Dime en qué fase del ciclo menstrual estás y te diré cómo cuidarte

La menstruación tiene varias fases. En cada una de ellas se producen cambios en el organismo de la mujer que pueden llegar a afectar su vida diaria. Desde la energía al apetito, el estado de ánimo y hasta el aspecto de la piel. ¿Hay tratamientos de belleza más o menos indicados según el ciclo menstrual?

Por Abigail Campos Díez

Cada una de las fases del ciclo menstrual tiene efectos sobre la mujer, que no tienen por qué ser los mismos para toda la población femenina. “Es importante que conozcamos los cambios que producen en nuestra piel y lo que esta nos pide en cada momento, así como las alteraciones que se producen en nuestro umbral de sensibilidad, por ejemplo; y a partir de ahí, actuar en consecuencia para sentirnos lo mejor y más cómodas posible”, opina Elena Ramos, farmacéutica, experta en dermocosmética y codirectora de The Secret Lab.

El ciclo menstrual es el resultado de una organización compleja de modificaciones que experimentan los ovarios y el resto de los órganos genitales de la mujer (útero, mamas, etc.). En esta orquesta, el director es el cerebro. Esos cambios se repiten con una periodicidad regular, que oscila entre los 21 y los 35 días (aunque de media se suelen considerar 28 días). El objetivo final es la preparación del cuerpo femenino para un eventual embarazo mediante la expulsión espontánea de un óvulo hacia (aproximadamente) la mitad del ciclo. Este conjunto de transformaciones cíclicas que presenta el organismo femenino se manifiesta por un único signo externo visible: la hemorragia vaginal. Es decir, la menstruación.

En cada una de las tres fases del ciclo menstrual, el organismo experimenta una serie de cambios. Conocerlos nos da la oportunidad de ofrecer mejores cuidados para mejorar la belleza y el bienestar

Cuestión de fases

El ovario produce diferentes hormonas según la fase del ciclo en la que esté. Esas fases son tres: folicular, ovulación y lútea. En cada una de ellas, el organismo experimenta una serie de cambios. Conocerlos nos da la oportunidad de ofrecer mejores cuidados para mejorar la belleza y el bienestar.

El inicio de la fase folicular coincide con el primer día de la regla. Debido al estímulo de unas hormonas (gonadotropinas) que están en la hipófisis, a partir de este momento y en cada ciclo menstrual comienza el reclutamiento de un número de folículos. “Aproximadamente a las dos semanas del inicio del ciclo, un único folículo alcanza la madurez y contiene el óvulo. El resto de los folículos reclutados desaparece. Durante su proceso de maduración, ese folículo va produciendo cantidades crecientes de estrógenos”, explica el doctor Santiago Palacios, ginecólogo y director del Instituto Palacios de Salud y Medicina de la Mujer.

Hacia la mitad del ciclo, alrededor de los 14 días desde el primer día de la regla, se produce la rotura del folículo y la expulsión del óvulo que albergaba. Así comienza la fase de ovulación, la más corta de las tres. Solo dura entre 24 y 48 horas. “La ovulación en ocasiones pasa desapercibida, aunque hay mujeres que sí la notan. Incluso la rotura del folículo puede provocar dos días de pequeñas molestias abdominales”, señala el doctor Palacios.

ciclo menstrual

Por fin, hacia la mitad del ciclo, llega la última de las fases, llamada luteínica o lútea. Se inicia en el momento de la ovulación. En ausencia de fecundación del óvulo, el folículo roto (llamado cuerpo lúteo, de ahí el nombre) empieza a producir cantidades crecientes de progesterona. A las dos semanas de la ovulación, ese cuerpo lúteo desaparece, lo que origina una caída brusca en la producción tanto de estrógenos como de progesterona y la aparición de la menstruación, que indica el inicio de un nuevo ciclo.

Es en la fase lútea en la que suelen aparecer (si aparecen) la mayoría de los signos relacionados con la regla. La culpa es el predominio de la progesterona y se han descrito hasta 150 síntomas. Entre los más comunes, hinchazón en manos, piernas y pies, distensión abdominal, incremento de peso, aumento del volumen y sensibilidad de las mamas, somnolencia y vértigo; ansiedad, tensión nerviosa, alteraciones del sueño, fatiga y estreñimiento. También acné. Pero el trastorno más común es la retención de líquidos, posiblemente asociado al aumento de sodio en sangre. Por eso es la fase en la que la mujer se ve más hinchada.

