Lipedema, cómo ayuda la esteticista

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La inflamación difusa del tejido graso, que generalmente se localiza en las piernas, es un problema difícil de solucionar, pero podemos ayudar a su mejora con tratamientos capaces de drenar, desinflamar, activar la circulación y regular el metabolismo.

Por Mayte Martínez

La OMS (Organización Mundial de la Salud) ha reconocido el lipedema como una alteración neonatal de la grasa subcutánea. Una acumulación desproporcionada, inflamación del tejido graso, que se ceba en las piernas para colapsar su sistema circulatorio. Distinto al linfedema, se acompaña de hinchazón permanente y convierte las piernas en dos columnas sin forma. En su estadio más evolucionado puede afectar a los brazos, pero nunca a los pies. Este almacenamiento desproporcionado, que no guarda relación con el sobrepeso, tiene como consecuencia el colapso del sistema linfático, que se ve entorpecido y desbordado. De ahí la predisposición al lipolinfedema. No es obesidad mórbida, pero desfigura las piernas de forma desproporcionada, sin responder a la dieta o al ejercicio. Lipedema es el término de nuevo cuño con el que hoy se conoce esta exagerada hiperplasia de la grasa, cuyo edema asociado resulta doloroso y, a veces, invalidante –explica el Dr. Chamosa, médico especialista en cirugía plástica, estética y reparadora-. El lipedema, vocablo que ha trascendido gracias a internet y las redes sociales, no remite por sí solo, empeora con la edad y llega a dificultar la deambulación en estados avanzados. Se caracteriza por su grasa blanda y su piel adelgazada, sin flacidez”. De carácter genético casi siempre, aunque se desconozcan al 100 % cuáles son los orígenes de este trastorno de la distribución y crecimiento del tejido graso, se sabe que afecta de manera casi exclusiva a las mujeres y a la mitad inferior del cuerpo.

Cómo reconocer el lipedema

Se conoce como la “celulitis dolorosa” y también como “la enfermedad hereditaria de la grasa”. Provoca un volumen anormal y excesivo en las extremidades, con una clara desproporción de talla respecto al cuerpo; hinchazón simétrica y blanda en muslos, glúteos, rodillas, tobillos; y tacto móvil de la grasa, con piel atrófica. Quizá lo más característico sea que, aun con importantes pérdidas de peso, el problema no se soluciona, reduciéndose apenas el volumen. Estos son algunos de los síntomas por los que puede delatarse:

  • Al palpar la zona duele.
  • Edema claro, intenso y progresivo en las piernas.
  • Zonas amoratadas o equimosis en áreas de roce.
  • Arañas vasculares dilatadas, que resultan evidentes por el retorno venoso entorpecido y la obstrucción de las venas superficiales.
  • Afectación frecuente del sistema linfático, cuya función se ve comprometida hasta establecer una patología combinada (fibrolipolinfedema).

El lipedema, vocablo que ha trascendido gracias a internet y las redes sociales, no remite por sí solo, empeora con la edad y llega a dificultar la deambulación en estados avanzados

A menudo se confunde con la piel de naranja por su similar bajorrelieve, pero su volumen desmedido y su edema asociado revelan una afección de mayor trascendencia: una degradación del tejido cutáneo por hiperplasia de la grasa en muslos, cadera, glúteos, rodilla, pantorrillas y tobillo. “En personas sanas y, en general, en las mujeres, que son las principales afectadas, suele deberse a un mal funcionamiento de los sistemas linfático, venoso o ambos, o a una tendencia al acúmulo de grasa en las piernas que lleva asociada una retención de líquido”, comenta Ana de Miguel, doctora en angiología y cirujana vascular de Clínica Menorca. El sistema linfático, explica, “se encarga de recoger parte de la sangre sucia que se genera en nuestro organismo tras ser utilizada por los diferentes tejidos y que el sistema venoso no es capaz de abarcar. Es como una escoba que va limpiando lo que las venas no son capaces de recoger. Cuando este sistema no funciona bien, esa suciedad no se recoge del todo y se cuela a través de los vasos linfáticos. Esa sustancia, al contener macromoléculas, favorece la absorción de agua y, por eso, las zonas afectadas presentan un aumento de volumen y cambios en el aspecto de la piel”.

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Además de un problema de salud, el lipedema supone un grave inconveniente estético para quien lo padece. A ese aspecto similar al de la piel de naranja propia de la celulitis hay que sumar la aparición de nódulos en el tejido, edemas y deformaciones en la piel.

