Los tratamientos que nos ponen en contacto con la naturaleza –ya sea por el uso de productos orgánicos, por los utensilios con los que se llevan a cabo o el entorno en el que se realizan– son cada vez más demandados por sus propiedades y potentes resultados. Uno de ellos es la maderoterapia, un protocolo que ofrecen en el centro de Natividad Lorenzo en el que se usan maderas nobles y aceites esenciales.

El contacto con la naturaleza está de moda. Esta tendencia lleva un tiempo pisando fuerte y, afortunadamente para nuestro cuerpo, tiene pinta de que ha llegado para quedarse. La maderoterapia es uno de los rituales que abrazan esta tendencia eco donde además priman los protocolos manuales, sin aparatología. Es un potente método tradicional para acabar con la grasa y la celulitis que además puede combinarse con otros tratamientos.

El origen de este protocolo, como el de casi todos los tratamientos de cosmética natural, es oriental, y se basa en los masajes tradicionales que combinaban el uso de utensilios de madera con determinados movimientos manuales. Hoy en día se usan diferentes piezas que, como indican desde el centro Natividad Lorenzo, en Madrid, se adaptan a las necesidades de cada cliente y la evolución que muestren tras varias sesiones. En este salón –dirigido por la propia Natividad Lorenzo, profesional con más de 30 años de experiencia en el sector– se pueden utilizar hasta siete herramientas de madera: dos tipos de rodillo, una seta, la pala o tabla, la copa danesa, un gancho y una denominada “dog” (perro).

Técnicas y beneficios

La maderoterapia es una disciplina que se demanda más en esta época del año. Su éxito radica en la intensidad del masaje y en las propiedades de las maderas, utensilios agradables, suaves pero duros, que ejercen presión y transmiten un calor que, combinado con el olor de los aceites, transporta al centro de la naturaleza pura.

El masaje con maderas nobles, además de la relajación que proporciona, permite una remodelación corporal completa, mucho más intensa que la que se realiza solo con las manos y llegando a tratar más zonas. Trabaja la grasa y la celulitis, así que es ideal para personas con exceso de adiposidad. “En personas con celulitis marcada, los resultados se pueden ver nada más terminar la primera sesión, especialmente en determinadas partes del cuerpo, como la zona del sujetador. Para un tratamiento prolongado lo más efectivo suele ser realizar sesiones cada 15 días”, explican desde Natividad Lorenzo. Otros beneficios del ritual son el extra de hidratación que aporta a la piel, exfolia la capa más superficial e incrementa el poder de los aceites nutrientes, la piel se tersa y ese aspecto de naranja característico de la celulitis se atenúa. Este centro de estética y salud, experto en tratamientos de bienestar tanto para hombres como para mujeres, finaliza su protocolo de maderoterapia con un masaje realizado con cañas de bambú. Esta combinación de materiales es muy efectiva para terminar la experiencia en cabina con un plus de relajación muscular ya que el bambú trabaja sobre la musculatura previamente “estresada” por las maderas, liberando la tensión de las terminaciones nerviosas.

El bambú es una planta de origen asiático con una fuerte carga simbólica, esta herramienta natural representa la flexibilidad, elasticidad, bienestar y buena suerte, de hecho, es conocido como el “acero vegetal”. Trabajando con ello podemos incidir sobre el sistema nervioso, paliando el estrés, las dolencias musculares o la mala circulación.

Los resultados obtenidos con esta combinación de técnicas trabajarán en el cuerpo de forma global, a nivel físico y emocional. La moda de los protocolos naturales está justificada por este doble poder y la maderoterapia es un buen ejemplo de ello, moldeando la figura, tonificando los músculos y desencadenando, a la vez, reacciones neuronales, circulatorias, energéticas y emocionales. Una combinación ideal de belleza y salud.

LOS BENEFICIOS

– Mejora el trofismo de la piel, la hidrata y tensa.

– Reduce la celulitis, moldea la figura.

– Tiene un efecto relajante muscular.

– Activa la circulación sanguínea.

– Combate el cansancio.

– Estimula el equilibrio energético.

Aunque hay varias clases de utensilios, estos suelen agruparse en tres tipos: los rodillos, las copas y las tablas. Entre sus funciones, el rodillo liso, por ejemplo, se encarga de activar el sistema circulatorio y linfático, facilitando así la eliminación de adipocitos. Las copas se usan para las adiposidades más localizadas y las tablas se ocupan de las partes de la piel más delicadas.