Un año después, la pandemia sigue golpeando a la estética

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Han perdido facturación, personal, clientes y servicios. Los centros de estética han recibido una fuerte bofetada con el coronavirus y, como tantos otros, aún parecen remar a contracorriente. Aunque el zarpazo no ha sido por igual, todos se han visto afectados. Un año después del inicio de la pandemia, el sector reclama a la Administración medidas de apoyo económico para poder mirar al futuro.

Por Abigail Campos Díez

Gimnasios, restauración, cine, teatro… Que levante la mano el sector económico que no se ha visto afectado de un modo u otro por la pandemia que acaba de cumplir un año. No ha sido menos en la estética. En España hay unos 37.100 espacios en los que se facilitan tratamientos de estética profesional (centros de estética, spas, cabinas de estética en peluquerías), según datos de la Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética (Stanpa). Muchos de ellos son pequeños negocios. Se calcula que el sector genera empleo directo a 66.000 trabajadores y en torno a los 20.000 autónomos. “Antes de la covid, el sector de la estética profesional se estimaba en torno a los 3500 millones de euros, por lo que cada semana de cierre ha ocasionado al sector pérdidas por valor de unos 70 millones”, explican desde esta institución.

La Asociación Española de Estética Profesional (AEEP) baraja cifras similares e igualmente preocupantes. Según sus cálculos (aproximados, porque no existe un censo oficial), en España puede haber entre 45.000 y 50.000 centros de belleza, que dan empleo a no menos de 120.000 personas. “Además, hay que contar con un número importante de autónomas que prestan sus servicios en spas, centros médico-estéticos etc.”, apunta Jesús García, director del departamento jurídico de esta asociación, que agrupa a cerca de 2000 profesionales. La AEEP estima unas pérdidas mínimas del 70 %. Así, en 2020, de unos ingresos anuales aproximados de 4000 millones en circunstancias normales, se habrían perdido 2800 millones.

Despidos y cierres de negocio

En este desolador escenario, el sector de la imagen personal y de la belleza ha perdido en 2020 el 48,1% de sus trabajadores, lo que supone más de 52.000 empleos, según los datos de la IV Oleada del estudio de impacto económico de la crisis de la COVID-19 realizada en diciembre. Esta investigación apunta a que, hasta finales de 2020, habían cerrado 10.464 salones de peluquería y estética, el 21,8% de los que existían. La AEPP por su parte dice tener constancia de que en el sector se perdieron aproximadamente 20.000 empleos en 2020. Y calcula que uno de cada cuatro centros tendrá que cerrar si nada cambia.

Otro de los problemas del colectivo es el riesgo de agravar la brecha económica de género, ya que se trata de un colectivo profesional esencialmente femenino: nueve de cada diez trabajadoras son mujeres.

En cualquier caso, inmersos aún en la tercera ola, es complicado concretar una cifra de pérdidas económicas en el sector. “Todavía nos encontramos inmersos en plena pandemia y se siguen decretando cierres en las diferentes comunidades”, advierten desde Stanpa. Un ejemplo fue el cierre en Cataluña el pasado 15 de octubre, donde existen algo más de 3000 centros de estética profesional que emplean a unas 10.000 personas. El sector se movilizó y consiguió que las autoridades permitieran la reapertura a mediados de noviembre. Según las estimaciones realizadas por Stanpa, el sector perdió 10 millones de euros por cada semana de cierre, además de registrar un dramático efecto sobre el empleo.

Cero contagios

Confinamiento, cierres perimetrales, restricciones de aforo, medidas de seguridad… Pese a la difícil situación, el sector ha puesto toda la carne en el asador para extremar las precauciones y garantizar a sus clientes toda la seguridad posible. Esto ha supuesto un gran esfuerzo inversor para responder a ese estricto compromiso con las medidas higiénico-sanitarias.

Desde la primera fase de la pandemia, Stanpa, junto a los principales actores del sector, elaboró un protocolo de seguridad –una Guía de Buenas Prácticas– que fue reconocido por las autoridades sanitarias y, por su rigor, se ha empleado incluso en otros países de la UE. “Gracias a su eficaz aplicación, hasta la fecha no consta la incidencia de contagios en entornos vinculados a los centros de estética profesional. Es, por tanto, un servicio enteramente seguro”, subrayan desde la asociación.

Pero el esfuerzo ha sido grande. “Las medidas de seguridad que pusimos en marcha son varias, desde la toma de temperatura y aplicación de gel hidroalcohólico a sábanas desechables de un solo uso para todos los clientes, desinfección de todas las superficies de las cabinas después de cada uso, material de un solo uso en los servicios de manicuras, pedicuras y depilación, y la instalación de un sistema de regeneración del aire de todo el centro para tener un aire puro y libre de virus y bacterias. El desembolso del sistema de purificación del aire ha sido de unos 3000 euros, el resto de los servicios, con todos los desechables y desinfectantes han, aumentado una media de 4 euros cada uno”, detalla Xènia García, CEO del centro Cinc Estética de Barcelona.

