Acústicas y de alta energía, ayudan a reducir el tamaño de los adipocitos y reafirman, una buena perspectiva en tratamientos estéticos, médico-estéticos y cosméticos.

Por Elisabeth Vivas.

Las ondas de choque son ultrasonidos de alta potencia producidos por un equipo cuyos efectos se transmiten por el cabezal del manípulo y a través de un gel conductor a la piel del paciente. Estos choques o impactos pueden ser electromecánicos o electrohidráulicos y son de alta energía. Provocan efectos mecánicos y biológicos. Las ondas de choque radiales penetran hasta 2 cm de profundad por ley física sobre la piel, llegan hasta el sistema circulatorio, el tejido conectivo, las células adiposas y los músculos, de manera que se convierten en la terapia tecnológica de última generación más avanzada para eliminar la celulitis en cualquiera de sus fases, la remodelación del cuerpo, combatir la flacidez, retención de líquidos, hinchazón y regenerar los tejidos tanto corporales como faciales.

De la medicina a la estética

Las ondas acústicas se han desarrollado a partir de 1960 para el tratamiento de diversas patologías (litiasis renales, cálculos pancreáticos, procesos del aparato locomotor). Karl Storz creó la primera endoscopia, luz fría y ondas de choque que se aplican con un rotundo éxito para eliminar cálculos renales y, en el campo de la medicina deportiva, para la rehabilitación de tendinitis y nódulos musculares. En 1987 fundó Storz Medical, a orillas del lago Constanza en Suiza, para investigar y desarrollar las ondas de choque en el campo de la medicina estética como despertador del metabolismo celular, para estimular el fibroblasto y sintetizar nuevo colágeno y elastina, hasta lograr una regeneración completa. Se trata de darle a las células toda la energía perdida para que de nuevo activen todas sus funciones vitales de regeneración.

Ondas de choque contra la celulitis

Estas ondas de choque son las mismas que rompen los cristales con su acústica y las que destruyen los cálculos renales en la litotricia. Adaptadas a la medicina estética, “las ondas de choque o SWT mejoran la celulitis en 1 o 2 grados, gracias a la destrucción de los adipocitos y a la descompresión que ejercen sobre los nódulos de grasa encapsulada. Constituyen una alternativa intensa, eficaz y fácilmente combinable con otras tecnologías, para mejorar aún más los resultados a corto y largo plazo”, aseguran desde el Instituto
Médico Láser.

Las ondas de choque se diferencian de los ultrasonidos porque ejercen un efecto mecánico en lugar de térmico, y se caracterizan por generar una energía cinética que se introduce a través de la piel, produciendo una vibración que afecta al tejido conectivo. Las empleadas en medicina estética son ondas de choque radial, que lo comprimen y relajan, consiguiendo un efecto multifactorial. Producen cavitaciones (burbujeos) extracelulares, que aumentan la permeabilidad de las membranas en los adipocitos; generan reacciones intracelulares y cambios moleculares en las células grasas, que conducen a su destrucción y aumentan la microcirculación, gracias al crecimiento de nuevos capilares y al aporte aumentado de oxígeno. También estimulan los fibroblastos, que generan colágeno de mayor calidad, con el que se asegura la formación de tejido nuevo. Por último, desintoxican el espacio extracelular del adipocito y eliminan los residuos que lo encharcan, poblándolo de radicales libres, produciendo edema y aumentando la acidez del tejido. Además, en función de la presión elegida y la frecuencia de aplicación, pueden producir un efecto analgésico, por la liberación de endorfinas, que inhiben los terminales nerviosos; antiinflamatorio, por la vasodilatación, cuya hiperemia degrada los mediadores de la inflamación; angiogénico, por la activación de factores de crecimiento vascular; disruptivo, por la fragmentación que el efecto mecánico de las ondas ejerce sobre las calcificaciones; y regenerador, por la liberación de factores osteogénicos, que estimulan la regeneración del hueso.

Protocolo básico y resultados visibles

Primero se determina la zona a tratar. Se ajusta el nivel de presión, acorde a la sensación del paciente. La energía circula a través de una pieza de mano, que se presiona mientras se desliza sobre la zona elegida con movimientos circulares. Al ser totalmente compatible con otros tratamientos eficaces como la carboxiterapia, las ondas de choque se suelen combinar para obtener más sinergias y mayor eficacia. Los resultados son evidentes: piel más lisa y elástica, sin textura de ‘piel de naranja’, mejoría evidente de la elasticidad y del tono muscular, aumento de la microvascularización, pérdida de volumen en el contorno del área y mejoría adicional de retracciones cutáneas, cicatrices y estrías.

La energía estética

Además de para combatir la celulitis en todas sus fases y la remodelación corporal, las ondas de choque también funcionan como recuperación del contorno facial, de forma eficaz y en tiempo récord. La última generación en tratamientos por ondas acústicas radiales, llamadas también de choque radiales o de baja intensidad e identificada como AwtStorz, pone al servicio de la estética toda la energía y precisión para actuar como despertador celular y consigue reactivar el metabolismo celular y estimular el fibroblasto que sintetiza nuevo colágeno y elastina hasta lograr una regeneración completa.

Es una tecnología no invasiva, indolora y no tiene contraindicaciones, fácil de tratar y con resultados rápidos, eficaces y con buena relación calidad-precio. “Ofrecen amplios tratamientos para el campo médico-estético con resultados visibles desde la primera sesión: para eliminar adiposidades de grasa localizada, combatir la celulitis de forma no agresiva, deshinchar los tejidos, drenar las retenciones de líquidos o crear un efecto tensor reafirmante espectacular” comentan desde Clínicas Cres Hermosilla, Madrid.

Además, es un tratamiento completamente inocuo porque respeta la integridad de las células y no tiene efectos secundarios. Por cada onda de presión, hay una onda de descompresión. La compresión y descompresión generan un movimiento fluido y dinámico en los líquidos inter y extracelulares que potencia el incremento de la circulación sanguínea y la vascularización. Estas ondas pasan a través de los tejidos cutáneos mediante un masaje neumático, sin causar daños.

Cuerpo, rostro y mente

Estos tratamientos consiguen la eliminación de grasa superficial y profunda de una manera eficaz (en abdomen, michelines o cartucheras) y combaten, además, la celulitis de cualquier tipo (fibrosa, edematosa, dura). También están indicados para tratar la flacidez en general, como tratamiento de piel tras una liposucción, y tonifican los músculos. En el rostro, las ondas provocan un estiramiento facial de pómulos, labios, mentón y submentón, el aumento de colágeno y la atenuación de las arrugas. Desde la primera aplicación se aprecia cómo el óvalo facial se redibuja y se atenúa el surco nasogeniano así como las patas de gallo, las arrugas en la frente, etc. En cinco sesiones obtenemos un aumento de colágeno en la piel del rostro y un efecto lifting duradero. El aspecto del rostro es más juvenil y fresco, además de mejorar visiblemente la luminosidad de la piel. Como ventaja añadida, conviene recordar que también elimina el estrés diario gracias a la reducción del nivel de cortisol y causa un bienestar general provocado por la producción de serotonina.