Cuando las temperaturas caen en picado y la calefacción ataca las pieles, debemos enriquecer los tratamientos con activos cargados de antioxidantes para fortalecer la barrera cutánea. Esta época del año requiere una dosis extra de nutrientes para que la clienta se sienta mejor en su piel, sin olvidar también una limpieza más exquisita para retirar toda la suciedad acumulada que la contaminación de invierno deposita en la epidermis e impide una nutrición adecuada.

Por Mayte Martínez

En invierno la piel se vuelve más seca, incluso las que se suelen clasificar como grasas y mixtas. Esto es debido al frío y también a la calefacción. El tono se muestra más apagado y con mayor sensibilidad y pueden aparecer rojeces en ciertas zonas de la cara como la nariz y los pómulos.

El frío es uno de los agentes externos que más agreden la piel. Con las bajas temperaturas, la barrera epidérmica se vuelve más frágil, hay mayor riesgo de ruptura y una menor elasticidad, y todo ello favorece una tendencia de la piel a inflamarse y facilita la aparición de eczemas. “En invierno se producen más brotes de dermatitis atópicas. El frío provoca una mayor fragilidad capilar, pérdida de agua en la córnea y retrasa el ciclo de renovación celular, además de aumentar la sensibilidad de la piel”, explica Inmaculada Canterla, miembro de la Sociedad Española de Medicina y Cirugía Cosmética (SEMCC). Los bruscos cambios de temperatura impactan, y mucho, en la epidermis. Durante el invierno, es necesario adaptar los protocolos a las nuevas necesidades del rostro.

Lidiar con las inclemencias sin “arrugarse”

Niebla húmeda, heladas penetrantes, viento huracanado, calefacción… el clima típico del invierno es tan cambiante como impredecible. Permanentemente expuesta, la piel del rostro acusa estas agresiones en forma de sequedad, irritación, opacidad y fragilidad.

A menor temperatura, se reduce la hidratación de la piel y la producción de sebo y aumenta la sensación de picor. El frío es un factor climático que puede afectar al ADN celular al generar una mayor fragilidad capilar que produce un tono más apagado y una estructura menos elástica; afecta también a la capa superficial (córnea) que pierde el agua que contiene y en consecuencia se agrieta y descama; además, retrasa el ciclo de la renovación celular y aumenta la sensibilidad de la piel, empeorando los problemas de rosácea, dermatitis, etc. Pero nosotras podemos ayudar a evitar o prevenir los efectos que el frío tiene sobre la piel.

El frío es uno de los agentes externos que más puede agredir la piel. Es un factor climático que llega a afectar al ADN celular al generar una mayor fragilidad capilar, un tono más apagado y una estructura menos elástica

Protocolos en cabina: qué activos usar

Los activos que deberemos usar serán todos aquellos que, por sus propiedades reparadoras, protectoras y regeneradoras, devuelvan a la piel la calma restaurando la barrera hidrolipídica, impidiendo su deterioro. Por ejemplo, podemos usar aceites naturales vegetales como el de sésamo, de macadamia o de chía; vitaminas B3 y B5, teprenona, que va muy bien para calmar las pieles hipersensibles, y vitamina K2, para reforzar las paredes de los capilares.

El ácido hialurónico de bajo peso molecular no solo es compatible con la estructura de la piel, sino que también aumenta sus reservas de agua. Además, estimula la formación de fibras de colágeno y elastina, al tiempo que ayuda a trasladar los principios activos que apliquemos a continuación a las capas más profundas de la piel.

También el pantenol, para calmar la irritación y el enrojecimiento en muy poco tiempo y urea para restablecer el equilibrio hídrico de la piel. En estos momentos, en los que aumenta el estrés de la piel, entre otras cosas, por la continua alternancia de un ambiente caliente o seco al frío extremo o a la radiación UV, es especialmente recomendable.

