Un tratamiento facial puede transformar la piel, pero sus beneficios pueden perderse si no seguimos las pautas adecuadas. Desde una terapia LED hasta un relleno facial o incluso una liposucción, existen errores comunes que comprometen los resultados y, en ocasiones, los arruinan por completo.
1. Descuidar los cuidados post-tratamiento
Después de cualquier tratamiento estético, la esteticista indica detalladamente qué cuidados deben seguirse en casa y cuántas veces acudir a revisión. Si la paciente se salta alguno de estos pasos, ¡puede arruinar el tratamiento! En un peeling o una terapia LED, por ejemplo, la piel necesita un refuerzo cosmético.
Gema Cabañero, directora de la clínica que lleva su nombre, explica que en sus protocolos finalizan con “sueros ricos en vitaminas y ácido hialurónico, porque la piel está más receptiva y absorbe mejor los activos”. Saltarse este cuidado en casa limita la eficacia del procedimiento.
2. No protegerse del sol después de un tratamiento
El sol es uno de los peores enemigos de la piel tratada. Exponerse sin protección puede provocar manchas, sensibilidad e incluso anular los efectos del procedimiento. Cabañero advierte que “el uso diario de protector solar es clave para prevenir el envejecimiento prematuro y mantener los resultados en el tiempo”.
3. Retomar la rutina demasiado pronto
Hacer ejercicio, nadar o llevar una vida intensa demasiado rápido tras una intervención estética es otro error frecuente. En el caso de la liposucción asistida con Vaser, los especialistas de IML Clinic recuerdan que no se debe realizar actividad física intensa ni bañarse en el mar o la piscina antes de la cuarta semana.
Como señala el cirujano Dr. Álvaro Fernández, “es necesario evitar esfuerzos importantes y acudir a las revisiones periódicas con el especialista” para garantizar una recuperación segura.
4. Ignorar la continuidad y las revisiones
Un solo tratamiento no hace milagros. Muchos resultados son acumulativos y requieren sesiones de mantenimiento o revisiones.
En el caso de la terapia LED, Cabañero recomienda realizarlas cada 4 a 6 semanas. Y en el caso de los rellenos, la Dra. Górriz (IMR) subraya que “no solo se trata de la primera inyección, sino de un seguimiento que asegure la evolución correcta”.
✨ Conclusión: un tratamiento facial no acaba al salir de la clínica. El compromiso del paciente —respetar indicaciones, usar fotoprotección, mantener la hidratación y acudir a revisiones— es lo que marca la diferencia entre un resultado fugaz y uno duradero.










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