Cuidados de estética para pacientes oncológicos

Pacientes Oncologicos

El tratamiento para hacer frente a un cáncer lleva aparejado un buen número de efectos secundarios a nivel físico. Tratamientos en cabina, cosmética adaptada y el buen hacer del profesional tienen resultados positivos que van más allá de la estética y mejoran la calidad de vida de los pacientes oncológicos.

Uno de cada dos hombres y una de cada tres mujeres tendrá cáncer a lo largo de su vida, según datos de la Asociación Española contra el Cáncer (AECC). La incidencia crece, pero al mismo tiempo también lo hace la supervivencia de los pacientes, que viven más tiempo con la enfermedad.

Los tratamientos oncológicos afectan de manera directa al ánimo del paciente, algo ligado de manera indiscutible con la autoestima. El estado y la salud de la piel cobran relevancia. “Cuando te diagnostican cáncer sabes que has de lidiar con muchos efectos secundarios, a nivel emocional, físico… Uno de ellos es la pérdida de cabello; otro, la sequedad de la piel, que conlleva picores, irritaciones, enrojecimiento. Todo ello es muy molesto y hace que tu estado anímico decaiga”, apunta Carmen Navarro.

Es muy frecuente la sensibilidad a la radiación solar, la aparición de manchas, descamaciones, coloración cetrina, hinchazón y llagas. Esto sucede porque la quimioterapia y la radioterapia tienen como objetivo eliminar células tumorales, pero también actúan en las células epidérmicas para que disminuyan su recambio o regeneración, produciendo mayor fragilidad. En la ‘quimio’, estos efectos permanecen en torno a tres meses tras la finalización del tratamiento. Pero con la radioterapia, los cambios cutáneos en la zona de tratamiento pueden ser permanentes, aunque su intensidad es mayor durante el tratamiento y en el primer mes.

Todos esos síntomas, si bien no son clínicamente importantes, sí son determinantes para el bienestar del enfermo. Las indicaciones para mejorar el aspecto físico repercuten positivamente en la autoestima y estado de ánimo, haciendo que su forma de verse y de relacionarse con los demás ayuden a tener una actitud positiva frente a la enfermedad. “Cuando nos vemos bien, es más probable que nos sintamos mejor”, dice la Guía de Cuidados Estéticos para el Paciente oncológico de la AECC.

Conseguir que el paciente oncológico se sienta mejor físicamente supone una gran ayuda para su salud psicológica y moral, reduciendo el riesgo de fracaso del tratamiento

El papel de la estética

La calidad de vida del paciente oncológico está directamente vinculada con la calidad de su piel. Conseguir que se sienta mejor físicamente durante su proceso oncológico o en los meses inmediatamente posteriores al ejercicio terapéutico supone una gran ayuda para su salud psicológica y moral, reduciendo el riesgo de fracaso del tratamiento.

Y el papel de los profesionales de la estética y la salud es clave para acompañar a estas personas y cuidar su piel de forma precisa. “No solo tratamos la piel que se altera y sensibiliza debido a la agresividad de los tratamientos. Además, si la persona se ve bien, contribuirá a mejorar su autoestima, que se puede haber visto mermada por los cambios que le suceden”, apunta Patricia Ricarte, head of education & development de Germaine de Capuccini.

El papel de la estética oncológica cobra cada vez más importancia en el sector. Tanto es así que en el último XV Congreso de Estética que se celebró en noviembre de 2023 en Salón Look se incluye una ponencia de la reputada esteticista María Unceta-Barrenechea, fundadora de María D’uol, sobre la importancia de la piel en la calidad de vida del paciente oncológico.

Una piel sana permite a la persona en tratamiento oncológico continuar con su día a día, mientras que una piel lesionada, además de dificultar y condicionar actividades cotidianas, puede obligarle a suspender el tratamiento”, explica Unceta-Barrenechea, que en 2015 lanzó Oncology, la primera línea cosmética pensada y formulada para prevenir, aliviar y reparar los efectos secundarios del tratamiento oncológico sobre la piel.

