ACEITES Y AROMATERAPIA: SALUD, BELLEZA Y BIENESTAR

La aromaterapia basa gran parte de su excelencia en las propiedades de los aceites, que se absorben por vía cutánea y respiratoria, proporcionando beneficios a la piel, el cuerpo y la mente, el trinomio perfecto que no falta en ningún spa.

Por Mayte Martínez

No es una ciencia precisamente nueva, pero es cierto que la “modernidad” la desterró durante años. Hoy, sin embargo, la aromaterapia es una práctica muy bien considerada y ningún spa, balneario o centro de bienestar prescinde de sus beneficios. “Es el arte de utilizar los aceites esenciales en virtud de la salud, la belleza y el bienestar”, explica María Carrión, formadora y terapeuta de Alqvimia. La aromaterapia está considerada una técnica con fines curativos y se caracteriza por el uso de aceites esenciales de origen vegetal, completamente naturales. Esta ciencia cosmética, junto con la perfumería, ha llegado a nosotros desde la más remota antigüedad: la practicaron desde chinos e hindúes hasta egipcios, árabes, griegos, romanos y cartagineses.

Hay tres grandes escuelas de aromaterapia, siendo la más antigua la española del legado andalusí, donde convergían en la Edad Media todos los médicos y alquimistas. Desapareció con la Inquisición primero y la llegada de las farmacias después. La segunda escuela es la francesa, que surgió a principios del siglo XX a través del químico y cosmetólogo René-Maurice Gattefossé, que empezó a trabajar con los aceites esenciales a raíz de un descubrimiento fortuito tras una quemadura. Gracias a una puntual intervención del azar descubrió el poder de los aceites esenciales e inventó la palabra aromaterapia después de que se quemara gravemente una mano durante uno de sus experimentos. Ante el dolor, el científico introdujo instintivamente la mano en un recipiente con aceite esencial de lavanda que tenía cerca, y descubrió con sorpresa cómo el alivio era inmediato. A partir de entonces, empezó a prescribir la utilización externa y tópica de los aceites esenciales. La tercera escuela es la inglesa, que nace en los años 70, más orientada por la vía de los masajes.

El alma de las plantas

La aromaterapia con aceites esenciales tiene enormes efectos terapéuticos y preventivos para la salud, la belleza, el bienestar y el organismo humano. Los aceites esenciales tienen innumerables y poderosas propiedades a nivel cosmético, terapéutico, emocional y mental. Son unas sustancias líquidas muy concentradas que provienen en su mayoría de la destilación al vapor de flores, plantas, raíces, semillas o maderas nobles. Los alquimistas decían que son el alma de las plantas, su parte más luminosa y energética, y es por eso que tienen grandes virtudes.

La salud, la belleza y el bienestar son fruto de la armonía entre el cuerpo y la mente. La función de los aceites esenciales es ayudar a restablecer esta armonía del organismo. Absorbidas por vía cutánea o respiratoria, las esencias pasan rápidamente a la circulación y actúan a nivel profundo. “Penetran por la piel –cuenta María Carriónhasta el torrente sanguíneo y lo reparte a todos los órganos del cuerpo; dependiendo del aceite esencial llega mejor a unas zonas u otras, al sistema linfático, circulatorio… para hacer una limpieza de toxinas, una regeneración. Por vía olfativa llegan a pulmones y al sistema límbico –formado por… tálamo–, sistema equilibrador de las emociones, del sueño, del hambre, de la endorfina y la oxitocina, la hormona de la felicidad, aportando paz, tranquilidad y energía. Son moléculas muy volátiles que llegan y actúan”.

Son la energía más sutil de las plantas y flores, que favorecen el equilibrio orgánico y psicosomático a través de las emociones. Hay aceites, por ejemplo, como la rosa búlgara, el geranio o el azahar, que son reguladores hormonales, con propiedades fitoestrogénicas, muy útiles para la mujer. Pero sus propiedades también actúan a nivel cutáneo para prevenir el envejecimiento de la piel con un alto poder regenerante, hidratante, nutritivo en profundidad y con un efecto detoxificante en general. “Las propiedades de los aceites esenciales pueden ser antivirales, antimicóticas, antibacterianas, antiinflamatorias. Contienen antioxidantes que ayudan a prevenir el daño celular causado por la oxidación. Funcionan eficazmente en el sistema respiratorio, protegen y potencian el sistema inmune y también actúan a nivel emocional, con efectos positivos en el bienestar físico y mental”, asegura Bella Hurtado, directora de educación de Aromatherapy Associates.

