Marketing para el centro de belleza: facturar más, mejor y alcanzar la excelencia empresarial

Empezamos una serie de capítulos sobre empresa y marketing adaptados al centro de belleza, cuyo   contenido está extraído de la reciente ponencia que realicé en el congreso del Salón Look Internacional 2015. Tengo el placer de poderlos publicar para todos los lectores, esperando que os sean muy interesantes y que puedan ayudaros en la gestión de vuestros negocios.
Un artículo de Sonia Bonvehi Máster en Marketing por ESADE Consultora de marketing especialista en sector belleza sbonvehi@bonmk.com
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CAPÍTULO 1 LA ERA DE LA POST-CRISIS
Primeras reflexiones: de dónde venimos, a dónde vamos
Acabamos de pasar una de las peores épocas a nivel económico de nuestra historia reciente. La post-crisis ha llegado. La crisis cambió las reglas de juego, endureció las condiciones económicas para hacer negocios, el cliente se volvió más exigente, intolerante a la  mala calidad, servicio o producto. Los errores empresariales se pagaron muy caros. Muchos negocios cerraron, y otros todavía están en un paréntesis, esperando algo que parece que no llega.
¿Y ahora qué hacemos? No es que tenga que llegar nada, lo tenemos que hacer nosotros, crear riqueza nosotros. El marketing y la publicidad son importantes para el logro de objetivos, de éxito en el negocio, para identificar qué desea el cliente. Pero no es todo. No tiene sentido aplicar marketing o promociones o publicidad si otros aspectos de nuestro negocio fallan.
La crisis fue como una tormenta furiosa, con riadas que se lo llevan todo río abajo. Por suerte, después de un desastre, empieza el periodo de reconstrucción. Lo bueno que tiene una “tormenta económica”, es que aparece la creatividad empresarial, ya que en situaciones muy difíciles, el ser humano siempre saca su instinto de supervivencia, y se inventa nuevos caminos para salir adelante. Hasta ahora, nuestro sector fue rentable, y a pesar de hacer las cosas mal, muchos negocios florecieron. No obstante, los profesionales de la belleza siempre han tenido una asignatura pendiente: los temas de gestión económica, marketing y la venta al cliente final de cosméticos. La última excusa fue la crisis, excusa perfecta de muchos para justificar sus deficiencias como empresarios. Pero eso se acabó. Ya es hora de coger el toro por los cuernos y trabajar seriamente en la gestión del negocio. No vale sólo ser un crack en estética, hay que trabajar el área empresarial.
¿Por dónde se empieza? Pues replanteando nuestro negocio, analizar qué hacemos mal, ser creativos e inventar nuevas fórmulas, gestionar con cabeza, con firmeza. También debemos potenciar una serie de valores: la creatividad empresarial para crear nuevas maneras de trabajo, ofertas o promociones, nuevos horarios, nuevas formas de comunicarse con el cliente. Además: mentalidad positiva, esfuerzo de verdad, constancia, confianza en uno mismo, mejorar posibles errores cometidos, potenciar los puntos fuertes de nuestro negocio, y lo más importante: ponerse el sombrero del cliente y ofrecerle la máxima calidad de modo integral, es decir, en todo lo que el cliente vea, sienta o perciba de nuestro negocio.
En resumen, para mejorar en ventas, en facturación, en imagen, y para impulsar el negocio, hay que MOVERSE.  No es necesario que nos cueste dinero. Con ideas innovadoras, subsanando errores, analizando qué hacemos mal, ya no perdemos dinero. Si le sumamos una actitud positiva, una gestión ordenada, vigilando bien los números de la empresa, el personal, las compras, y dando al cliente lo que necesita, por fuerza, el negocio crece.
Empezamos: nuestro negocio es un juego de tres banquetas
Llevar bien un centro de belleza, como hemos dicho antes, no es sólo saber de estética. Hay que conjugar varias áreas, a veces incidiendo más en unas u otras. Imagínate querido lector, 3 banquetas: la banqueta de la persona (el que lleva el negocio), la banqueta de “afilar el hacha” (herramientas para competir); y la banqueta de la resiliencia (la capacidad de cada uno de superar las dificultades). Como cada una de ellas es diferente en cada negocio, es imposible aplicar normas que sirvan a todo el mundo. Por ello, desconfía de aquellos que te digan, tengo la solución a tus problemas empresariales, o aquellos que dicen: “siga usted estos pasos y tendrá un negocio de éxito”. Jugar a las tres banquetas es manejar bien toda una serie de factores. Hay mejores y peores jugadores, y en esta serie de artículos veremos la metodología de juego, cómo hacerlo. Luego cada uno, debe aplicar las reglas a su propia empresa.
