LIMPIEZA A FONDO

LA POSIBILIDAD DE PERSONALIZAR EL TRATAMIENTO DE HIGIENE FACIAL CON CADA CLIENTE ES LA CLAVE DE SU ÉXITO

Por Abigail Campos Díez

Uno de los servicios profesionales indispensables que se puede ofrecer en un centro de estética es la limpieza facial. Es un imprescindible de la salud y la belleza de la piel que no tiene sustitución a nivel particular, por muchos cuidados rutinarios que se realicen en casa por el cliente. Analizamos cómo debe ser una buena limpieza a fondo.

La limpieza facial profunda es uno de los clásicos de los centros de belleza y uno de los fijos de sus cartas de servicios. Incluso las personas más “cumplidoras” con sus cuidados a domicilio, esas que se desmaquillan y limpian la piel en casa mañana y noche, no pueden conseguir resultados que equiparen en efectividad a los que se logran en una cabina profesional. Y esa es una de las grandes bazas que pueden jugar los salones profesionales de estética para concienciar a sus clientes de que se trata de un tratamiento indispensable.

La dermis necesita siempre de estos cuidados extra ejecutados por un profesional, porque necesita estar limpia y oxigenada para encontrarse en equilibrio, recibir cualquier principio activo de los tratamientos y que estos sean de efectividad máxima

Con independencia de lo que se haga en casa, la dermis necesita siempre de estos cuidados extra ejecutados por un profesional, porque necesita estar limpia y oxigenada para encontrarse en equilibrio, recibir cualquier principio activo de los tratamientos y que estos sean de efectividad máxima. “¡Los beneficios que aporta un limpieza profesional son muchos! No se puede comparar”, apunta Paz Torralba, directora de los centros The Beauty Concept. “La pericia de las manos profesionales es fundamental, así como la aparatología que se utilice y los principios activos de los productos, y también las concentraciones”. En cabina se pueden utilizar altas concentraciones que el profesional controla en función de la persona y de lo que desea conseguir, pero los productos para casa están más reducidos siempre porque su objetivo es más generalista.

“La limpieza en casa es una rutina diaria que debemos hacer para mantener nuestra piel sana, pero la limpieza en cabina es una puesta a punto”, resume Claudia di Paolo, beauty hunter y directora del salón que lleva su nombre. En manos profesionales no solo se logra limpiar la suciedad, sino también retirar queratina o células muertas y, así, conseguir que la piel esté menos asfixiada, más bonita, fina y sin poros. Es además importante conocer que los beneficios redundarán en un mejor funcionamiento de los cuidados que después se sigan manteniendo a domicilio. Al tener la piel regenerada y oxigenada, su funcionamiento es óptimo y está receptiva a los ingredientes activos. “Esto favorecerá que los productos de tratamiento que usamos en casa sean más efectivos también”, añade la experta. Desde este punto de vista, un tratamiento de limpieza profunda consigue aumentar la rentabilidad de las cremas, sérums, contorno de ojos y mascarillas que luego se utilizan en el día a día.

Hay tantas limpiezas en cabina como clientes pasen por ellas. Una de las ventajas de este tratamiento es que se puede personalizar al máximo, lo que asegura el éxito del resultado y afianza a la clientela

Otro beneficio de la limpieza en cabina es que la extracción de la suciedad es absolutamente precisa porque siempre se realiza con visión bajo una lupa, algo que en casa no es posible. Y Silvia Oliete, fundadora y directora de Blauceldona, advierte además de que una manipulación poco experta de la piel puede tener consecuencias: “Se puede hacer higiene o exfoliación en casa, pero la extracción podría provocar marcas si no las realiza un profesional”.

El paso a paso

Hay tantas limpiezas en cabina como clientes pasen por ellas. Una de las ventajas de este tratamiento es que se puede personalizar al máximo, lo que asegura el éxito del resultado y afianza a la clientela, satisfecha de ver cómo el protocolo ha mejorado la belleza y la salud de su piel.

Aún así, hay una serie de pasos imprescindibles que son comunes en los tratamientos de limpieza profunda en cabina que cada centro lleva a cabo, con variaciones según su experiencia, disponibilidad o preferencias profesionales.