La elección de un buen producto

Los aceites esenciales provocan una transformación interna que se refleja a nivel externo. Sanan las emociones, el cuerpo y la piel, el órgano más grande del cuerpo. Por ello, a la hora de comprar un aceite, es importante la calidad. “Un aceite de mala calidad, con agentes químicos y procesados, puede ser dañino para la piel y perjudicial para la salud, porque llega al sistema límbico, a los pulmones, a distintos órganos, y si estamos inhalando una sustancia tóxica puede hacer mucho daño –dice María Carrión–. Cuanto más puros son los aceites esenciales y máxima es su calidad, más cualidades, principios activos y oligoelementos tienen. La calidad, determinada por su origen y composición molecular, es la clave de que un aceite tenga una propiedad u otra”.

Al comprar hay que dejarse guiar por profesionales terapeutas en aceites esenciales, tener en cuenta su concentración y su método de procesado. Bella Hurtado asegura que “un aceite esencial es la “esencia” de la planta y contiene el poder concentrado de su fuerza vital, por lo que el cultivo de la planta y la extracción del aceite son de gran importancia para preservar su energía vital. Se extraen con métodos tradicionales, evitando así el uso de pesticidas o herbicidas químicos. Cuando hablamos de métodos tradicionales nos referimos a la ‘destilación’ por primera extracción y a la ‘expresión’, método de extracción que se usa para las frutas cítricas, donde el aceite volátil se encuentra en saquitos debajo de la superficie de la piel”.

Los aceites esenciales poseen una compleja composición química que incluye moléculas aromáticas que, a su vez, se clasifican en grupos diferentes conforme a su estructura química. Esta estructura determina la tendencia a atraer o repeler los electrones y la polaridad. Cada molécula aromática tiene una carga electromagnética debido a su campo energético positivo o negativo que, a su vez, determina las propiedades cosméticas y terapéuticas del producto.

Vegetales vs. esenciales

Es importante diferenciar entre aceites vegetales y aceites esenciales. Los primeros se extraen de las semillas, son oleaginosos y no es necesario medir la cantidad a utilizar porque, por su peso molecular, permanecen en la piel, tratándola de forma superficial. En cambio, los aceites esenciales tienen una concentración molecular mucho más alta, por su forma de extracción, y hay que dosificarlos siempre. En un masaje, por ejemplo, lo aconsejable es diluir unas gotas de aceite esencial en una base de aceites vegetales. Por su peso molecular, esa mínima cantidad de aceite esencial es más que suficiente, ya que penetrará profundamente, hasta el mismo torrente sanguíneo.

El aceite vegetal trabaja como transmisor, pero también actúa a nivel dérmico. Es fuente de vitaminas, minerales y oligoelementos; unos son más reafirmantes, otros antioxidantes y otros más nutritivos. El de almendra, por ejemplo, es muy nutritivo, el de avellana es reafirmante, el de germen de trigo es oxigenante, el de hipérico es antiinflamatorio y antibiótico y el de rosa mosqueta es regenerante y cicatrizante. Elegir un aceite vegetal u otro y la combinación con un determinado aceite esencial siempre dependerá de la necesidad del cliente.

Eso sí, es importante recordar que los aceites se enrancian con el tiempo, hay que ser muy cautos a la hora de invertir para saber lo que vamos a necesitar de producto en función de nuestras pretensiones de negocio.

Uso correcto de los aceites esenciales

Según se destinen a la estética, a nivel terapéutico o para actuar en el plano emocional, se utilizan más unos aceites u otros, aunque los mismos pueden servir para varias acciones. “Los más versátiles suelen ser el de limón, naranja, lavanda, geranio, romero, árbol del té… Pero siempre depende, porque será en función de si la persona necesita un trabajo más a nivel de terapia, limpieza sanguínea, edematosa…”, explica María Carrión.

