Cuando hablamos de uñas carey hablamos de un efecto con un patrón moteado, con tonos marrones, dorados y negros, recuerda al caparazón de tortuga y aporta un aire cálido, natural y sofisticado.
Este año han vuelto con fuerza y aunque puedan parecer muy de otoño, te contamos cómo adaptarlas a cualquier época del año.
¿Qué son las uñas efecto carey y por qué son tendencia?
Desde el equipo de Arpias nos explican que “el efecto carey se inspira en el aspecto del caparazón de tortuga, con su característico patrón moteado en tonos marrones, dorados y negros”. Es un diseño que combina elegancia, creatividad y una estética muy natural, perfecta para clientas que buscan una manicura con personalidad sin ser excesiva.
Aunque tradicionalmente se utiliza en marrones y ocres, se puede reinterpretar con colores como burdeos, verde oliva o incluso azafrán, lo que lo convierte en un recurso muy flexible para los profesionales.
¿Cómo hacer uñas efecto carey paso a paso?
Para conseguir este efecto visual tipo mosaico difuminado, sigue estos pasos clave:
① Prepara la uña: lima, retira cutículas y aplica una base transparente protectora.
② Elige los colores: suele usarse una base nude clara combinada con tonos ámbar, marrón y negro translúcido.
③ Aplica el fondo: pinta la uña con el tono nude o leche y deja secar.
④ Crea las manchas: con un pincel fino o punzón, aplica pequeños toques irregulares de los colores oscuros.
⑤ Difumina: con un pincel húmedo o una esponja, suaviza ligeramente los bordes para dar el efecto moteado.
⑥ Sella el diseño: aplica top coat brillante para fijar y dar profundidad al efecto.
¿Cómo adaptarlo para cada estación del año?
🍂 Otoño:
Los tonos cálidos y terrosos son los protagonistas. Marrón chocolate, caramelo, ámbar, burdeos, cobre y negro translúcido son perfectos para crear ese acabado moteado característico. Funcionan muy bien sobre bases nude o leche, aportando calidez y profundidad.
❄️ Invierno:
En los meses fríos, puedes apostar por una versión más sobria y elegante del carey. Combina grises, negro humo, azul noche y toques dorados sutiles sobre fondos crema o beige frío. El resultado es más sofisticado y minimalista, ideal para eventos o looks formales.
🌸 Primavera:
Para aligerar la manicura sin perder el diseño, cambia los tonos oscuros por versiones más suaves: melocotón claro, marrón claro, rosa empolvado o incluso un mostaza suave pueden aportar frescura. Usa un fondo rosado o nude cálido para mantener la armonía.
☀️ Verano:
La versión más atrevida del efecto carey llega en verano, con juegos de colores más vivos: naranja coral, ámbar brillante, dorado o incluso verde oliva. Puedes aplicar el diseño en una sola uña como acento o difuminarlo solo en las puntas.
“El efecto carey es una técnica muy versátil que podemos reinterpretar con diferentes tonos según la época del año, adaptándola a cualquier estilo o necesidad”, apuntan desde Arpias.
El efecto carey es ideal para quienes quieren apostar por algo más artístico sin caer en lo recargado. Además, su acabado camufla el crecimiento natural de la uña, lo que lo hace muy práctico para el día a día.
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