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Muchos centros han hecho de la necesidad virtud y se las han ingeniado para compensar la situación con nuevas iniciativas. Marta García, directora de Marta García Esteticistas y de Marta García Clinic, en Oviedo, cuenta con una plantilla de 16 personas y otras tres colaboradoras. Su desembolso inicial en medidas de seguridad (mamparas, geles, sistemas de limpieza del aire con ozono, filtros EPA en los sistemas de climatización, etc.) fue de unos 20.000 euros y, desde entonces, esas medidas suponen un cargo extra de unos 3000 euros cada mes. La situación creada por la pandemia les ha hecho registrar unas pérdidas económicas en torno al 30 %. “Nos hemos ido adaptando a cada cambio, día a día y rápidamente. Instauramos la consulta online y fuimos haciendo cambios internos hasta encontrar el equilibrio. Para intentar paliar los efectos del cierre… Tuvimos un único ERTE, de fuerza mayor en el primer cierre, pero no hemos tenido que recurrir a despidos ni eres, de momento, y esperamos seguir así, trabajando con ilusión, reinventándonos y remando todo el equipo en la misma dirección”.

Sin embargo, el impacto económico de la pandemia no ha sido igual para todo el mundo. Paz Torralba es la directora de los centros The Beauty Concept en Madrid. En su caso, no ha habido pérdidas económicas. “Durante los dos meses que permanecimos cerrados, los centros no facturaron porque no estaban abiertos. Por el contrario, potenciamos y dimos mayor visibilidad a la tienda online, y el servicio de diagnóstico facial y corporal, y esto revirtió en ingresos importantes a nivel de unidad de negocio. Hemos mantenido este servicio con muy buena respuesta. Todo el personal estuvo en ERTE durante el cierre de los locales físicos, y una vez abiertos de nuevo, todos se incorporaron a la vez para que no hubiera diferencias, aun sin saber muy bien cómo iban a responder los clientes y cómo iba a afectar la vuelta a los cuidados. Afortunadamente, tuvimos una respuesta de todos los clientes e incluso hemos tenido que ampliar equipo y hemos realizado nuevas contrataciones. No ha habido despidos ni eres”. Su futuro tampoco se ve amenazado. El pasado noviembre incluso abrió un centro nuevo y prevé seguir creciendo.

Cambios en clientes y servicios

La mayoría de los centros de estética aprecia, por uno u otro motivo, una reducción de su clientela. “En nuestro caso, se ha reducido considerablemente el número de clientes que atendemos a diario. Muchos no vienen por motivos económicos o por teletrabajo… También se ha multiplicado nuestro trabajo a la hora de atenderles correctamente, ya que necesitamos mucho más tiempo entre cliente y cliente para preparar y limpiar las cabinas”, indica la CEO de Cinc Estética. Calcula que el aforo limitado y el tiempo que se emplea en la desinfección ha motivado una pérdida de un tercio de los servicios, aproximadamente.

Marta García calcula, por su parte, que cuatro de cada diez clientes de los que eran habituales han dejado de ir a su centro… pero muestra esperanza porque, al mismo tiempo, ha registrado entre un 10 y un 15 % de nueva clientela “cuya razón es ‘como ahora no puedo hacer nada, aprovecho para cuidarme’”. En The Beauty Concept también hay caras nuevas entre su clientela. “Nos han visitado por primera vez después del covid y se han quedado como clientes recurrentes. La razón que nos da la mayoría es la seguridad que trasmitimos en nuestros protocolos y resultados. Ven los centros de estética y centros médicos como sitios seguros precisamente debido a todas las medidas de seguridad que se han adoptado”.

Sin embargo, los cuidados que se demandan han cambiado un poco en comparación con la situación antes de la pandemia. Tras el confinamiento total, “los clientes pedían más tratamientos de estética decorativa (depilaciones, manicuras, pedicuras…) debido a los dos o tres meses que habían estado encerrados en sus casas –recuerda Xènia García–. Ahora podríamos decir que se ha normalizado. Los faciales son los tratamientos que causan más dudas, por el hecho de tener que realizarlos sin mascarilla. Muchos clientes tienen la duda de si podemos realizarlos o prefieren esperar a más adelante”. En los centros de Marta García ha crecido la demanda de tratamientos corporales, “frente a la limitación de la práctica de deporte, el cierre de los gimnasios y porque, sin querer, casi todos comemos más, y alimentos que nos inflaman o nos hacen subir de peso”. A ello añade un incremento de la demanda de tratamientos para el maskné provocado por el uso de mascarillas.

