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Por fin, sí, parece que el calor se instala en nuestras vidas y con él una de las mayores aficiones de la temporada: tomar el sol , antes, durante y después de la playa. Es decir, en primavera, verano y otoño. Demasiado tiempo para una actividad poco recomendable según los expertos médicos. Quizá cambies de opinión después de leer estos consejos de los especialistas de Clínicas Dorsia.

  1. El bronceado no sienta bien a todos los rostros. Aunque es cierto que puede camuflar algunos defectos, empequeñece rasgos de la cara, que, además, pierden definición.

  1. No te confíes en primavera. Según explica la dermatóloga y directora médica de Dorsia, Virginia Sánchez, es en esta estación cuando más quemaduras se producen. Tenemos muchas ganas de sol y no pensamos en que nos podemos quemar igual o más que en verano. Con el paso del tiempo, estas quemaduras pueden desembocar en manchas, arrugas y melanoma.

  1. Si abusas del sol puedes provocar la aparición de manchas solares, tanto en la cara, como escote y manos, zonas muy expuestas. El lentigo , su nombre clínico, debe ser tratado con luz pulsada o crioterapia, entre otras.

  1. El sol causa envejecimiento celular y, por lo tanto , arrugas. Cuanto más nos bronceemos, más expuestos estaremos a la pérdida de melanina, colágeno y elastina de la piel.

  1. Y, por último, la deshidratación resultante del calor y la exposición directa de los rayos ultravioleta van a  broncearte, sí, pero van a dejar un rostro seco y falto de vida.

Muchos contras para un solo pro: que nos gusta estar morenos. Sobre todo, atención rubias, rubios y personas de piel clara, porque, tal como explica la doctora Sánchez clara carecen de la capacidad de síntesis de “melanina de calidad”, es decir, no broncean o lo hacen de forma irregular y su piel siempre está expuesta al daño solar. Para ellas, el sol es mucho más peligroso y las precauciones deben ser extremas.

A la consabida fotoprotección, desde ya hasta septiembre, ambos incluidos, sobre todo, de 12.00 a 17.00, los expertos de Clínicas Dorsia suman esta serie de consejos, que te ayudan a tener una piel bella y fuerte, lista para el vernano.

Busca las vitaminas de la belleza: A, C y E

Comenzamos por la E, ya que  contribuye a paliar las agresiones en el rostro, como las cicatrices, inflamaciones y los efectos no deseados del abuso del bronceado.

La A interviene en la regeneración celular y, por lo tanto, en la de la piel, mejorando su elasticidad. También contribuye a que ésta no se reseque debido a factores internos y externos. La vitamina C participa en la síntesis del colágeno, que es el elemento estrella de la belleza. La mejora en todos los sentidos, así como al resto de tejidos del organismo.

Nutricosméticos, sólo si tu alimentación no es equilibrada 

Muchos de estos principios se encuentran en los alimentos que ingerimos a diario, por tanto una alimentación equilibrada, haría innecesario su consumo . Lo cierto es que el ritmo de vida que imprime la sociedad de hoy día no facilita demasiado unos buenos hábitos alimenticios. Por este motivo los nutricosméticos pueden ser una solución.

Los mejores productos son los que mejor se adaptan a tí

En el mercado disponemos de muy buenos productos que utilizados en según qué piel, pueden resultar perjudiciales, por tanto, lo importante es utilizar los productos que mejor se adapten a nuestra piel. La combinación ideal para nuestros hábitos diarios sería la aplicación de fluidos o cremas hidratantes a base de ácido hialurónico, lactobionico o gluconolactona con factor de protección por la mañana y por la noche uso de serums multivitaminicos (antioxidantes) y retinoides para regenerar.

Y , como siempre, la recomendación de una buena higiene facial, sobre todo desmaquillante y la ingesta de dos litros diarios de agua. ¡Ah! y que no nos falte un buen serum con vitamina C.