Cómo comunicar e impulsar la EMOCIÓN en tiempos de pandemia

Estarás conmigo en que la profesión de la estética es una de las más emocionales que existen. Todo lo que envuelve nuestro trabajo como esteticistas provoca sensaciones y ahora, más que nunca, el consumidor y nosotros mismos necesitamos recuperar la emoción. ¿Estamos ante un buen momento para impulsar la comunicación en un negocio de belleza?

Sin duda vivimos tiempos convulsos, y enfrentar nuevos enfoques requiere de afrontar nuevos retos. Si quieres conquistar una vez más a tu cliente, haz aquello que harías si deseases conquistar de nuevo a tu gran amor… Apela a la emoción.

De un tiempo a esta parte hemos sido testigos de cómo el modelo de negocio en el sector estético se ha modificado, pasando de ser negocios diversificados a espacios cada vez más específicos: centros especializados en el embellecimiento de la mano y el pie, centros especializados en la mirada, centros de estética avanzada, centros de estética vegana… ¿Te has preguntado alguna vez qué ha modificado esta tendencia? La respuesta está en la diferenciación pero, sobre todo, en la emoción.

Todo negocio que desee subsistir hoy en día necesita diferenciarse. Lo diferente impacta, atrae a un público, marca un estereotipo o una tendencia. Ser diferente nos hace especiales ante los demás, hace que el consumidor sienta que ha encontrado aquello que estaba buscando. Impactar, atraer, sentir… Son palabras que sin duda apelan a la emoción.

Creativa, comunicativa y emocionada

Y es que, hoy en día, son indispensables mayores cualidades si queremos emocionar e impactar positivamente en la vida de nuestro cliente. Diferenciarse ya no es suficiente, pues existen demasiados negocios ofreciendo los mismos productos y los mismos servicios: es el momento de emocionarse y encontrar nuestra propia esencia.

Cuando analizas tu esencia y descubres aquello que te hace diferente a los demás, comienzas a edificar los cimientos de tu proyecto. Empiezas a construir una marca más consistente, coherente y sólida que dotará a tu negocio de herramientas suficientes para comunicar, transmitir y conectar con tu público.

Diferenciarse ya no es suficiente, pues existen demasiados negocios ofreciendo los mismos productos y servicios: es el momento de emocionarse y encontrar nuestra propia esencia

¿Qué es la marca? La marca es eso que conecta con el público, hace que la gente quiera pertenecer a ella, ayuda a transformar a las personas en aquello que desean ser o lograr. ¿Te has preguntado alguna vez porque cientos de personas hacen cola en los establecimientos de Apple cuando se lanza un nuevo producto? Estas personas están unidas a la marca, son sus fans y quieren ser los primeros en descubrir y tener en sus manos el nuevo lanzamiento, sin importar el precio.

Que te deseen a ti

El secreto para conseguir que te deseen a ti está en conocerles a ellos al dedillo. Apple es un claro ejemplo de cómo una marca apela a la emoción para conectar con su público. Su apuesta fue centrarse en analizar y estudiar qué deseaba encontrar un tipo de público específico al adquirir un ordenador. El resultado ha sido desarrollar una comunicación y un producto que encajase como un guante ante su futuro consumidor.

¿Y sabes lo más grandioso de todo esto? Tú también puedes hacerlo.

Comienza con el autoanálisis, examina qué dice tu marca actual sobre ti. Hablar de marca es referirse a todo aquello que comunica algo sobre tu proyecto (logotipo, colores, decoración, imágenes, redes sociales, material corporativo, atención al cliente…).

Si quieres que tu marca se distinga entre la multitud, logra que cada detalle transmita los valores que anhelas representar en tu negocio, aquellos que te hacen distinta y que provocan una reacción en tu cliente.

Fascina con tu E S P emocional

Si queremos nuevos resultados, debemos de probar algo diferente; por eso, una vez tengas claros tus valores toca comenzar a pensar en el cliente. Lo puedes hacer aplicando el E S P emocional, siglas de “empatía”, “sorpresa” y “pasión”.

Piensa en tu cliente como persona y no como consumidor, ten empatía: intenta conectar con sus sentimientos, deseos y anhelos. Si sabes lo que siente, podrás sentir como él.

Ahora que conoces cómo siente, prioriza la experiencia de tu cliente ante el producto: haz que cada momento contigo o con tu marca sea un “wow” para él. La sorpresa es esa alteración emocional que surge del imprevisto y que nunca deja indiferente. Es momento de crear experiencias que conmuevan y momentos que inspiren.

Te toca a ti: descubre tu propia historia. Todos tenemos un motivo, un impulso, una historia que contar y que puede servir de inspiración. Trabajar en tus plataformas digitales pueden ser el primer paso; a través de ellas puedes mostrar tu pasión y lograr que las personas al otro lado se emocionen con tus propios retos personales.

Trabajar en tus plataformas digitales pueden ser el primer paso; a través de ellas puedes mostrar tu pasión y lograr que las personas al otro lado se emocionen con tus retos personales

3, 2 , 1… ¡Acción!

Para que este cóctel de emoción no se quede en una sola nota de revista, te reto a que comiences ya mismo a
marcar tu propio “plan de fascinación” con estos cuatro sencillos pasos:

  1. Identifica tus propios valores de marca y distingue tu sello identificativo.
  2. Extrae seis emociones que desees transmitir. ¡Busca la originalidad!
  3. Aporta ese toque especial creando experiencias “wow” para tu cliente.
  4. Experimenta nuevos escenarios para tus redes sociales (escapa de las promociones constantes) y márcate nuevos retos.

Encuentra tu superpoder; hoy más que nunca toca crecerse ante la adversidad y de esto, tú sabes más que nadie.