¿Qué puede hacer la estética por la belleza del pecho?

Pecho

Su magnetismo ha convertido al pecho femenino en una de las zonas que más desvelos genera. Cada vez más expuesto por las modas, pero al tiempo sometido a importantes cambios por obra y gracia de los años y las hormonas, la estética trata de dar la talla como alternativa al bisturí.

Un tercio de las españolas no está a gusto con su pecho y el 46 % se ha sentido acomplejada alguna vez por esta parte de su anatomía. Son datos de un estudio realizado por Allergan que da muestra de lo que inquieta el aspecto de esta zona que, sin embargo, tiene un difícil envejecer y necesita ayuda estética en el camino.

El problema de las glándulas mamarias es que son tejidos grasos con escasa sujeción y mucha más movilidad que otros órganos del cuerpo. Se trata de una zona muy frágil, en la que no hay músculo. Sus únicas sujeciones son la piel y los ligamentos de Cooper. La anatomía de estos últimos se asemeja a unas gomas del pelo muy elásticas. Una vez que se han estirado en varias ocasiones, ceden y van perdiendo elasticidad de manera irreversible, lo que conduce al descolgamiento y la flacidez.

Más allá de esa falta de sostén muscular y condición del tejido cutáneo, debemos añadir que la forma, la firmeza y el volumen de los senos se ven alteradas por múltiples motivos a lo largo de los años: el envejecimiento, por supuesto, y también los hábitos de vida… pero además es un área muy sometida a los vaivenes hormonales: cambios de peso, embarazos, lactancias. Todo ello provoca alteraciones estéticas que pueden llegar a afectar negativamente a la autoestima.

El pecho es una zona muy frágil, en la que no hay músculo. Sus únicas sujeciones son la piel y los ligamentos de Cooper, por lo que es más propenso al descolgamiento y la flacidez

Los buenos hábitos importan (lencería de calidad, sujeción adecuada en el deporte, alimentación sana, no fumar, exposición al sol con protección…), pero el mundo de la estética puede aportar un papel clave para recuperar la belleza. Y aunque lo cierto es que no existe un tratamiento estético que consiga aumentar la talla de pecho sin pasar por quirófano, sí hay opciones para hacer frente a la pérdida de volumen y tensión de los tejidos.

Eso sí, no son milagrosas, e incluso no son compartidas por todos los profesionales de la estética. En todo caso, requieren compromiso y constancia por parte de la clienta, lo que supone una adecuada labor informativa del especialista del centro de belleza.

Cosmética que complementa

La regla número uno para la belleza de los senos es la hidratación y la nutrición. Sin embargo, los profesionales de la estética deben siempre hacer ver al cliente que la efectividad de los cosméticos es alta, pero limitada. “Las cremas para el pecho están diseñadas principalmente para hidratar, nutrir y mejorar la apariencia de la piel en esta zona. Si bien algunas cremas pueden contener ingredientes que pueden estimular la producción de colágeno y elastina en la piel, no existe una crema que pueda aumentar el tamaño o elevar los senos de manera significativa sin una intervención quirúrgica”, advierte Daniel Marín, cosmetólogo, estilista y director de Santum.

El motivo de esta capacidad restringida se debe a que la mayoría de los ingredientes activos en las cremas para el pecho no penetran en el tejido interno, “ya que la piel en esta zona es relativamente gruesa y resistente a la absorción”, agrega Marín. Por lo tanto, los cosméticos pueden mejorar la apariencia de la piel, pero no tendrán un efecto significativo en el tejido subyacente.

El cliente debe conocer, por tanto, que la capacidad de la cosmética se circunscribe a ser un complemento útil y necesario en el cuidado de la piel del pecho, “pero sin posibilidad de interactuar con los tejidos para mejorar su tersura o tamaño”, subraya Estrella Pujol, directora de Oxigen.

La clave para que la cosmética de pecho funcione es utilizar productos de alta calidad que contengan ingredientes activos eficaces, pero, sobre todo, aplicarlos de manera regular y consistente. Y tener una conversación clara con la clienta en cuanto a las expectativas reales de su alcance.

Aunque existen opciones en cabina para hacer frente a la pérdida de volumen y tensión de los tejidos, no son milagrosas, e incluso no son compartidas por todos los profesionales de la estética

“Es importante tener en cuenta que los productos para el cuidado de la piel del pecho no producirán resultados inmediatos o milagrosos. En lugar de ello, los beneficios para la piel del pecho se acumulan con el tiempo y con el uso regular y continuo de los productos. Además, para que la cosmética de pecho funcione de manera óptima, es importante complementar el uso de productos con un estilo de vida saludable, que incluya una dieta equilibrada, ejercicio regular y protección adecuada contra el sol y otros factores ambientales que pueden dañar la piel”, apunta el director de Santum.