La banqueta de la persona
Un empresario no deja de ser una persona, con sus capacidades personales aplicadas a los negocios, su carácter y sus altos y bajos. Esta banqueta tiene tres patas: la actitud frente al trabajo, la inteligencia y el conocimiento. La inteligencia es la suma de varias cosas: pensamiento abstracto, memoria, percepción, entendimiento, raciocinio, capacidad de comunicación, capacidad de resolver problemas, y el cociente intelectual. Y además, está la inteligencia emocional. No por ser muy listo se resuelven mejor las cosas. Hay gente que sin ser un “coco”, tienen mucha inteligencia emocional: el conocerse a uno mismo, saber reconocer y manejar las propias emociones y sentimientos, crearse la motivación para lograr objetivos, y tener habilidad para manejar las relaciones con los demás. La actitud frente al trabajo, otra pata de la banqueta, es la suma de mentalidad positiva, esfuerzo, constancia, confianza en uno mismo, y saber proyectar el negocio de cara al futuro. Y por último, el conocimiento es lo que uno sabe de su profesión, que se adquiere con formación y luego con experiencia laboral. En el caso de ser propietario de un centro de belleza, además hay que tener formación en temas de empresa. Ya vemos que en esta primera banqueta de la persona, hay muchos temas que auto-analizarse. Mi recomendación es poner todo esto en un listado y reflexionar cómo somos como empresarios. Si somos muy impulsivos, arriesgados, si no controlamos bien las relaciones, o somos muy parados, con poca motivación, etc. Esto le da carácter a nuestro negocio. Tal como somos, el negocio es. Si queremos un negocio activo, rentable, dinámico, debemos ver qué pata de esta banqueta falla.
La banqueta de “Afilar el hacha”
Un leñador tenía el trabajo de cortar árboles para el amo del terreno que negociaba con troncos. El amo le dijo al leñador: “cuantos más árboles tales, más te pagaré”. Y leñador se puso a talar como un loco. Y pensó: “si hago más horas, más talaré, y más ganaré”. Y lo hizo. Día y noche. Para su sorpresa, cada vez talaba menos árboles. Estaba muy cansado y preocupado, y más pobre que antes, y decidió descansar. Y descansando, vio la razón de su desdicha: el hacha estaba desafilada, y él agotado. Muchas veces nos ocurre como al leñador: tan obsesionados estamos en tirar del carro del negocio, que olvidamos pensar más, pensar en cómo mejorar el trabajo y analizar en qué fallamos. No es una cuestión de “echarle horas”. Sino de echar horas productivas. Hay que afilar el hacha de vez en cuando. Esto se traduce a manejar bien las herramientas de gestión empresarial. Esta banqueta tiene tres patas: la revisión del negocio en 7 puntos, la gestión, y la creatividad empresarial.
Los 7 puntos a revisar de nuestro negocio
Siempre que se quiere mejorar algo, lo fundamental es saber dónde no está funcionando, qué errores se cometen, qué falta. Para ello, revisando 7 aspectos de nuestro negocio, no sólo encontramos “lo que no chuta”, sino lo que hay que hacer para que funcione y facturemos más. Me encantaba un programa de televisión: “Pesadilla en la cocina”. En este programa, el chef Ramsay, 5 estrellas Michelin, reflota restaurantes casi por arte de magia: negocios ruinosos que, de golpe y porrazo, se convierten en el mejor de la ciudad. Pues no es magia. Fijándose bien, lo que hace Ramsay es precisamente detectar errores, siguiendo más o menos la lista que te ofrecemos en nuestra próxima entrega, que no deja de ser el A-B-C del Marketing.
 
Hasta aquí nuestro Capítulo I, en el próximo, el número 2, seguiremos viendo esta “revisión en 7” de la banqueta de afilar el hacha, junto con la creatividad empresarial. Queda mucho por analizar, así que no te pierdas ni un detalle, tienes las reglas del juego para el éxito empresarial en tus manos.
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