Radiofrecuencia La evolución

Su llegada al mundo de la estética está revolucionando la lucha contra la celulitis, la flacidez o el envejecimiento corporal y facial. La radiofrecuencia, tecnología indolora y efectiva, se posiciona ya como alternativa perfecta a métodos más agresivos, dados sus óptimos resultados, totalmente respetuosos con la naturaleza de la piel.La radiofrecuencia es, originariamente, un sistema terapéutico utilizado en cirugía desde hace años. Sin embargo, recientes investigaciones y análisis han permitido incorporarlo al centro de belleza con excelentes resultados. Esta efectividad y su carácter no invasivo han hecho posible que, actualmente, numerosos centros se decidan a incorporar equipos con esta tecnología capaz de satisfacer la demanda del cliente.
Energía positiva
El ritmo de vida actual reclama tratamientos de belleza con acción casi inmediata, que posibiliten mantener la actividad diaria sin interrupción y cuyas sesiones resulten lo más agradables posible. Se trata de premisas que cumplen los protocolos realizados con radiofrecuencia, una tecnología basada en radiaciones electromagnéticas. Los equipos con fines estéticos logran transferir la energía de la radiofrecuencia, en forma de calor y de manera selectiva, a la dermis profunda y a las capas subdérmicas, protegiendo la epidermis. Dicha energía provoca un aumento de temperatura en la dermis. Con ello, se desencadenan interesantes efectos de trascendencia estética.
Uno de los principales beneficios que aportan las sesiones con radiofrecuencia es la reestructuración del colágeno profundo, que implica la generación de nuevas fibras de colágeno que sustituyen a las antiguas, lo que permite que todo el tejido adquiera mayor firmeza. La piel se vuelve más elástica y rejuvenecida.
Otro de los aspectos más valorados de la radiofrecuencia es su capacidad para favorecer el drenaje linfático. Líquidos y toxinas se eliminan, mejorando, de esta forma, las zonas afectadas por la celulitis. Además, se activa la circulación del área a tratar, lo que mejora el metabolismo del tejido graso subcutáneo y el aspecto de la piel próxima.
En cabina
Actualmente se utilizan tres tipos de radiofrecuencia. Inicialmente, se empleaba la radiofrecuencia bipolar, que produce un calentamiento superficial de la piel, y la radiofrecuencia unipolar, cuyo calentamiento, localizado en la parte más profunda de la dermis, actúa sobre el tejido adiposo. Pero aún hay una tercera generación de equipos, más sofisticados y efectivos, que permiten aplicar la denominada radiofrecuencia multipolar o 3 D.
Evolución de la bipolar, la radiofrecuencia 3D produce un calentamiento en tres dimensiones, volumétrico, profundo y progresivo. Es decir, permitiendo calentar simultáneamente las capas profundas y superficiales de la dermis.
En cualquier caso, e independientemente de la tipología aplicada, las sesiones con esta aparatología resultan altamente efectivas y se han convertido para muchos en una alternativa segura a la cirugía estética.
El número de sesiones necesarias dependerá de cada caso y del objetivo a alcanzar. Sin embargo, habitualmente, suelen requerirse entre cuatro y seis sesiones en los protocolos faciales y entre seis y ocho para los corporales. Durante el tratamiento se sentirá calor y tras éste la piel puede presentar un ligero enrojecimiento y edema que desaparecerá en poco tiempo.