Secretos de profesional

Llegados a este punto, podríamos pensar que cualquier mujer puede comprarse una crema de los cientos con supuestos efectos “lift” o “push up” que existen en el comercio. Pero el profesional de la estética tiene un importante papel que aportar en este momento: su buen hacer y conocimientos en cuanto a los modos de aplicación de esos cosméticos.

“La cantidad, maniobras, intensidad y frecuencia importan casi más que el producto elegido a la hora de conseguir los beneficios anunciados en el envase” , advierte Estrella Pujol. Si a diario se acomete una aplicación adecuada de los cosméticos, realizando los masajes indicados por los expertos, además de conseguir los beneficios de la fórmula en sí, se logrará drenar la retención de líquidos, mejorar la circulación, evitar el descolgamiento y contribuir a la salud de la piel.

La directora de Oxigen recuerda que a la hora de aplicar cremas en el pecho se debe tener en cuenta algo tan básico como la ley de la gravedad. Tras la ducha, con la piel limpia y seca, y con el equivalente a una avellana de producto para cada seno, “el movimiento adecuado para su aplicación es, con una postura erguida y alineada, y recogiendo el peso del pecho con la mano del lado que vamos a tratar, realizar un suave arrastre con la otra mano, desde la base del pecho, subiendo por uno de los lados del pezón, y siguiendo la línea imaginaria de nuestro sujetador, hasta el hombro. Hay que repetir este movimiento cinco veces subiendo por cada lado del pezón en cada pecho”, recomienda.

Pecho

Con una aplicación diaria es suficiente, a no ser que el pecho ya presente una cierta flacidez o estrías, en cuyo caso es recomendable una fórmula específica por la mañana y por la tarde/noche. Exfoliaciones periódicas cada quince días igualmente serán útiles para lograr una mejor absorción de los activos cosméticos.

También es importante adelantarse a la caída, y en esto los profesionales de la estética deben hacer una labor didáctica y preventiva con las clientas, para que entiendan la importancia del momento en el que deben iniciar el cuidado del pecho y la constancia con la que lo hacemos.

“Para que los activos tengan tiempo de interferir en el estado del pecho retrasando su flacidez, manteniendo la densidad de la piel y su belleza, es importantísimo no esperar a que el pecho se descuelgue y tratarlo de forma preventiva, mejorando su hidratación y elasticidad originales para que mantengan todo el tiempo posible su capacidad de sostén. En este punto, cualquier activo hidratante como el ácido hialurónico, las mantecas, el aloe vera o las ceramidas servirían perfectamente”, agrega Pujol.

Ayuda en cabina

Aunque la única forma de tratar un pecho caído o aumentar una talla es mediante una intervención quirúrgica, existen varias alternativas a la cirugía que pueden ayudar a elevar y tensar los senos caídos, “aunque los resultados pueden variar”, subraya Marín. Los tratamientos en cabina “no ofrecerán unos resultados tan inmediatos o pronunciados –añade–. Sin embargo, en los casos en los que la pérdida de firmeza no sea tan excesiva, aunque sí notable, los tratamientos estéticos pueden dar unos excelentes resultados”.

Una de las opciones a la que más se recurre es la radiofrecuencia. Al generar calor en los tejidos, estimula la circulación sanguínea y la formación de colágeno y elastina, responsables de la firmeza de la piel. “Los resultados inmediatos se pueden ver después de una sola sesión, aunque se recomienda completar varias sesiones para obtener los resultados deseados. La radiofrecuencia ofrece muchas ventajas, ya que no causa dolor ni molestias, y es adecuada para todos los tipos de piel”, apunta el director de Santum.

Otra propuesta es la mesoterapia, un tratamiento mediante el cual se inyectan pequeñas cantidades de activos (naturales o farmacéuticos) para tratar la flacidez. Marín propone como alternativa la mesoterapia virtual (ver en el cuadro anterior el tratamiento Filler Bust), una técnica de electroporación para la aplicación de los principios activos y la mejora de resultados en el tratamiento de reafirmación. Consiste en la utilización de corrientes de baja o media frecuencia que causan la apertura de los microporos de la membrana celular. De este modo se absorben los ingredientes activos a través de la piel.

Sin embargo, no todos los profesionales de la estética están convencidos del papel de los tratamientos en cabina para el pecho. La esteticista Estrella Pujol afirma que, en su experiencia, “el pecho no responde bien a protocolos estéticos y nuestra intervención se limita al escote, para mejorar el aspecto de la piel, eliminar manchas, mejorar la apariencia de pequeñas arrugas… Pero no trabajamos la tersura del pecho con protocolos específicos porque no está recomendado”.