“Una piel cuidada, recuperada y sana tiene un efecto positivo, beneficioso y de esperanza que se debe perseguir siempre. Al recibir tratamiento de quimioterapia y radioterapia pueden aparecer ciertos efectos en la piel como sequedad, irritación, picores, hiperpigmentación, rash cutáneo, llagas… Estos efectos son transitorios y se pueden prevenir y minimizar con un cuidado y una constante hidratación. La información y el conocimiento de estos cambios y de su tratamiento aportan la seguridad y la tranquilidad necesarias para sentirse bien”.

Profesionales bien formados

Como en tantos aspectos del negocio de la estética, una correcta atención al paciente oncológico exige una adecuada formación por parte de los profesionales para ofrecer un servicio en sus centros estéticos y médico-estéticos que, más que nunca, debe ser a la carta. “Es fundamental ser conscientes de los cambios físicos y emocionales que va a experimentar el paciente oncológico. Ser profesional, y tener la capacidad para guiar al paciente y ofrecerle el mejor tratamiento, de una manera totalmente personalizada y que ayude a paliar las secuelas del cáncer”, apunta la esteticista Berta Valenciano, especializada en técnicas de micropigmentación estética y oncológica.

“Bajo mi punto de vista y mi experiencia profesional, todavía nos queda un largo camino para que cada vez seamos más los profesionales que podamos ofrecer soluciones necesarias y que demandan los pacientes oncológicos”.

Además de una correcta formación y siempre teniendo en cuenta que el punto de partida lo marca el oncólogo, ¿qué particularidades debe tener en cuenta el profesional de la estética a la hora de abordar tratamientos con este tipo de pacientes? “Lo primero que diría es la prudencia. La profesional debe buscar el confort físico y emocional del paciente y para ello es necesario que adecúe el espacio de su centro de estética, y que tenga un ambiente tranquilo para charlar con discreción y otro para realizar el tratamiento estético”, señala María Unceta-Barrenechea, que ejerce tareas de formación con enfermeras y personal sanitario en cosmética oncológica.

“La piel de la persona en tratamiento oncológico es muy delicada, necesita cuidados de hidratación y reparación. Hay determinados límites que no debemos sobrepasar, y debemos tener un conocimiento sólido y con rigor. Es vital descubrir y saber aplicar los protocolos preventivos y curativos para el cuidado de la piel”.

Junto a los protocolos adecuados, también está el conocimiento de las fórmulas y productos. “Las firmas de cosmética profesional debemos de adquirir un compromiso, ayudando frente a la falta de información acerca de la cosmética adecuada a emplear en estos casos; y saber y recomendar qué productos se pueden utilizar para prevenir y paliar los efectos secundarios de los tratamientos”, manifiesta Patricia Ricarte, también directora de asesoría técnica de Germaine de Capuccini, y que forma a los profesionales de la estética en esta materia.

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Soluciones adaptadas para pacientes oncológicos

El paciente oncológico necesita adaptar sus necesidades cosméticas (higiene, hidratación, protección solar y maquillaje) a su nueva situación. El protocolo cosmético debe adecuarse al itinerario del tratamiento oncológico. “No es lo mismo el cuidado cosmético para una persona en tratamiento de quimioterapia que para otra con tratamiento combinado de quimio y radioterapia simultáneamente”, señala María Unceta-Barrenechea. Aprender las características que deben tener las fórmulas de un producto dermocosmético para el paciente oncológico ayudará a la profesional de la estética a tener seguridad en la recomendación y utilización de los productos.ç

No es necesario utilizar productos denominados como “cosmética oncológica” de forma exclusiva, según se asegura en el Decálogo de cosmética para profesionales de oncología, dermatología y enfermería oncológica, realizado por la Fundación Stanpa en colaboración con la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) y la Sociedad Española de Enfermería Oncológica (SEEO), junto a la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) (ver recuadro).

Los productos integrados en esta “cosmética oncológica” están especialmente formulados pensando en las necesidades más frecuentes de la piel del paciente durante este período, “pero no tienen por qué ser los que mejor se adapten a cada paciente por su tipo de piel”, sostiene el documento. De nuevo, lo importante es ofrecer una hoja de ruta de cuidados especialmente diseñada para cada caso, que incluirá aspectos básicos como la hidratación dos veces al día con los activos adecuados, desde el primer momento en que se tenga conocimiento de comenzar un tratamiento oncológico, tanto de quimioterapia como de radioterapia, para disminuir los picores o irritaciones que surgen como efecto de la deshidratación de la piel.

