El director general de Cosmética XXI, J. Antonio Losada, nos desvela algunos de los aspectos más reseñables de los equipos de diagnóstico facial y corporal. Un tema que conoce muy de cerca puesto que su empresa ha desarrollado recientemente aparatología de este tipo dotada de la tecnología más actual, ideada para ofrecer un análisis objetivo y científico de la piel.

J. Antonio Losada, Director General de Cosmética XXI, Institut Esthederm España.

Expertos en Estética: ¿Qué supone la utilización de los equipos de análisis facial y corporal en cabina?
J. Antonio Losada: Son herramientas de apoyo para las profesionales. Gracias a esta tecnología cuentan con un respaldo científico, consiguiendo mayor fiabilidad y mayor poder de convicción. La tecnología proporciona imágenes que el cliente puede ver y datos medibles, que demuestran la evolución y mejora de la piel con los tratamientos.

E.E.: ¿Qué tipo de tecnología suelen emplear para realizar el diagnóstico?
J.A. L.: Se utilizan sondas de medición de hidratación, pH, test de sebo, sonda de temperatura y micro-cámara con diferentes ópticas. Cada sonda utiliza una tecnologías diferentes: electrodos con doble celda, lectura fotométrica a = 505 nm, fotométrico de reflexión, entre otros. Las distintas mediciones están siempre apoyadas en unos parámetros fruto de años de estudios clínicos.

E.E.: ¿Cuáles son sus funciones principales?
J.A. L.: Cada sonda proporciona una información sobre el estado actual de la piel y, además, muestra las posibles alteraciones cutáneas que van a aparecer y que aún no son visibles a simple vista (por ejemplo, en el caso de las manchas). El cliente no sólo se conciencia del estado actual de su piel, sino también de la importancia de la prevención y los buenos hábitos de belleza para evitar problemas que aún no han aparecido.

E.E.: ¿Estos analizadores facilitan de alguna forma el trabajo de la experta?
J.A. L.: Todos conocemos el dicho: una imagen vale más que mil palabras, y para algunos clientes esto es así. En esos casos, sin duda es más fácil mostrar directamente en pantalla aquello que la profesional ya sabe y ve. Se gana tiempo, ya que no tenemos que convencer al cliente de nada, él mismo puede verlo. En cualquier caso, es un complemento al buen trabajo de la profesional de la belleza, que mejorará su servicio y su credibilidad.

E.E.: ¿En qué tipo de programas o protocolos son más útiles?
J.A. L.: Son útiles en todo tipo de programas gracias a su versatilidad. Quizás destacaría especialmente la prevención del envejecimiento, el tratamientos de manchas y prevención, diagnóstico solar y la prevención de la cuperosis, pero, insisto, es útil en todos. En cuanto al cuerpo, son muy interesantes en la valoración de las celulitis acuosas o grasas.

E.E.: ¿Se pueden emplear con cualquier cliente o existe algún tipo de restricción?
J.A. L.: Nuestro equipo, por ejemplo, nos permite hacer valoraciones a todo tipo de clientes, sin restricción. Su tecnología es totalmente inocua y no invasiva, así que no tiene ningún tipo de contraindicaciones.

E.E.: ¿El uso de este tipo de analizadores y/o medidores contribuye de alguna manera a mejorar la efectividad de los productos empleados en cada tratamiento?
J.A. L.: No influye directamente en la efectividad de los productos, pero sí en la etapa de diagnóstico y en la prescripción. Algunas veces se recomienda cosméticos de tratamiento sin conocer si la piel tiene leves alteraciones en el pH, la queratina o alteración del manto hidrolipídico. Cualquiera de estas tres alteraciones puede ser un impedimento en la penetración de los activos, y en este sentido la tecnología sí nos da el conocimiento para la utilización o no utilización de algún producto.

E.E.: ¿Cuál cree que será el futuro de estos equipos?
J.A. L.: Son equipos cada vez más precisos y versátiles, cuentan con una precisión científica que nos proporciona más información para mejorar el consejo profesional. Como las tecnologías avanzan con mucha rapidez es importante confiar en aparatología que permita la actualización. Es recomendable que las profesionales comprueben que la empresa que les vende la tecnología trabaja en la actualización y desarrollo de los programas, de lo contrario esta tecnología podría estar obsoleta en poco tiempo y no sería una buena inversión. En el futuro, como en la actualidad, serán herramientas de apoyo, cada vez más precisas, pero que necesitan a un buen profesional al mando para sacarles el mejor partido y darles valor.