Pueden mezclarse hasta seis o siete aceites, pero hay que tener en cuenta la potencia de las sinergias. Es imprescindible un conocimiento de cada uno de ellos; por ejemplo, algunos son más ligeros y se precisa más cantidad. “Se pueden hacer infinidad de protocolos en base a la experiencia de cada terapeuta. Lo más sencillito sería mezclar lavanda, limón, naranja, incluso neroli o rosa búlgara… Pero teniendo siempre en cuenta que pueden ser excesivos para la piel y también para la salud. En la cara, con una o dos gotas bastan y en corporal podemos usar hasta diez”, dice María Carrión. Aunque personalizar es bonito, también podemos elegir algún PAE, es decir, preparados de aceites esenciales.

El masaje de aromaterapia

Los masajes de aromaterapia combinan el poder de los aceites esenciales puros con maniobras tradicionales de Oriente y Occidente, concentrándose en la espalda, la cabeza, el rostro, el cuello, los hombros y los pies. Es una experiencia de aromaterapia que utiliza presiones espinales y secuencias de reflexología podal cuidadosamente aplicadas para apuntar al sistema nervioso, aliviando las tensiones y restableciendo el equilibrio cuerpo y mente. Los aceites esenciales se absorben a través de la piel, trabajando a nivel físico, mientras que los efectos aromáticos de cada mezcla equilibran la mente y las emociones a través del sentido del olfato. Cliente y terapeuta pueden elegir una combinación de aceites esenciales en función de la necesidades y resultados a conseguir. Es muy importante acertar con la mezcla, de lo contrario se pueden enviar mensajes contradictorios al cuerpo y no será efectivo. Podemos usar premezclados, siempre al más alto nivel, pero lo ideal es tener un buen conocimiento de los aceites y la aromaterapia, así como del masaje, para añadir nuestra “firma”, también improvisando secuencias con movimientos propios. Todos los terapeutas cualificados pueden hacer un masaje de aromaterapia para tratar todos los síntomas del estrés.

A CUENTA GOTAS

Los aceites esenciales se pueden aplicar por diferentes vías. Estas son las cantidades que se precisarían en función de la forma de aplicación que elijamos:

Difusor de esencia: 10 gotas.

  • Masaje facial: 1 % de aceites esenciales y 99 % de aceite portador.
  • Mascarilla facial: de 3 a 4 gotas.
  • Bañera: de 10 a 15 gotas.
  • Sauna: 2 gotas por persona.
  • Jacuzzi: 3 gotas por persona.
  • Inhalaciones de vapor: 5 gotas.
  • Masaje corporal: 3 % de aceites esenciales y 97 % de aceite portador.
  • Envolturas corporales: de 7 a 10 gotas.
  • Difusor de esencia: 10 gotas.

PROTOCOLO CORPORAL DE AROMATERAPIA TRADICIONAL

Se trata de un protocolo de Aromatherapy Associates basado en su creadora, la bioquímica Marguerite Maury.

Previo al tratamiento hay que hacer una cata para ver qué aroma le gusta al cliente y la beneficia más a nivel físico y emocional. Este tratamiento está enfocado a tratar los síntomas del estrés, por ello es imprescindible definir su estado de ánimo. El cliente selecciona tres opciones en función de cómo se siente. Estas opciones están directamente relacionadas con mezclas concretas de aceites esenciales, que se le dan a oler para que termine de manera intuitiva (con los ojos cerrados) escogiendo la que su cuerpo realmente necesita.

En base a una fusión potente y efectiva de estilos de masajes orientales y occidentales, funciona en las siguientes áreas clave:

Chakras. Centros de energía localizados en el cuerpo, a lo largo de la columna vertebral, donde comienza para equilibrar estas energías.

Presiones en espina dorsal. Sobre las estructuras del sistema nervioso autónomo, en las áreas craneal y sacra y sobre los ganglios al lado de la columna vertebral. Aquí se ejercen movimientos para liberar la tensión
muscular.

Soltar musculatura. El dolor y la incomodidad por tensión física es una de las razones principales por la que los huéspedes de los spas buscan estos masajes. Se aplican técnicas suecas y neuromusculares adicionales en hombros, cuero cabelludo y pies, que mejoran la circulación sanguínea.

Drenaje linfático y equilibrio de líquidos. El flujo de movimientos ayuda el drenaje de la linfa. Las presiones espinales trabajan sobre el meridiano de la vejiga, que controla el equilibrio de líquidos corporales.

Reflexología. Una secuencia de pies simple y segura para mejorar los efectos de equilibrio del tratamiento y promover la relajación.