Diagnostico estético, la clave de un buen tratamiento facial

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Realizar un correcto diagnóstico estético facial permite conocer las características de cada tipo de piel, una información fundamental para elaborar un tratamiento preciso y personalizado. Las últimas tecnologías son importantes, pero también el “cara a cara” entre cliente y profesional experto en estética.

Por Abigail Campos Díez

Un tratamiento facial adecuado para un cliente que desea recuperar una piel sana y bonita pasa por un previo análisis de los tejidos que permita conocer su tipo de dermis, grado de envejecimiento, las necesidades, situación fisiológica y desequilibrios que presenta en ese momento. Esa información, el diagnóstico, es indispensable para que el profesional de la estética, con su experiencia y formación, pueda personalizar los cuidados y realizar un protocolo específico en cada caso. Solo así se asegura la obtención de resultados óptimos con los que el cliente quede satisfecho.

“Cada piel es distinta, hay que tratarla como única en el mundo y son muchas las ocasiones en las que no sabemos lo que realmente le sucede, ya que hay múltiples factores que influyen en el estado que puede presentar –apunta la doctora Patricia Ricarte, technical advisor director de Germaine de Capuccini–. El diagnóstico del estado de la piel por un especialista en cosmética es fundamental, nadie mejor para aconsejar adecuadamente qué producto o tratamientos cosméticos son los mejores. Una recomendación a medida para adaptarnos a las necesidades del cliente asegurará unos resultados rápidos y visibles”.

El exposoma

El paso previo para un buen diagnóstico es la conversación con el cliente. “Lo primordial es escucharle y saber los motivos que le han llevado a acudir al centro. Para ello, es fundamental realizar un cuestionario con una serie de preguntas para ser más claros y meticulosos a la hora de conocer cada caso”, explica Daniel Marín, cosmetólogo y director del centro de belleza Santum.

En ese cuestionario diagnóstico, el profesional de la estética debe recabar no solo datos personales sino también hábitos de vida (si fuma, si bebe, tipo de alimentación), cuidados cosméticos habituales (o su ausencia) o expectativas de mejora del cliente. Es decir, hay que conocer el exposoma de cada persona, el conjunto de factores ambientales y de exposición a los que está sometido y que pueden influir en la calidad de su piel. Y en esta investigación son esenciales la especialización y profesionalidad del equipo del centro de estética. “Es importante destacar que se tienen en cuenta múltiples factores: la alimentación, la hidratación, si en ese momento hay un proceso hormonal… Cuanta más información obtengamos de cada caso, más posibilidades tenemos de conseguir un resultado exitoso y, sobre todo, un cliente satisfecho”, dice Marieta Gómez, directora del centro médico Innova Majadahonda.

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Examen visual y táctil

En las técnicas de diagnóstico, la reina de las pruebas es la visual. Un examen al cliente a simple vista y con lupa donde se verifican diferentes características: si la piel está uniforme, la tonalidad de su color, si es brillante, el tamaño de los poros, la distribución del vello, si existen rojeces o granitos, la presencia y tipo de arrugas… Pero además, un buen diagnóstico facial debe incluir también un examen táctil, que “ayuda a completar la información que hayamos obtenido tras el cuestionario personal y el examen visual, y nos va a dar más información sobre si la piel se muestra rugosa o lisa, si es gruesa o fina, si sufre descamación, si está húmeda, fría o caliente”, completa la doctora Ricarte. Ese examen táctil del estado de la musculatura facial también detectará posibles problemas de flacidez y descolgamiento muscular, sus posibles hipertonías (exceso de fuerza del músculo) o atonías (defecto de fuerza).

Pese a que existen tecnologías muy innovadoras, nada sustituye a la experiencia del profesional de estética, indispensable para analizar la información extraída por el equipo

Parámetros a analizar

Ya sea por análisis visual, táctil, con o sin aparatología, el diagnóstico facial debe incluir una serie de parámetros relativos a las características de la piel, tales como el nivel de hidratación, la suciedad y acúmulo de grasa oxidada, el grado de flacidez, el grado de discromías pigmentarias (manchas en la piel), el nivel de surcos o arrugas, o disfunciones en la glándula sebácea, detalla el director de Santum. En definitiva, la grasa, el agua, el oxígeno, los lípidos y el pH nos darán toda la información para poder diseñar un tratamiento que mejore las alteraciones de la piel.

