Instagram está plagado de imágenes que muestran el antes y el después de las rinomodelaciones a base de ácido hialurónico. Y aunque es cierto que los resultados son espectaculares, se trata de una técnica que entraña unos riesgos tan elevados que, si se conocieran, harían a muchas replantearse la decisión de transformar su perfil nasal.

El doctor José Vicente Lajo Plaza, del Centro Médico Lajo Plaza, advierte sobre ellas.

«Cada vez nos llegan más pacientes demandando rinomodelaciones con ácido hialurónico para corregir la forma de la nariz. Acuden animadas por los brutales cambios que ven en Instagram y piensan que se trata de una técnica tan rápida como sencilla. Nada más lejos de la realidad. Se trata de una técnica que, sin ser compleja, es la más peligrosa que existe en la actualidad dentro de la medicina estética»

NECROSAMIENTO, COMPRESIÓN DE LAS ARTERIAS, CEGUERA…

“Las complicaciones que pueden surgir después de una rinomodelación son realmente graves. Los médicos con experiencia tenemos mucho respeto a esta técnica y aunque es sencilla, hacemos una selección muy rigurosa de los casos. Son los especialistas más jóvenes los que, conquistados por sus marketinianos resultados, las realizan sin conocer del todo las complicaciones que pueden surgir, ni cómo actuar en caso de alguna complicación” explica Lajo

El pasado año murió una paciente en China seis días después de someterse a una rinomodelación, y se ha comprobado que fue por un efecto directo derivado del tratamiento.

¿ES ILEGAL?

Por ficha técnica, no se puede poner ácido hialurónico en la nariz, pero no es ilegal. Se trata de una zona que no tiene grasa, con un tejido “cartílago” que si se desvitaliza no se va a regenerar, y está vascularizada por unas arterias muy finas. Como explica el doctor, “el riesgo de necrosis puede producirse tanto por pinchar sobre alguna arteria como por la compresión del ácido hialurónico sobre las mismas. Lo grave es que estas arterias se conectan con la arteria retiniana que nutre al fondo del ojo y si se compromete, podrían producirse ceguera y un montón de complicaciones más”.

1 DE CADA 5 RINOMODELACIONES PRESENTA ALGÚN TIPO DE COMPLICACIÓN

“Recientemente, uno de los médicos que más rinomodelaciones realiza en el mundo, me confesaba en un Congreso que en el 20% de los casos surgían complicaciones. Y estamos hablando de uno de los especialistas más top”, alerta Lajo.

Es fundamental saber “salvar” las complicaciones que pueden aparecer, y solo los médicos con más experiencia deberían hacerlo. Uno de los escenarios más graves que se pueden producir es el de la pérdida de visión del ojo.

“Si yo hiciera una rinomodelación y la paciente se quejara de dolor detrás del ojo y me dijera que se le está nublando la visión, me percataría al momento de que la arteria retinaria, estaría comprometida y sabría que tengo 12 horas de plazo para recuperarlo y que la ceguera no sea irreversible. Habría que hacer una técnica retrovulvar, que consiste en entrar con una cánula por debajo del globo ocular, ir al fondo del ojo e inyectar una gran cantidad de hialuronidasa. El problema es que pocos especialistas dominan esta técnica que utilizaban hace años los oftalmólogos para anestesiar el fondo del ojo. En la actualidad los oftalmólogos que se van licenciando ya emplean otras técnicas menos agresivas para anestesiar” .

Otra de las complicaciones que puede aparecer comienza como una especie de herpes. “Es un clásico, y el médico que no tiene formación en efectos adversos cree que es un herpes cuando se trata de un compromiso vascular. La nariz pierde coloración y evoluciona vascularmente. En este caso, dependiendo del grado de gravedad se puede recuperar más o menos la circulación y minimizar las secuelas o cicatrices resultantes”, explica el doctor.

¿CUESTION DE DOSIS?

Como señala el doctor, “es cierto que la mayoría de las complicaciones se producen en los países asiáticos, donde son más exagerados y pueden llegar a poner hasta dos viales de ácido hialurónico para una rinomodelación al querer modificar esas narices tan planas (la cantidad con la que nosotros haríamos un pómulo entero)”.

El problema de la nariz es que está poco vascularizada, y si se comprimen esas pocas arterias, se corta el riego sanguíneo. “Además, hay variedades anatómicas que puedan hacer que un médico crea que está trabajando en una zona segura y no lo esté” añade el doctor