“Para evitar el pelado de pies y manos hay que nutrir bien las palmas de manos y pies dos o tres veces al día. Esto permitirá seguir con todas las actividades cotidianas”, indica la fundadora de María D’uol. La protección solar, siempre importante, lo es especialmente para este tipo de pieles sensibilizadas; así como la aplicación de cosmética específica en el caso de que haya cicatrices.

Novedades cosméticas

Para el tratamiento del paciente oncológico, en el mercado hay variedad de activos de efecto hidratante, nutritivo y reparador de sobra conocidos por los profesionales de la estética, y otros de reciente incorporación, como es el caso de la cosmética con ozono, indicada para pieles fragilizadas y para tratamientos de quimio y radio. “El ozono aporta un extra de oxígeno a las células para realizar las funciones naturales tanto a nivel celular como intracelular. Restablece el balance oxidativo, mejora el funcionamiento del sistema inmune con efecto inmunorregulador, mejorando la actuación antibacterias, hongos y virus.

Aplicado en cosmética de manera sinérgica –incluido en alguno de los ingredientes que conforman el producto cosmético– ayuda a la cicatrización de heridas y a reducir la inflamación, aporta mayor hidratación, y da firmeza y suavidad a líneas de expresión gracias a su capacidad de estimulación de la producción de colágeno de forma natural”, explica Trinidad de Arteaga, CEO de SkinAid. “La principal ventaja es que regula la respuesta inflamatoria de la piel y eso es esencial para todas estas pieles fragilizadas por los tratamientos oncológicos”.

Por su parte, las últimas investigaciones de los Laboratorios María D’uol están centradas en el estudio del microbioma. Cada persona tiene su propio microbioma y vive en simbiosis con él. La piel ofrece a las bacterias un hábitat y nutrientes y, a cambio, las bacterias protegen la piel. En una piel sana, el microbioma está equilibrado, pero la radioterapia lo altera.

“Los ensayos clínicos que estamos realizando con probióticos y prebióticos gracias a la colaboración del personal sanitario de distintos hospitales de todo el país demuestran que cuidar y mantener equilibrado el microbioma minimiza el grado de radiodermitis. Es por ello que, con la utilización de unos productos dermocosméticos específicos, previenes y minimizas los efectos secundarios del tratamiento oncológico”, incide María Unceta-Barrenechea.

También neurocosmética

En los pacientes con cáncer también se aplican ya fórmulas de neurocosmética. La piel está vinculada con el sistema nervioso, ya que las células cutáneas pueden sintetizar una gran cantidad de neuroquímicos endocrinos (como dopamina, oxitocina, serotonina, etc.) que son claves en las capacidades sensoriales del cuerpo humano. Estos neurocosméticos son productos que se aplican sobre la piel “y actúan sobre el sistema nervioso superficial y las células de la dermis, cuya mayoría de componentes están modulados por nervios”, detalla Trinidad de Arteaga.

Los neurocosméticos pueden aplicarse a pacientes oncológicos, como aquellos destinados al alivio de la hipersensibilidad que se genera en la piel de una gran parte de pacientes sometidos a tratamientos de quimioterapia, conocida como neuropatía periférica inducida por quimioterapia (CIPN, por sus siglas en inglés). Algunos de los síntomas de la CIPN son entumecimiento de manos y pies, pérdida de sensibilidad, hormigueos, sensibilidad excesiva al tacto o a la temperatura; además de pérdidas del equilibrio y la coordinación, debilidad muscular o desarreglos intestinales y urinarios.

La CIPN afecta aproximadamente a un tercio de los pacientes tratados con dosis estándar de quimioterápicos y casi a la totalidad de los que reciben dosis altas. Afecta a la calidad de vida del paciente e incluso suele llevar a la reducción e, incluso, a la suspensión del tratamiento quimioterápico.

El año pasado, científicos del CSIC desarrollaron dos cremas que alivian esta hipersensibilidad cutánea asociada a la quimioterapia y ya hay fórmulas comercializadas para atenuar esos síntomas.

