Consejos y datos de interés para cuidar y
mantener la salud y belleza de la piel en verano


¿Sabemos cuidar nuestra piel en verano más allá de las cremas solares y el after sun? Incluso en la aplicación de estos dos productos, ¿estamos seguros de que no cometemos errores? Myriam Yébenes, directora de la casa Maribel Yébenes nos ofrece algunos consejos para cuidar nuestra piel antes, durante y después del verano. Afronta esta temporada de sol con los mejores cuidados, para conseguir un bronceado bonito y duradero sin comprometer la salud ni la suavidad de tu piel.

 

PREPARAR ANTES

• Aunque debemos hacerlo durante todo el año, es crucial procurarnos una buena hidratación desde unos meses antes del verano. Mantener unos niveles hídricos y nutritivos óptimos hará que las células de nuestra piel se encuentren fortalecidas y bien oxigenadas, lo que favorecerá su respuesta ante los UV y la sequedad que provocan el salitre, el cloro, el viento y los aires acondicionados. Tras la ducha diaria debemos hidratar cuerpo y rostro con un producto de textura acorde a nuestras necesidades, rico en activos que aporten agua y nos ayuden a mantenerla en la epidermis como el ácido hialurónico, la glicerina, las vitamina E y C y los extractos bontánicos de pepino y aloe vera.

• Desde unos 2 o 3 meses antes del verano, es importante aumentar la ingesta de betacarotenos que están en alimentos como la calabaza o la zanahoria. Además de intensificar el moreno, dan una inyección extra de antioxidantes. Existen en el mercado suplementos alimenticios de betacarotenos, cuya concentración prepara la piel y estimula la melanina en comprimidos de dosis diaria. Esto nos ayudará a que nuestra piel se muestre más fuerte y protegida desde el interior frente a los UV.

• Antes de tomar el sol es fundamental exfoliar el cuerpo y el rostro. Así renovamos la piel y eliminamos las células muertas, unificando el tono y la textura, y consiguiendo posteriormente un bronceado más uniforme y duradero. Además, al eliminar las células muertas que obstruyen la superficie, la piel está mucho más receptiva a toda la cosmética protectora y reparadora que se aplique. En su libro “Cómo gustarte y gustar. Mis secretos de belleza”, Myriam Yébenes recoge una sencilla receta para hacer nuestro propio exfoliante hidratante, que consiste en mezclar 3 cucharadas pequeñas de miel, 1 kiwi y 1 cuchara de azúcar. Para más poder exfoliante, añádele también una cucharada pequeña de avena.

CUIDAR Y PROTEGER DURANTE

• Nunca te perfumes la piel antes de exponerte al sol, ya que podrían salirte manchas.

• Durante los primeros días debes escoger un factor de protección solar alto, del 30 tanto facial como corporal. A medida que la piel se vaya dorando puedes ir disminuyendo el nivel de protección, pero nunca prescindir de ella. También es importante repetir la aplicación cada 2 horas y siempre tras el baño. Si tienes la piel clara puedes escoger un protector solar del 50, pero estos cosméticos son más densos, y pueden taponar los poros y asfixian la piel, por eso es importante realizar una doble limpieza al llegar a casa para eliminar todos los restos.

• Bajo tu protección solar puedes aplicar un serum rico en vitamina C, ya que esta aumenta la fotoprotección natural de la piel, optimiza la generación y dispersión de la melanina, para evitar manchas, y lucha contra la acumulación de radicales libres que produce la exposición solar. El serum ‘Phytocell Whitintense Serum’ de La Cholley (venta en exclusiva en España en Maribel Yébenes) está especialmente diseñado para la prevención de manchas por trastornos de pigmentación.

• El cloro y la sal al contacto con el sol hacen que nuestra piel envejezca antes, le salgan arrugas y se vuelva más sensible a la aparición de manchas. Por tanto, después de bañarte en la playa o la piscina debes eliminar cualquier rastro de la piel. Lleva siempre agua termal y aplícatela sobre la cara, cuello y escote. Después, sécate con una toalla y aplícate un sérum de vitamina C o un sérum multivitáminico ya que disminuye los efectos de las radiaciones solares en la piel.

• Las mascarillas serán nuestras grandes aliadas, ya que nos aportan dosis intensivas de nutrientes y agua, por lo que podremos aplicarnos una cada día tras la exposición solar.

 

REPARAR DESPUÉS

• Las quemaduras de sol provocan enrojecimiento e inflamación, así como una elevación de la temperatura de la piel. Los días posteriores debes evitar la exposición solar y los baños en agua salada o con cloro, que pueden irritarla más aún. También es esencial hidratar la piel con cosmética con ingredientes muy nutritivos y regenerante como la Vitamina E, el Hamamelis… y aplicarte mascarillas caseras.

• Para mantener el bronceado deberemos seguir manteniendo durante las siguientes semanas la costumbre de exfoliar, hidratar y nutrir. La piel bronceada se engrosa como medida de defensa natural, lo cual hace que se muestre seca y agrietada fácilmente. Si la exfoliamos con regularidad, mantendremos la piel seca y muerta a raya y las células más profundas se podrán mostrar mejor. Exfoliar la piel no hará que el bronceado se vaya más rápido. Al hidratar y nutrir la piel evitamos que se muestre cetrina por el efecto de la sequedad sobre la tez bronceada. Además nos ayudará a que la transición a una piel nueva sin broncear sea progresiva y saludable.

• Siempre es recomendable completar estos cuidados con un tratamiento profesional en cabina, como ‘Piel de Seda’ de Maribel Yébenes. La seda, conocida como la fibra de lujo, retiene el agua de la piel para una hidratación total, gracias a que es rica en aminoácidos y proteínas. El tratamiento combina un peeling, un masaje y la aplicación una magnifica envoltura de proteínas de seda, que dejará tu piel tersa y suave. Con esta cura intensiva podrás devolverle a tu piel la elasticidad perdida, además de ser un gran aliado que evita su envejecimiento. Es una de las soluciones más efectivas contra la piel deshidratada.