El primer paso siempre presente es el desmaquillado de la piel, con leches desmaquillantes, aceites (si es necesario, utilizando productos especiales en zonas sensibles, como ojos y labios) y, en ocasiones, con una doble limpieza más profunda, por ejemplo con geles o limpiadores espumosos, y preferiblemente sin jabón. Cada centro escoge las fórmulas que considera más efectivas y también más agradables para el cliente.

A continuación, se tonifica y exfolia, un paso fundamental para acelerar la descamación natural de las células queratinizadas de la piel, liberar en profundidad los poros de las impurezas acumuladas, eliminar células muertas, unificar el tono y aclarar la piel.

El tercer paso, con ayuda de la lupa, es la extracción de impurezas y regulación de la secreción sebácea, para detoxificar la piel y liberarla de suciedad y toxinas.

Los pasos siguientes difieren mucho en cada centro de estética y pueden incluir la aplicación de sérums, cremas con masaje facial y, en muchas ocasiones, mascarillas, una opción muy recurrida por los profesionales, porque consiguen a la vez tener una acción inmediata y a largo plazo. Sus efectos van desde aclarar y unificar la piel a alisar el relieve cutáneo, borrar las marcas de fatiga, calmar de forma inmediata las dermis reactivas y sensibilizadas, mantener el nivel óptimo de hidratación cutánea, devolver volumen a los tejidos cutáneos que antes mostraban flacidez, atenuar los signos de envejecimiento y neutralizar los efectos de los radicales libres.

Otros salones también recurren a un protocolo de estimulación con cóctel de vitaminas personalizado, en función de las necesidades individuales. “Así logramos combatir las carencias lipídicas de la epidermis, contribuimos a la reconstrucción de la barrera cutánea para mejorar la defensa de la piel, regular la secreción sebácea, eliminar la sensación de tirantez y aportar sensación de confort; regenerar y cerrar el poro, retensar la piel, mantener el óvalo facial, reparar la función inmunológica que se deteriora con el paso del tiempo y las condiciones particulares que pueden derivar en sensibilidad, manchas, rojeces, rosácea, etcétera”, explica Torralba.

¿Manual o con aparatología?

La limpieza profunda en cabina puede llevarse a cabo con metodología 100 % manual en solitario o bien acompañada de dispositivos tecnológicos. Estos últimos pueden incluir ducha de oxígeno, vapor, vapor de ozono, alta frecuencia para higienizar, ultrasonidos, punta de diamante, vacuum, hidrodermoabrasión…

Puede llevarse a cabo con metodología 100 % manual en solitario o bien acompañada de dispositivos tecnológicos, que pueden incluir ducha de oxígeno, vapor, alta frecuencia para higienizar, ultrasonidos, punta de diamante, vacuum, hidrodermoabrasión…

A la pregunta de si es preferible (o más efectivo) utilizar tecnología o no hacerlo, no hay una respuesta común porque no solo depende de cada centro de estética, sino también del caso de cada cliente y del tipo de piel que presente. “Para mí, ninguna tecnología es imprescindible porque no soy partidaria de utilizarla. De hecho, todos nuestros tratamientos son a través de técnicas manuales -sostiene Di Paolo-. En mi opinión, puedes ayudarte de aparatología si no utilizas unos productos científicos que realmente actúen en el interior de la piel. Este tipo de cosméticos ponen en funcionamiento la piel por sí misma, pero lo que hace la aparatología es impulsar la piel desde fuera y “obligarla” de una manera mecánica a que esto se produzca. Son dos efectos, los dos funcionan bien, pero insisto en que yo no soy partidaria de la aparatología. Prefiero utilizar los productos científicos para que sea la propia piel la que se ponga en funcionamiento, libere y expulse las toxinas, y ella misma se autoregenere”.

En el caso de Silvia Oliete, de Blauceldona, también prefiere la opción manual, “porque es muy higiénica, porque logramos realizar una extracción, limpiar los poros y dejar la piel muy saneada”.

Pero otros centros, como los The Beauty Concept que dirige Torralba, van escogiendo la opción con o sin tecnología en función de la piel del paciente. “Por un lado, estaría el paciente con acné, que es lo más específico y lo más laborioso. En este caso, yo me decantaría únicamente por una limpieza totalmente manual, artesanal, muy minuciosa, sin prisas y muy específica en cuanto a principios activos y técnicas. Las pieles con rosácea o alguna enfermedad específica de la piel también hay que tratarlas de forma muy concreta, por profesionales muy cualificados y expertos, y no utilizar aparatología que la active y cree brotes. En el resto de casos, deberíamos valorar el estado de la piel, la edad, patología y aplicar parte de limpieza manual y parte de aparatología. Hay técnicas manuales que no llegan donde llega la aparatología y aparatología que no llega donde unas buenas manos profesionales son capaces de actuar”, detalla.