El retinol A se une al ácido hialurónico de bajo peso molecular como poderosa “escudería” de ingredientes activos, lo que estimula a las células a regenerarse y, al mismo tiempo, trata las arrugas. En el caso de pieles atópicas, recurre a las ceramidas y los ácidos grasos, protagonistas a la hora de restaurar la barrera cutánea, y otras sustancias reparadoras como baba de caracol, rosa mosqueta y factores de crecimiento epidérmico.

Es importante tener en cuenta que las pieles sensibles deben cuidarse mucho. Si nos excedemos en el uso de cosméticos puede alterarse su pH. Las cremas deben contener un alto grado de hidratación y evitar al máximo el uso de perfumes en su formulación.

Tratamientos para la piel seca en invierno

Serían, por ejemplo, mesoterapias hidratantes con ácido hialurónico reticulado para proporcionar suavidad, elasticidad e hidratación a la piel. Pueden combinarse con infiltración de vitaminas y sustancias reafirmantes. También la bioestimulación, una hidratación profunda mediante infiltraciones de factores de crecimiento para mejorar la calidad de la piel. O peelings químicos para tratar un cutis que está apagado, con falta de luminosidad y pobre de hidratación. Se pueden realizar, según el fototipo y el estado de la piel, peelings de glicólico, salicílico, mandélico, fenol, si hay arrugas, o TCA. También pueden combinarse con tratamientos para arrugas finas de expresión con bótox e hidratación o para obtener soporte y tracción con ácido hialurónico de infiltración médica.

UNA AYUDA NUTRICIONAL

También es bueno recomendar una ayuda micronutricional (ya hemos hablado en otras ocasiones de la importancia de tener nutricosmética en nuestro local) con suplementos tipo aceite de prímula, con ácidos grasos esenciales insaturados, muy útiles en trastornos de la piel y del pelo; zinc, agente antiinflamatorio y antioxidante, Omega 3, ácido hialurónico…

Lo que el verano no permite

El invierno es el mejor momento para someterse a esos tratamientos tras los que no es posible exponerse a los rayos UV. Podemos corregir todos los daños y trastornos de la piel que se generan durante el resto del año.

Tratar poros dilatados. El Dr. Timm Golüke, dermatólogo con sede en Munich, cree que es la mejor época para proponer a nuestras clientas con este problema un tratamiento de tres a cuatro semanas con un láser fraccional; un método no invasivo y notablemente efectivo. Este dispositivo crea microperforaciones a intervalos cortos en la piel. El tejido circundante forma nuevas fibras de colágeno, la piel se tensa y los poros se minimizan. Para evitar sorpresas, avisa siempre de que después del tratamiento puede producirse un enrojecimiento de la piel, pero que desaparece rápidamente. También ayudan las sesiones de microdermabrasión y una exfoliación ácida de frutas. Después del tratamiento, realiza siempre un protocolo calmante e hidratante.

Mejorar la rosácea. Nariz roja debido a vasos dilatados o cuperosis en las mejillas. Los vasos se esclerosan con láser de neodimio. Para la peor variante de la rosácea, la Luz Intensa Pulsada (IPL) garantiza un buen resultado, siempre que se pauten de tres a cuatro sesiones. En el 60 % de los
casos de cuperosis, estas desaparecen. Es importante que la clienta se aplique protección solar todos los días.

Manchas solares marrones. Es un tema que solo se resuelve en esta época del año, tanto con tratamientos despigmentantes en cabina como con láser.

Atención especial a las manos

Las manos también sufren mucho en esta época del año, secándose y agrietándose. Muchas personas desconocen que en un centro de belleza pueden hacerse algo más que una manicura y, en realidad, podemos hacer mucho por mejorar la salud de esta zona.

Recuperar la hidratación perdida. Incluye en todos los tratamientos un masaje ligero (hay que tener mucho cuidado de no provocar dolor) insistiendo especialmente en las articulaciones y en las muñecas. Masajea también las uñas para fortalecerlas y suavizar las cutículas.

Eliminación de manchas, lentigos o queratosis. Se puede hacer con ayuda de peelings químicos, sistemas láser o fuentes de luz. El peeling es la mejor manera de tratar las manchas que aparecen en las manos, mientras que el láser propicia un color más uniforme, disimulando las desigualdades y manchas. La luz pulsada atenúa las manchas y en algunos casos, desaparecen por completo. Además, mejora la textura y la calidad de la piel, apareciendo más lisa e hidratada.

