TOALLITAS DESMAQUILLANTES: 6 razones por las que deben evitarse

toallitas desmaquillantes
toallitas desmaquillantes

A estas alturas, la mayoría de las personas que se maquillan tienen muy interiorizada la importancia de desmaquillarse antes de ir a la cama. Y aunque es cierto que en la actualidad hay infinidad de formas de hacerlo -agua micelar, geles, bálsamos, leche limpiadora…- lo más habitual es optar por las famosas toallitas desmaquillantes.

No podemos negar que este producto desechable es de lo más práctico, sin embargo, podría no ser lo más recomendable para la piel y para el medio ambiente.

6 razones por las que evitar las toallitas desmaquillantes

No limpian en profundidad la piel.

Si bien las toallitas desmaquillantes pueden resultar útiles para retirar el maquillaje, al no enjuagarse posteriormente el rostro ni emplearse algún producto limpiador, quedará una parte de suciedad en la piel. Además, la limpieza que realizan del maquillaje es muy superficial, generalmente trasladando la suciedad de un lugar a otro, y muy insuficiente, sobre todo a nivel de poros.

Pueden dejar residuos.

En relación con el apartado anterior, dado que no se enjuaga el rostro tras el uso de toallitas desmaquillantes, todos los activos contenidos en ellas permanecerán en la piel, aumentando considerablemente el riesgo de alergias a estos compuestos.

Pueden causar irritación.

La textura y la forma en que se pasan sobre el rostro hace que las toallitas desmaquillantes puedan causar irritación por el daño mecánico que produce sobre la piel al frotarlas. Esto es especialmente destacable en zonas más sensibles, como son los ojos o las mejillas, y sobre todo cuando el maquillaje que se quiere eliminar es waterproof, que requiere una mayor fricción, lo que, a la larga, podría causar un envejecimiento prematuro de la piel.

No aptas para pieles sensibles, con eccema o rosácea.

La propia composición de las toallitas, con una abundante cantidad de conservantes, fragancias o alcohol que se depositan en la piel y permanecen en ella, provocan sensibilidad y conflictos cutáneos a largo plazo en cualquier tipo de piel, por lo que están especialmente contraindicadas en pieles sensibles, secas, o con cualquier tipo de afección.

Podrían empeorar los brotes de acné.

La fricción provocada por la toallita desmaquillante, y el hecho de pasarla por la piel de todo el rostro, pueden hacer que la infección de los granitos se esparza por la cara, empeorando considerablemente el acné.

Dañinas para el medio ambiente.

Si a nivel dermatológico se desaconseja su uso reiterado, a nivel medioambiental se recomienda eliminarlas completamente de cualquier rutina. Se debe tener en cuenta la importante cantidad de residuos que se generan al utilizar toallitas desmaquillantes a diario. Pero resulta aún más nocivo cuando dichas toallitas se desechan por el WC, ya que, a diferencia del papel higiénico, éstas son textiles y no se disuelven, creando grandes marañas y contaminando las aguas, con un gran impacto en el medio ambiente.

Cristina Galmiche, directora de la clínica homónima, nos resume todos estos inconvenientes al preguntarle su opinión acerca de las toallitas desmaquillantes “las toallitas no es que no sean buenas, es que generan problemas de piel al trasladar la suciedad de una zona a otra del rostro y causar una agresión innecesaria al tejido”. Y añade: “aunque muchas personas las utilizan como recurso de emergencia, yo las vetaría totalmente de cualquier ritual”.

Alternativas a las toallitas desmaquillantes

Existen muchas otras formas para desmaquillarse y que, aunque reconocemos que pueden resultar algo menos cómodas y rápidas, sí que resultan mucho más respetuosas con la piel y con el medio ambiente.

Agua micelar. El agua micelar desmaquilla en profundidad, retirando todos los restos de maquillaje, y además de limpiar, hidrata y tonifica. Eso sí, tras aplicarla, habría que lavar el rostro para retirar algunos compuestos, como los tensioactivos, y evitar que permanezcan en el rostro. Es posible encontrar diferentes formulaciones de agua micelar, por lo que es fácil encontrar una apta para cada tipo de piel.

Ya contamos en esta entrada todo lo que hay que saber sobre el agua micelar, para profundizar en el tema.

Bálsamo desmaquillante. Heredado de los pasos de la rutina facial en cosmética coreana, la incorporación de un bálsamo como primer paso de la doble limpieza resultará esencial para retirar tanto el maquillaje como residuos de otros productos, como puede ser el protector solar.

Aceite limpiador. Con la misma función que el bálsamo, es ideal para emplearlo como primer paso de la doble limpieza. La diferencia con el anterior es únicamente su textura, más fluida en los aceites.

Toallitas desmaquillantes reutilizables. Las toallitas reutilizables suelen estar fabricadas en microfibra, y basta con humedecerlas en agua y pasarlas por el rostro para eliminar el maquillaje, sin necesidad de añadir más productos.

Eso sí, tras retirar el maquillaje, sería conveniente lavar la cara aplicando algún limpiador, ya que de lo contrario podrían permanecer algunos restos en la piel. Las ventajas de estas toallitas frente a las desechables es su menor impacto medioambiental: pueden lavarse en la lavadora y tienen una vida útil de hasta 4 años. Además, por no contener compuestos como alcohol o fragancias son más respetuosas con la piel, eliminando el riesgo de reacciones alérgicas.

Como precaución, al utilizarlas es importante pasarlas por el rostro con delicadeza, pues la fricción podría generar irritaciones.

Discos reutilizables. En sustitución de los discos desechables de algodón, estos discos reutilizables pueden lavarse en la lavadora, y son una mejor opción para aplicar productos como el agua micelar o el tónico facial. A la hora de escogerlos, hay que fijarse bien en los materiales con los que están fabricados, de manera que, por supuesto sean respetuosos con la piel, pero también que sean sostenibles.

Generalmente se pueden comprar en packs en los que vienen varios discos, para tener repuestos cuando tengamos que lavarlos.

Muselinas de algodón. Con la misma función que los discos, pero de tacto más suave, también son reutilizables y pueden lavarse en la lavadora, aunque no siempre será necesario, pudiendo realizar su lavado a mano con algunas gotas del propio limpiador facial y agua y dejando secarlas al aire.

➟ Para profundizar en este tema, descubre esta entrada en la que te contamos cómo desmaquillarse como lo haría un profesional