Fases del Lipedema

  • Incremento del tejido graso en piernas y glúteos
  • Aparición de acúmulos en la porción anterior de las rodillas.
  • Aumento del tejido graso en la cara interna de la rodilla.
  • Aumento del volumen en los tobillos.

Teniendo en cuenta que es un problema de salud y que puede haber una patología asociada, abordar el lipedema requiere exploraciones específicas para descartar problemas de mayor calado, que en caso de producirse, pueden desaconsejar unos u otros tratamientos estéticos. De ahí, la necesidad de asegurarnos de que la clienta (es un problema casi exclusivo del género femenino) haya consultado primero con su médico y le confirme la no contraindicación de la intervención de la esteticista.

Tratamiento en fases tempranas

Evidentemente, donde mejores resultados obtiene la esteticista es en las primeras fases del tratamiento, antes de su progresión, aunque también podemos proporcionar un gran alivio en fases avanzadas y, por supuesto, como complemento a una liposucción. Medias compresivas, mesoterapia, fisioterapia, ejercicio y alimentación adecuada también con tribuyen a una mejor solución del problema. “La verdad es que no son pocas las mujeres que tienen que lidiar con este problema – explica María Pérez de Villamil, directora de CentroMEM-. Hay que saber ofrecer un servicio multidisciplinar en el que la belleza no sea el único objetivo ni el más importante, hay que ir más allá para intentar dar una solución con la combinación de tratamientos al lipedema. Sin olvidarnos de la parte estética (extremidades inferiores con un exceso de volumen, aumento de grasa localizada en muslos, etc.) lo más importante es abordar el dolor, la hinchazón e incluso los edemas para conseguir una imagen emocionalmente satisfactoria para la clienta”.

Medias compresivas, tratamientos estéticos como presoterapia, manual o con aparatología, photonterapia, drenaje linfático, radiofrecuencia, mesoterapia, fisioterapia, ejercicio y una alimentación adecuada contribuyen a una mejor solución del problema

Photonterapia

Es una cápsula de calor infrarrojo que ayuda a drenar, desinflamar, activar la circulación y regular el metabolismo además de tener efecto detox y calmar la ansiedad que provocan problemas de este tipo por su acción, además, contra la autoestima. “En unas 6 semanas, a 2 sesiones por semana, el cambio es muy positivo”, asegura Elena Comes, directora de Le Petit Salon. “La mejoría a todos los niveles es llamativa, y más si se acompaña de una dieta sana, baja en azúcares y carbohidratos, a base de carne, pescado, fruta y verdura, pero sin pasar hambre, y ejercicio moderado. Bebidas gaseosas y dulces deben desaparecer, a ser posible. El sedentarismo y una mala dieta es el gran aliado para este problema”, añade.

Drenaje linfático, la unión hace la fuerza

«El lipedema es una patología multifactorial en la cual hay una alternación en la circulación linfática y venosa, acúmulos grasos y fibrosis. Para tratar estas problemáticas indicamos varios tratamientos para abordarlo por completo; respecto a la circulación, se realizan drenajes linfáticos por presoterapia, masaje subacuático y drenaje manual”, explica Laura Parada, directora técnica de Slow Life House. “Es fundamental abordar el problema con un tratamiento integral”, coincide María Pérez de Villamil. “Protocolos semanales (2-3 sesiones) en los que se combinen drenajes linfáticos con presoterapia y un asesoramiento nutricional, ya que sin duda la correcta alimentación es primordial para lograr potenciar los resultados del tratamiento, así como llevar un estilo de vida saludable, en el que se camine regularmente. El drenaje linfático manual o mediante aparatología especializada facilita la eliminación de los líquidos retenidos y aumenta la circulación sanguínea”, recomienda.

Radiofrecuencia con vacumterapia y pulsos electromagnéticos.