Activos recomendados

La gran baza de la limpieza profesional en cabina frente a la que se pueda realizar en casa es la utilización de productos científicos y cosméticos muy específicos, con ingredientes determinados y en concentraciones definidas, cuya utilización requiere de conocimientos profesionales concretos y que ni siquiera están en venta para el gran público.

Para limpiar, normalmente se evitan jabones, porque deshidratan mucho la piel (incluso la grasa) y se trabaja con leches y aceites enriquecidos con principios activos.

En la fase de exfoliación, el abanico de opciones es amplísimo. Se recurre desde a ácidos frutales a otros ácidos más fuertes, enzimas de fruta, piedras volcánicas, complejos fitomarinos o extractos de canela y jengibre que activan la permeabilidad de la piel. También hidrácidos que realizan una exfoliación enzimática, polvo carbónico, beta y alfa hidroxiácidos (como son el glicólico, cítrico y lactobiónico) e incluso arcilla para “ablandar” la piel de cara a la extracción.

Para la hidratación y la regeneración de la piel, entre los activos más utilizados están las vitaminas, aminoácidos, péptidos, minerales, extractos celulares, ácido hialurónico, colágeno, extractos botánicos, caviar, oro, superalimentos, karité, aceites orgánicos, camomila, hexapéptidos, silicio, ceramidas, factores de crecimiento, extractos celulares, proteínas, ácido lactobiónico…

Y todo puede completarse con otros activos que hagan una función de protección de la piel, tales como antioxidantes, antiinflamatorios, aloe vera, hidroxiácidos, retinoides, iluminadores, algas, calcio, magnesio, péptidos, complejos antiglicación o aceites protectores.

Elegir unos u otros activos es decisión del profesional, dependiendo de la persona que tenga en cabina, su tipo de piel, edad, clima, estaciones, lugar de trabajo, hábitos higiénicos y dietéticos, si practica deporte al aire libre… La personalización total es la clave del éxito.

LIMPIEZA SÍ, PERO, ¿CADA CUÁNTO?

La respuesta es sencilla pero amplia: depende del tipo de piel, la periodicidad de la indicación de una limpieza facial a fondo puede variar. Formados en la materia, los profesionales de los centros de estética deben ser capaces de analizar el tipo de dermis con la que están trabajando para poder dar la recomendación adecuada y pautar los tiempos dependiendo de la edad y la posible patología existente.

Por ejemplo, una periodicidad adecuada para una piel joven sería cada dos meses. “Pero si fuese una piel grasa o mixta/grasa, lo indicado sería realizar una limpieza facial una vez cada 28 días. Por su lado, una piel más seca, va a demandar muchísima menos limpieza, así que se podría hacer cada tres meses más o menos”, apunta Claudia di Paolo, directora del salón de belleza que lleva su nombre. Para los poco amigos de las cabinas de estética, cuatro limpiezas faciales en profundidad al año es lo mínimo que se puede recomendar.

Es muy importante explicar al cliente la importancia de estas periodicidades. Retrasar la limpieza más de la cuenta supone ralentizar el proceso de regeneración celular y no actuar bien sobre la piel.

MASAJE FACIAL JAPONÉS MÉTODO KOBIDO

Es uno de los preferidos en muchos centros de estética para poner la guinda a una limpieza facial. Esta técnica ayuda a rejuvenecer y reparar el tejido facial; y previene y reduce el impacto del proceso del envejecimiento, liberando la energía y la tensión bloqueada en los músculos faciales y del cuello.

Con maniobras muy rápidas y rítmicas, se estimula el sistema nervioso, se mejora la circulación de la sangre y el flujo linfático, se consolidan y tonifican los músculos, y se equilibra el flujo de la energía en la cara.

“Estas técnicas terapéuticas estimulan los nervios faciales alcanzando las células de la piel, beneficiando y aumentando la circulación sanguínea, distribuyendo nutrientes y eliminando las toxinas, impurezas y células muertas de la piel, centrándose en la condición de la piel, los músculos subcutáneos y la energía vital”, precisa Paz Torralba, directora de los centros The Beauty Concept.