Estética con firma propia

Biri Murias, Yvette Pons y Silvia Oliete

Los protocolos de autor son aquellos que se basan en la propia experiencia de la esteticista; quien habitualmente tiene una larga trayectoria en el sector, una amplia formación y una lista interminable de clientes que han pasado por sus manos. A veces, estas profesionales comparten sus conocimientos; una garantía de crecimiento y de éxito con los clientes.

Como en la cocina de autor, la estética con firma propia exige una dilatada carrera y un nombre en la disciplina. Un protocolo de autor se crea a partir de la formación con otros profesionales y de la propia experiencia, para poder añadir cosas de la propia cosecha, el sello personal. “A lo largo de mis 31 años dedicados al mundo de la belleza y de la estética han sido muchas las formaciones, cursos o viajes a los que he acudido con los mejores profesionales, de los que he ido aprendiendo y desarrollando sus técnicas, añadiendo toda mi experiencia y viendo las necesidades y los resultados de cada paciente”, nos cuenta la facialista Biri Murias.

Aprender y enseñar técnicas

Tanto aprender, como compartir el conocimiento, significa crecer. En ambas direcciones. La colaboración entre profesionales de la estética, además, tiene un tercer grupo de ganadores, el más importante: los clientes. En este sentido, un protocolo de autor es sinónimo de calidad y de profesionalidad. “Cuando detrás de un protocolo está la firma del autor, también está toda su sabiduría, su autoexigencia y la perfección en todos los detalles para que el método llegue a los profesionales y puedan obtener los mejores resultados para sus clientes”, dice Yvette Pons, facialista con más de 30 años de experiencia en el sector de la estética que acaba de desarrollar Facial Sulyfth®, una terapia especialmente creada para la formación de profesionales.

El hecho de recibir formación directa de uno de estos profesionales es una ventaja para la ejecución del tratamiento, pero también para el propio desarrollo laboral, porque “el autor adopta el papel de maestro para ayudar a enriquecer al profesional de todos sus conocimientos”, opina Pons.

El cliente gana

Por otro lado, incluir un protocolo que se desmarque de lo convencional supone una estrategia de diferenciación, y “también ayuda a que el cliente final confíe mucho más en el tratamiento que se le va a realizar”, opina Pons.

Y es que, cuando algo funciona, los clientes lo notan. Es el caso, también, de Silvia Oliete, de Blauceldona, que acaba de externalizar su “Masaje de remonte”, que aplica en todos sus procedimientos antiedad. La facialista lo creó hace más de 25 años y lo ha ido modificando en base a su experiencia y conocimiento, y asegura que, después de tantos años y más de 45.000 faciales, este protocolo sigue teniendo lista de espera entre los clientes. Es el motivo de que tantos profesionales quieran aprenderlo y de que la experta haya decidido externalizarlo y empezar a ofrecer formación: “Hemos recibido solicitudes de España, Europa y Sudamérica, y ya son varios con los que estamos trabajando para que lo implanten. Estoy feliz de poder ayudar y compartir una experiencia de años en el mundo de la belleza”.

Facial Sulyfth® de Yvette Pons

Se trata de una terapia facial de lifting manual que se aplica en rostro, contorno de ojos, cuello, escote y nuca para tratar los signos del envejecimiento facial: “trata sin excepción todas las causas del envejecimiento, desde la estructura ósea, sistema muscular anterior y posterior, tejido cutáneo, sistema linfático, microcirculación capilar, puntos reflejos orgánicos…”, dice su autora. Y, a diferencia de otras, lo hace en una misma sesión.

Las técnicas clave

La técnica de pianista con anclaje

Hay que tener destreza, pues se llama así por el juego de dedos que tiene parte en la operación. Ayuda al despegue, a la elevación de la musculatura del rostro para activar el riego sanguíneo. A su vez, fortalece los tendones y ayuda a fijarlos a la estructura ósea para reducir el descolgamiento.

Estiramiento muscular intrafacial intranasal

Como suena: se realiza desde el interior de la boca y nariz (algo muy novedoso), relajando todos los músculos
faciales para eliminar las contracciones y tensiones musculares que interfieren sobre esas arrugas “de conejito” que se forman con los años. Además, devuelve la elasticidad a los músculos, mejorando la flacidez y equilibrando la postura de todo el esqueleto cráneo-facial.

Técnica de planchado en abanico

Es la parte más importante, una combinación de técnicas de abanico de diferentes estilos, muy activas, con puntos de presión y estiramiento en las articulaciones óseas, para destensar y despistar al sistema nervioso
simpático activando el parasimpático, con el fin de eliminar las contracciones musculares que favorecen las
líneas dinámicas.

Técnica de drenaje linfoenergética

Drena las toxinas, activa el metabolismo celular y la oxigenación craneal y equilibra los puntos energéticos que
conectan los meridianos con los órganos, cuyas alteraciones se manifiestan en el rostro mediante arrugas prematuras, descolgamiento y bolsas en los párpados.

Como dice Pons, se trata de una terapia física, pero también emocional y energética, por lo que el ánimo del
profesional que la aplica se nota en el resultado: “Quiero inculcar que hay que estar muy concentrado en lo que estás haciendo durante el tratamiento: debes pensar que tienes una escultura entre las manos”.

Puedes leer más a cerca del protocolo Facial Sulyfth® de Yvette Pons en este post.