Para recabar el mayor número de datos en esta exploración, los centros de estética se están apoyando cada vez más en tecnología que permite obtener una información que sería difícil de conseguir de otro modo, como datos vasculares, medición de los activos de la piel, los niveles de colágeno, elastina, agua o lípidos. Sofisticados equipos de diagnóstico de tecnología avanzada permiten conocer esos detalles que no se conocerían de otro modo. “La aparatología siempre nos permite ver más en profundidad la piel, sus diferentes capas, problemas o lesiones, que a simple vista no podemos apreciar. Gracias a ella obtenemos un buen diagnóstico y un tratamiento de éxito. Además de analizar la piel, nos ayuda a conocer otros factores, como el sistema linfático del rostro o las características musculares de la cara”, indica la directora de Innova.

El sistema linfático del rostro es primordial a la hora de tener la piel en óptimas condiciones, tanto para la calidad del tejido como para el envejecimiento en general, subraya Yvette Pons, directora del instituto de estética que lleva su nombre. “Un sistema linfático lento o deficitario promueve la acumulación de toxinas y edemas en el tejido, interfiriendo en el funcionamiento de la microcirculación capilar, en la falta de oxígeno y de nutrientes en la piel, músculos y sistema óseo. La linfa contiene proteínas, por eso hay que evitar que los edemas permanezcan estancados más de dos meses en los tejidos llegando a fibrosarlos y provocando el descolgamiento de la piel por el grosor y peso de la misma”

Nuevas tecnologías

Hay equipos que disponen de sondas de medición para analizar valores como la hidratación, la grasa superficial de la piel (basándose en el tamaño de las glándulas sebáceas y su nivel de adiposidad), firmeza o nivel de melanina (pigmento).

La prueba es absolutamente inocua para el paciente. Simplemente se aplica la sonda en diferentes puntos del rostro (una herramienta que puede tener diferentes formas). Sensores microscópicos de alta precisión obtienen la información que desea y el resultado de la medición se muestra en un display numérico.

Junto a los sistemas con sondas de medición, también existe otro segundo tipo de aparatología basada en los análisis de imágenes, que estudian la rugosidad, poros o presencia de arrugas en la piel. Hay variedad de tecnologías. Por ejemplo, se pueden tomar muestras fotográficas con una cámara especial, en las que un programa informático revela los indicadores y estado de la piel. Pero la más vanguardista de las tecnologías de diagnóstico facial es la que utiliza escáneres médicos con un sistema de cámara en tres dimensiones, que obtiene datos de rostro y cuello en solo unos segundos. “Gracias al sistema de cámara 3D se puede llevar a cabo una evaluación profunda, obteniendo datos de manchas por pigmentación, vascular, de grasa y contrastes para trabajar los volúmenes faciales. Además, realiza mediciones de distancia de las facciones de la cara y los grados de los mismos para evaluar puntos de referencia anatómicos”, indica Cristina Álvarez, experta en estética y cofundadora de los centros homónimos.

La especialista subraya que esta tecnología permite analizar la calidad de la piel y su estado en capas más profundas. “Llegamos, por ejemplo, a conocer la vascularización de la piel, algo que no es posible con métodos tradicionales de diagnóstico. Pero, lo que es más importante, gracias a esta tecnología conseguimos que los clientes comprendan mejor el objetivo de los tratamientos y, con la comparativa de imágenes, el progreso alcanzado”, apunta Álvarez. La comodidad para el paciente es total: simplemente debe posar como para varias fotos.

En todo caso, aunque la aparatología ofrece información sobre el estado de salud de la piel que no se podría obtener a simple vista, la doctora Ricarte recuerda que lo ideal es que tecnología y saber hacer del profesional de la estética se complementen. “Un equipo de diagnóstico puede proporcionarnos información objetiva más precisa, pero la experiencia y los conocimientos de la esteticista son fundamentales para complementar la información, y sobre todo para interpretar lo que el equipo nos dice y así recomendar los cuidados personalizados a la problemática”.