Los rellenos. Grasa, ácido hialurónico, hidroxiapatita cálcica… Eliminan arrugas y pliegues en el dorso de las manos y mejoran la hidratación para fortalecer la resistencia a la sequedad provocada por el frío, devuelven a la piel el volumen perdido, la elasticidad y la hidratación. Los resultados son inmediatos.

Tratamiento en cabina para labios

Los labios sufren adelgazamiento cutáneo por falta de apoyo muscular, atrofia ósea y alteración de las fibras colágenas. A ello hay que sumarle que se trata de una zona muy indefensa a los estragos del sol, por sus bajos niveles de melanina, y que la ausencia de glándulas sudoríparas en el
epitelio hace que los labios se resequen y agrieten con mucha facilidad. Para todas aquellas que piensan que, para mejorar la apariencia de los labios, solo existe el pinchazo que aumenta su grosor, hay que enseñarles que existen otros tratamientos. Por ejemplo, la vacumterapia, hidrodermoabrasión y radiofrecuencia bipolar. El resultado de esta combinación avanzada de tecnología son unos labios tersos, definidos, con más volumen y, por lo tanto más resistentes a las inclemencias.

Muchas personas desconocen que en un centro de belleza pueden hacerse algo más que manicura y, en cuanto a los labios, piensan que lo único posible es aumentar su grosor con pinchazos. Y no: tú puedes hacer mucho por mejorar la salud de ambas zonas

También podemos aplicar mascarillas de acción hidratante y refrescante ricas en ácido hialurónico y hexapéptido-8, que se presentan sobre una matriz de gel para amoldarse perfectamente a la forma de labios. Gracias al hidrogel, este tratamiento proporciona una experiencia ultrahidratante y refrescante para la piel de esta delicada zona que tanto sufre en invierno. Úsalas como parte final del tratamiento o como complemento a una hidratación facial profunda para un cuidado completo del rostro en cada sesión.

Otra opción muy interesante es el masaje kobido. En esta zona mejora la vascularización y la calidad de la piel apagada y opaca como consecuencia de las agresiones medioambientales, especialmente el frío, suavizando además el rictus y el código de barras, rellenando las arrugas de expresión y dando a todo el contorno un aspecto rejuvenecido, ayudando a voluminizar el labio superior que tiende a retraerse y adelgazar.

Tratamiento en cabina

COMBATIR EL EFECTO FRÍO EN LAS PIELES SENSIBLES

Paso a paso

  1. Exfoliación del tejido. A base de aceites como el de almendras dulces, aguacate y germen de trigo, específicos para pieles reactivas, para ayudar a eliminar las células muertas. La fusión de aceites esenciales aporta elasticidad, nutrición y suavidad al tejido ya que ante una piel de tales características no es recomendable la agresión con peeling de micropartículas o ácidos.
  2. Hidratación al detalle. Debemos combinar la aplicación de cosmética hidratante específica con mascarillas efecto frío para ir relajando el tejido. En cada sesión iremos aumentando el grado de hidratación para ir penetrando en las capas más internas a través de mesoterapia virtual.
  3. Ácido hialurónico más radiofrecuencia. Supone una hidratación extra en la fase final del tratamiento.

Es importante tener en cuenta que las pieles sensibles deben cuidarse mucho, pero si nos excedemos en el uso de cosméticos puede alterarse su pH. Las cremas deben contener un alto grado de hidratación y evitar al máximo el uso de perfumes en su formulación, ya que producen picores y alteraciones en la piel y los ojos. Debes recomendar siempre una media de cuatro sesiones en cabina para conseguir mejorar la textura, acabar con la descamación, y aumentar la permeabilidad, hidratación, de la piel. Durante las sesiones iniciales, es muy importante no manipular mucho el tejido y pautar un tratamiento casero para combinar con el nuestro de cabina y así potenciar los resultados.