En esta fase se aconseja aumentar el consumo (moderado) de alimentos ricos en grasas como el aguacate, los frutos secos o las semillas. Para no agravar ciertos síntomas, es recomendable reducir el consumo de cafeína.

Hay mujeres que presentan algunas de estas alteraciones. Otras que presentan muchas. Y algunas que ni se enteran. “Nadie sabe en realidad el por qué unas mujeres no tienen síntomas, otras tiene síntomas leves o moderados y otras severos”, admite el doctor Palacios.

Emociones

Normalmente, y precisamente debido al aumento de los estrógenos, en la fase folicular la mujer se siente emocionalmente bien, a gusto consigo misma, llena de energía, productiva, sin cambios de humor y totalmente en forma para el deporte. Los estrógenos han demostrado actuar en los neurotransmisores cerebrales de forma positiva.

Lo cierto es que los estrógenos y la progesterona van cambiando cíclicamente y actúan sobre todos los sistemas, incluido el nervioso central. Pero actúan de manera diferente: los estrógenos se comportan como estimuladores neuronales. Por eso, después de la regla, con estas hormonas en aumento, la mujer se encuentra más activa. Al llegar a la ovulación, esas hormonas están en el pico más alto. La mujer se siente activa, productiva y enérgica. “Incluso nos vemos más atractivas y nos apetece más actividad sexual. De hecho, hay estudios científicos que constatan que ambos sexos encuentran más atractivas a mujeres periovulatorias simplemente al observar sus fotografías o escuchar grabaciones con su voz”, indica la doctora Miriam Al-Adib Mendiri, especialista en Ginecología y Obstetricia, y autora del libro Hablemos de vaginas.

En este sentido, la enfermera Xusa Sanz, divulgadora experta en el ciclo menstrual, añade que, en el momento máximo de estrógenos, es habitual que la mujer sienta “más lubricación, más energía y menos hambre. Todo nuestro foco, biológicamente hablando, se centra en la reproducción, por tanto, en la fase periovulatoria”.

Por fin, en la fase lútea, después de la ovulación, la progesterona entra en escena y, anímicamente, da paso a una fase más reflexiva y de calma, puesto que esta hormona tiene efectos sedantes a nivel del sistema nervioso central.

Es en esta fase cuando puede que la mujer se sienta más insegura e irritable, con falta de concentración, menos ganas de estar activa, tener relaciones sociales e incluso algo triste, a veces sin motivo aparente. “La entrada en escena de la progesterona y la bajada de los niveles de estrógenos llevan de la mano el descenso de los niveles de otros neurotransmisores como la serotonina, que es la hormona de la felicidad. Además, a nivel metabólico, metabolizamos un poco peor la glucosa y esto puede llevarnos a sentir los llamados ‘antojos’ por alimentos ricos en azúcares y grasa, para darle ese toque de serotonina que está bajo”, agrega Sanz.

No todo son hormonas

En cualquier caso, los expertos también insisten en subrayar algo: el ciclo menstrual no es el mismo para toda la población femenina. E incluso en la misma mujer, cada ciclo también va a ser diferente. “Es cierto que el ambiente hormonal puede influir a nivel emocional, pero es un error pensar en las variaciones hormonales como único condicionante o como el condicionante ‘central’”, advierte la enfermera Sanz.

“No hay que caer en determinismos”, coincide la doctora Al-Adib. “Todas las mujeres somos cíclicas. Influyen las hormonas, sí, pero también otros factores como los ambientales. Cada mujer tiene su patrón, dependiendo de sus circunstancias. No debemos exigirnos tanto y sí ser más amables con la mirada hacia nosotras mismas. Aceptar que hay cambios cíclicos en el cuerpo y pensar que no hay que estar haciendo el pino cuando tenemos la regla, como vemos en los anuncios. En unos momentos estaremos más activas y en otros menos, pero esto no es una enfermedad. Nos venden ese patrón de mujer lineal e hipersexualizado en todas las fases del ciclo y debemos tener claro que es imposible estar siempre igual. La naturaleza no es así, es cíclica y debemos querernos como somos”.