Los neurocosméticos pueden aplicarse a pacientes oncológicos como productos para el alivio de la hipersensibilidad que se genera en la piel de una gran parte de aquellos que se someten a tratamientos de quimioterapia

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Vello tatuado no cae

El complemento perfecto a la cosmética profesional son los tratamientos estéticos y técnicas como la micropigmentación, una de las más demandadas por los pacientes con cáncer. Berta Valenciano tiene una pequeña clínica en Guadalajara y además colabora con el departamento oncológico del Hospital de Guadalajara para transformar la estética de mujeres que han pasado por una mastectomía debido al cáncer de mama.

A través de la micropigmentación, reconstruye las areolas de las mamas tras la mastectomía, siempre bajo supervisión médica. “Las técnicas más avanzadas nos ofrecen resultados realmente espectaculares y realistas. Con maniobras muy específicas, combinaciones de luces y sombras, y una correcta elección del color del pigmento, logramos crear areolas con efecto 3D. La micropigmentación oncológica requiere de conocimientos y destreza a la hora de trabajar con pieles que han sufrido las secuelas de un cáncer de mama”, advierte la experta.

El oncólogo y cirujano plástico deciden el momento adecuado para que la paciente pueda recurrir al tratamiento de micropigmentación, que se realiza en dos sesiones, espaciadas un mes, y puede continuar con sesiones de mantenimiento. Los resultados permanecen en la piel entre uno y cinco años.

Otro aspecto que afecta de manera directa a la autoestima y que requiere de ayuda estética es la pérdida de pelo, cejas y pestañas. Para el cabello, centros como el de Ángela Navarro desarrollan desde hace más de veinte años pelucas a medida para pacientes oncológicos, con un espectacular resultado natural.

Por su parte, para las cejas, aunque en muchos casos es transitorio, resulta de gran ayuda la técnica del microblading. “Nos proporciona un aspecto natural, con efecto 3D. Algo que agradecen de manera especial las personas que están pasando por esta etapa”, apunta Carmen Navarro. Valenciano añade que la micropigmentación “pelo a pelo” es una de las técnicas más novedosas respecto a las cejas. Se imita el aspecto, movimiento y textura de un pelo real de ceja, con un resultado natural. En esta zona, y la del eyeliner, ayuda a que el proceso de caída del vello no sea tan difícil y visible para la persona que se somete a las sesiones de quimioterapia.

En este caso, Valenciano aconseja que el paciente se realice la micropigmentación antes de someterse al tratamiento de quimioterapia, pero no durante, por la elevada sensibilidad de la piel (también se desaconsejan las extensiones de pestañas, ya que los pegamentos pueden ser irritantes para la piel).

“Se realiza imitando en la medida de lo posible las cejas actuales de la persona, para que en el momento de que el pelo natural desaparezca por los efectos de la quimioterapia, el paciente vea su micropigmentación y sienta que no ha perdido su identidad. De esta manera, conseguimos que el proceso de pérdida de cejas en el paciente no sea tan visible y traumático”. La implantación del pigmento se realiza a nivel epidérmico y tiene una duración determinada en la piel (de 12 a 24 meses, aproximadamente).

En cabina… oncológica

Hay centros de estética que ya ofrecen lo que se conoce como “cabina oncológica”, con tratamientos diseñados de manera específica para este tipo de pacientes. El caso de la veterana Carmen Navarro es uno de ellos. Su protocolo Balance Therapy, cien por cien manual, busca recuperar la salud de la piel sometida a los procesos médicos de esta etapa, con cosméticos específicos que hidratan, calman y protegen, junto con un masaje que estimula la piel desvitalizada y estresada, además de ofrecer un momento de relajación.

Otro de los efectos secundarios que se puede tratar en cabina es el rostro hinchado. Algunos tipos de cáncer, como el de cabeza y cuello, pueden causar hinchazón facial debido a la obstrucción de los canales del sistema linfático, “una secuela que debe manejarse con masajes y aparatología adaptada a la hipersensibilidad y fragilidad cutánea que es habitual en los pacientes con cáncer”, manifiesta Marina López, wellness & experience manager de Las Caldas Villa Termal by Blau Hotels. Esos masajes drenantes, tanto a nivel corporal como facial, reducen la inflamación y favorecen la circulación y la reducción de edemas.