Esta aparatología aplica energía homogénea y calor volumétrico a distintas profundidades de tejido, permitiendo una acumulación rápida y segura de calor y un mantenimiento de la temperatura terapéutica durante todo el tratamiento. El efecto de la radiofrecuencia multipolar se ve potenciado por los campos electromagnéticos pulsados (PEMF), un mecanismo no térmico. La radiofrecuencia calienta y estimula directamente los fibroblastos, mientras que PEMF potencia la angiogénesis. La matriz de energía RF y PEMF multidimensional puede tratar zonas específicas desde múltiples direcciones y posiciones para estimular eficazmente la lipólisis. Consigue una gran penetración (hasta 4,5 cm) para actuar mejor sobre las capas profundas. Además, la succión pulsada regulable (presión de aire positiva y negativa) ayuda a tratar los depósitos de grasa subcutánea, aumenta la circulación sanguínea, estimula el drenaje linfático y mejora el efecto lipolítico de la energía de radiofrecuencia reduciendo y redefiniendo el contorno del cuerpo. Reduce los bultos y hoyuelos en nalgas y muslos, consiguiendo una silueta más delgada y definida después de ocho tratamientos.

Teniendo en cuenta que es un problema de salud y que puede haber una patología asociada, en algunos casos pueden estar desaconsejados unos u otros tratamientos estéticos. Es importante asegurarnos de que la clienta haya consultado primero con su médico y le confirme la no contraindicación de la intervención de la esteticista

Diodo emisor de luz y crioterapia.

La aparatología de luz emite en rojo y su efecto estimulante mejora el aspecto de la piel y ofrece beneficios terapéuticos como la regeneración celular, mejorando la microcirculación y el flujo linfático. La crioterapia ayuda a la reducción de los edemas y estimula la circulación. Combinado y complementado con radiofrecuencia y vacumterapia en un mismo aparato y sesión, se traduce en un mayor efecto terapéutico, con mayor penetrabilidad en el tejido graso para un efecto lipolítico con gran pérdida de volumen. Los tratamientos son indoloros, por tanto hay una mayor tolerancia y, así, una mayor eficacia por sesión. No requiere tiempos de recuperación ni produce efectos secundarios y la sensación en la clienta es relajante y placentera.

Solución médica

El lipedema puede requerir cirugía estética en última instancia. Según explica la doctora Ana Torres Maczassek, miembro de la junta directiva de AECEP (Asociación Española de Cirugía Plástica y Estética) “el crecimiento y depósito del tejido graso presenta diferentes grados. En aquellas pacientes donde el tratamiento conservador (medias compresivas, mesoterapia, fisioterapia, ejercicio) no ha funcionado, la solución es quirúrgica”. La liposucción es, por tanto, el tratamiento más eficaz para tratar el lipedema que no remite con dieta, seguimiento médico y tratamientos estéticos.

Seguridad y eficacia

Otras técnicas de abordaje del problema son la WatterJet Assisted Liposuction y la vibroliposucción. En el primer caso, la también conocida como “aqualipo”, basa su procedimiento en la fuerza del agua, que contribuye a la distribución de la grasa. El mismo cometido tiene la segunda técnica, con la diferencia de que debe sus resultados a un movimiento vibratorio de las cánulas con las que se extrae el tejido graso. Estos procedimientos menos invasivos que la liposucción tradicional se encuentran en pleno auge, y tal como admiten desde la AECEP, su combinación con los procedimientos tradicionales está demostrando mejores resultados, más eficacia y más seguridad, puesto que procuran preservar mejor los vasos sanguíneos y linfáticos, extrayendo sólo las células grasas.

Liposucción por etapas

Para el Dr. Chamosa, solo una liposucción pautada puede resolver esta distorsión de la silueta. “El riesgo de extraer más de 7 litros de grasa (alrededor del 10 % del peso corporal) en una sola intervención explica la necesidad de abordar el lipedema en diferentes actos quirúrgicos, que pueden llevarse a cabo a partir de los 6 meses desde la primera intervención. La lipoescultura de esta grasa blanda sin flacidez cutánea requiere una aspiración simple por vacío, ya que permite un mayor control sobre este tejido adiposo, escurridizo y fluidificado. La técnica no solo rebaja el volumen donde sobra, sino que devuelve una línea proporcionada a las piernas en su conjunto”. Rodillas y tobillos, engrosados en toda su circunferencia, requieren un trabajo meticuloso para devolverles su forma facetada mediante una lipoescultura.

Vertical y axial

La doctora Torres Maczassek explica que “para acabar con esta patología deformante en estados severos, la liposucción vertical y axial, nunca transversal, es el método más efectivo, con cánulas muy finas romas para preservar al máximo los vasos linfáticos”.

Los cirujanos plásticos estéticos recuerdan que la liposucción es una intervención que debe ser realizada por profesionales debidamente acreditados y que no debe ser banalizada. Los médicos que la realicen deben poseer la formación, conocimientos y experiencia necesarios.