“No debemos exigirnos tanto y sí ser más amables con la mirada hacia nosotras mismas. Aceptar que hay cambios cíclicos en el cuerpo y pensar que no hay que estar haciendo el pino cuando tenemos la regla”, opina la ginecóloga Miriam Al-Adib Mendiri

Tratamientos para cada fase: dudas comunes

¿Puedo depilarme con la regla? ¿Tengo que hacer algún tratamiento para este acné menstrual que me ha salido? ¿Cómo puedo eliminar esta barriga hinchada? La mayoría de las mujeres se ha planteado alguna de estas preguntas a lo largo de su vida. Tenemos buenas noticias: “En principio, la regla no está contraindicada per se en ningún tratamiento facial ni corporal. Por tanto, la idoneidad o no de hacerse tratamientos en un momento u otro del periodo dependerá de cada persona”, advierte Elena Ramos.

Estas son algunas de las dudas más comunes sobre tratamientos de belleza y bienestar relacionados con el ciclo menstrual que plantean las clientes a los expertos de los centros de estética.

Acné hormonal, ¿cómo tratarlo?

Durante la fase lútea, que como hemos dicho abarca desde la ovulación hasta el inicio de la menstruación, la producción de estrógenos se reduce mientras que aumenta la progesterona. Esto estimula las glándulas sebáceas, desencadenando la aparición de granos y espinillas, principalmente en el área mandibular, además de favorecer una apariencia más brillante de la piel. “Este tipo de brote de acné desaparece con la regla y no es grave, por lo que no es necesario hacer nada en especial. Basta con mantener nuestra rutina habitual de cuidado facial y esperar a que los granitos desaparezcan. Sobre todo, hay evitar tocar los comedones. Si fuera necesario, se puede utilizar algún producto puntual para tratarlos y bajar la inflamación”, señala la experta de The Secret Lab.

Los cuidados de una dermis afectada por acné, y más aún si es hormonal, deben ser constantes y no reducirse a los periodos menstruales, recuerda Elena Comes, directora de Le Petit Salon. “La limpieza diaria y acudir a cabina al menos una vez al mes es fundamental, ya que nos va a ayudar a controlar las bacterias que se reproducen en la piel”.

¿En qué fase del ciclo menstrual es más aconsejable hacerse tratamientos en el rostro?

Como decíamos, pocos días antes de la regla y durante la misma suelen aparecer imperfecciones o un pequeño brote de acné, por lo que es un buen momento para realizar una limpieza facial con extracción profesional y controlada, sin dañar la piel ni correr riesgos de que queden marcas. “Lo que conseguimos con ello es que el comedón no siga creciendo y que la pequeña infección que podemos tener no se extienda”, detalla Comes.

Además, hay pieles que, por un síndrome premenstrual desagradable (dolor, peor calidad de sueño, etc.) pueden acusar esos rasgos de fatiga y les viene bien algún tratamiento revitalizante a base de ampollas vitamínicas.

¿Hay algún tratamiento que deberíamos descartar durante la menstruación?

“En principio no existen tratamientos que estén contraindicados durante la regla. Bien es verdad que hay mujeres que, si tienen dolor, están molestas o se sienten incómodas por el sangrado y no les apetece estar desnudas, prefieren posponerlos”, indica Elena Ramos.

Pocos días antes de la regla y durante la misma suelen aparecer imperfecciones o un pequeño brote de acné, por lo que es un buen momento para realizar una limpieza facial con extracción profesional y controlada

Es habitual que exista retención de líquidos durante la menstruación. ¿Hay algún masaje que pueda aliviar esa situación?

Durante la menstruación hay más sensibilidad pero también ese problema de retención de líquidos. “Por lo tanto, todo tratamiento que nos ayude a drenar al organismo está aconsejado –opina la experta de Le Petit Salon–. Masajes drenantes con presoterapia o máquinas como el Photon Platinum nos ayudan a pasar de una manera más ligera esos días”.

Por su parte, en The Secret Lab aconsejan un masaje activo de piernas, que combina media hora de masaje manual para estimular la circulación y mejorar el funcionamiento linfático, con media hora de presoterapia para favorecer el drenaje de piernas y abdomen.

Sobre la depilación y la regla, todo son dudas. ¿Cuál es la realidad? ¿Hay algún momento mejor que otro para depilarse?

Desde la ovulación hasta que viene la regla, la mujer está más sensible, y es muy habitual que la depilación moleste un poco más (tanto la cera como el láser o la luz pulsada).

“Si vemos que nos afecta, lo ideal es depilarse en los días que van desde la regla (incluso con la regla) hasta la ovulación (unas 2 semanas después aproximadamente)”, recomienda Ramos.

En cualquier caso, y dejando aparte la sensibilidad, “el hecho de que sea antes o después no afectará al resultado”, concluye Comes.