar mis fotografías en redes sociales y mi estilo de maquillar fue acogido por el público con gran éxito”, nos explica. Después, L’oreal le “fichó” para trabajar en la primera tienda que Nyx abrió en Europa y, después, vinieron otras grandes marcas de cosmética. “Mi vida pegó un giro radical y comencé mi carrera como profesor de maquillaje y fotografía en la Academia de Laura Nazel. Mi gran sueño se vio cumplido de la mano de Arturo Rosaleñ con la publicación de nuestra primera colección juntos, que apareció en portada de la revista Coiffure Professionnelle”. Su consejo, como alguien que empezó abriéndose camino en las redes sociales, es utilizarlas como herramienta a tu favor, no caer en sus trampas: “Es importante estar a la última en tendencias y sobre todo no compararse con otros compañeros o dejarse manipular por las redes sociales. Un buen profesional debe estar más centrado en el servicio que ofrece a su cliente que en conseguir seguidores”, sostiene.

8 – Apóyate en tus compañeros

La competencia es muy alta en este sector, pero pensar que pisar a los demás compañeros que están en tu situación te va a hacer destacar más, es un error: “El compañerismo es un punto importante en la profesión. La experiencia me ha enseñado que la competitividad no ayuda. Es importante apoyarse en los compañeros, aprender de ellos y pedirles consejo. Piensa que se trata de un trabajo individual, tendrás tu propio estilo, esencia y forma de trabajar, pero siempre es bueno rodearse de buenos profesionales para hacer equipo”, piensa Cristina Lobato. Además, en su opinión, no solo ayudan las colaboraciones con profesionales, sino que resultan muy interesantes aquellas en las que todos los miembros del equipo tienen el mismo nivel.

Otra idea para empezar a hacer portfolio es colaborar con escuelas de fotografía y sus alumnos. Allí, además de coger tablas, puedes hacer contactos que, en un futuro, pueden darte trabajo.

9 – El cliente siempre tiene la razón

Tú eres el profesional, probablemente sepas mejor que tus clientes lo que puede favorecerles y, por supuesto, puedes aconsejarles, pero es importante que tengas en cuenta sus gustos personales, sus necesidades y su personalidad. Cuando maquillas para cine o para teatro estás creando un personaje, pero tanto si tu cliente es una novia en el día de su boda como si es una famosa que va a una alfombra roja, no te olvides de que es una persona, con nombre y apellidos, y tienes que sacar lo mejor de ella concretamente. Lo ideal es alcanzar un equilibrio entre lo que el cliente quiere y lo que tú recomiendas como experto.

Aunque tú eres el profesional y probablemente sepas mejor que tus clientes lo que puede favorecerles y puedes aconsejarles, es importante que tengas en cuenta sus gustos personales, sus necesidades y su personalidad

10 – Y, si quieres trabajar con celebrities…

Te volverán a llamar si les gusta tu trabajo, pero aquí lo importante no es solo tu buena mano, también hay otros requisitos. Estos son los consejos de los maestros:

Discreción absoluta. Yo, ni cuento ni pregunto. Y, hasta ahora, me ha ido bien”, dice Roberto Siguero. Solo en sus últimas fotos de Instagram ya aparecen Belén Rueda, Alaska, Chiara Ferragni, Marta Hazas o Laura Sánchez.

Roberto Siguero dando los últimos retoques a Belén Rueda.

Tener destreza y ser muy resolutivo. A veces, trabajar con ellas es un trabajo de malabarismo, porque no siempre cuentas con el tiempo que necesitas para recrearte, sino que tu tiempo es más limitado. El mejor consejo es ser espontáneo y resolver el trabajo con la mejor sonrisa”, opina David Fergar.

Saber estar, ser humilde, discreto y buen psicólogo. No es solo ser un buen profesional, tiene que haber un feeling. Las celebrities no dejan de ser personas y se tiene que crear un lazo entre los dos”, afirma Mauro Saccoccini, que ha maquillado desde a Donatella Versace a Monica Bellucci.

“Estar disponible”, dice Baltasar González. Algo que, si trabajas o quieres trabajar viajando, como él, es más difícil de compatibilizar. “Si eres buen maquillador, dispones de tiempo, tienes dotes positivas para crear relaciones interpersonales y además admiras y respetas el mundo de los personajes sociales, seguro que ya tienes gran parte de las cualidades necesarias. ¿Qué más da que tengan más seguidores, popularidad o mejor figura? Lo importante es que seas tan profesional como se espera de las mismas estrellas”.


BALTASAR GONZÁLEZ – @BALTASAROFICIAL

“La oportunidad está más cerca de lo que creemos, solo hay que persistir y luchar por lo que deseamos sin perder el enfoque, el realismo y la generosidad. Ser buenos maquilladores tiene mucho que ver con ser buena persona”.

CRISTINA LOBATO – @CRISTINA_ALR

“Cuando reconoces en lo que te sientes a gusto y en lo que eres bueno dentro de todo ese abanico de posibilidades del mundo del maquillador, es cuando puedes considerarte un profesional”.

ROBERTO SIGUERO – @ROBERTOSIGUERO

Hay que moverse y hay que trabajar mucho, porque es un sector difícil. No puedes hacer un curso de tres meses y pensar que ya te lo sabes todo, no puedes cerrarte en banda, ese es el gran error”

MAURO SACCOCCINI – @MAUROSACCOCCINI

Mi consejo es aprender bien, poner mucho empeño en lo que se hace, ser humilde e ir despacio, pero pisar fuerte”.

DAVID FERGAR – @DAVIDFERGARMUA

“Mi consejo es, sobre todo, que pongan toda su pasión e ilusión, que abran
todos sus sentidos para aprender cada día”.