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Ayudas económicas

Despidos, ertes, cierres, renegociaciones del alquiler, control de gastos, inversión en medidas de seguridad… La situación económica es delicada en muchos centros de estética. En los pequeños negocios incluso es asfixiante. Por ello el sector reclama un plan de choque y rescate con ayudas y medidas como la bajada del IVA del 21 al 10 %, como corresponde a un sector que presta servicios esenciales. “Calculamos que un 25 % de los centros tendrá que cerrar si la Administración no aplica unas medidas urgentes de ayudas al sector de la belleza”, advierte Jesús García, de la AEEP.

Con este panorama, los empresarios y trabajadores de la belleza no se han quedado de brazos cruzados. El pasado 20 de enero, el sector de la estética y la peluquería organizó concentraciones en toda España, en una acción reivindicativa sin precedentes, organizada conjuntamente por la plataforma Creer en nosotros y la Plataforma de Peluqueros Unidos de España, con el apoyo de ANEIP (Asociación Nacional de Empresas de Imagen Personal) y el conjunto de asociaciones integradas en la Alianza por la bajada del IVA al 10% a la peluquería y estética. Las protestas se han ido repitiendo de forma periódica en varias ciudades de España, y seguirán dándose cita también a lo largo de este año.

Por su parte, Stanpa ha puesto en marcha la campaña #PorSeguirCuidandoTuPiel, para poner en valor la profesionalidad, la seguridad y el trabajo de todos los profesionales de la belleza.

La opinión de las profesionales

✪ Mara Mancas

Esteticista de Canarias y miembro de la AEEP

“Es importantísimo que el Gobierno central y las CC. AA. tengan en cuenta que este sector profesional, que siempre ha estado silenciado, necesita que se adopten medidas urgentes, tanto en la presión fiscal que asumimos (ya que rebajamos los precios), como en ayudas directas y rápidas, porque de otro modo está en riesgo de desaparecer. Si no comprenden cómo hacerlo, es tan sencillo como mirar cómo se ayuda a nuestro sector en otros países europeos”.

✪ Xènia García

CEO de Cinc Estética (Barcelona)

“Vemos un futuro en el que no podremos bajar la guardia, tendremos que seguir ofreciendo la mejor atención y cuidando a nuestros clientes para que la confianza en nuestro sector siga siendo alta; y esperamos, aunque sea poco a poco, superar esta etapa. Al final, nada dura para siempre”.

✪ Cristina Águilas

Esteticista de Madrid y miembro de la AEEP

“Estamos haciendo milagros, las que podemos hacerlos: reducir costes y reducir precios, renegociar alquileres, hacer ertes (los que pueden) y un porcentaje importante de centros que tienen que cerrar porque no pueden superar esta situación. Hemos disminuido los ingresos entre un 70 y un 75 %”.

✪ Paz Torralba

Directora de los centros The Beauty Concept (Madrid)

“Confiemos en que se tomen las medidas equilibradas para poder pensar en salir y sostener la economía. Tampoco está claro que un nuevo confinamiento masivo sea la solución, ya que hay sitios en España que están prácticamente confinados con comercios y hostelería cerrados y las cifras siguen subiendo. El tema es poder tomar las medidas correctas, poner todos de nuestra parte, vacunar a la población de riesgo y vulnerable y salir adelante. Yo veo siempre el futuro con optimismo y esperanza, creo que de las crisis salen oportunidades y que esto nos hará más fuertes. Es verdad que por el camino dejaremos muchas cosas, pero creo que saldremos reforzados y mucho mejores profesionales y personas”.

✪ Marta García

Directora de Marta García Esteticistas (Oviedo)

“Esperemos que no haya otro confinamiento general y que esto pronto empiece a solucionarse. Pero, si ocurriese, nos tendríamos que volver a reinventar. Lo primero sin duda es la salud, y sin salud y vida no existe nada (ni crisis). Yo veo el futuro con total positividad, las crisis traen épocas de cambios y oportunidades, y en este tiempo veo que la gente invierte tiempo, dinero e ilusión en formación. Esto será positivo para nuestra profesión cuando volvamos a la normalidad”.

✪ Ana Martín

Esteticista de Madrid y miembro de la AEEP

“La demanda de tratamientos se ha visto muy reducida, fundamentalmente en base a las limitaciones de apertura en muchas localidades de España y, evidentemente, por el miedo a los contagios, a pesar de que nuestro sector profesional quizá sea uno de los más estrictos a la hora de aplicar las medidas de seguridad. Sinceramente, vemos el futuro muy mal, si los organismos competentes no toman medidas urgentes”.