Eduardo Abadia, Gerente de la Asociación Española de Franquiciadores (AEF).

El sistema de franquicias resiste la crisis, eso, al menos, es lo que cabe deducir de los datos de 2010 en los que se ha facturado sólo un 0,2% menos que el año anterior. Una estela de esperanza en la que está incluida, por méritos propios, la belleza y la estética que, para más inri, es el sector franquiciado que más crece. Un tirón muy reseñable cuyo tren hay que sopesar de forma pausada si se busca trabajo.

Con el paraguas abierto bajo la lluvia para evitar el “chaparrón” que está cayendo, el mundo de las franquicias ha vuelto, un año más, a presentar sus cifras de negocio. Y lo ha hecho de una manera esperanzadora, según los propios responsables de la Asociación Española de Franquiciadores o AEF. Esperanzadora porque el mundo de la Belleza/Estética es, con diferencia, en el que más ha crecido el número de locales franquiciados durante el año pasado.
“Hay sectores emergentes clarísimos que son los correspondientes al sector de la belleza en el último año y medio”, comenta Eduardo Abadía, gerente de AEF al presentar el informe anual. Y el crecimiento no sólo se produce en España, es una subida que ha ido en aumento también en Europa.

Al mal tiempo, buena cara

Los datos confirman este antiguo refrán de manera sorprendente, porque como asegura Abadía, es precisamente en momentos de crisis cuando más se eleva el cuidado estético y corporal.

Las cifras están ahí. “Es curioso el crecimiento, es algo sociológico. En momentos de crisis las personas invierten más en belleza, en tener una buena imagen, en dar una imagen muy positiva de sí mismos porque, al final, hay que venderse. Al final, la imagen importa mucho”, asegura Abadía.

Según sus propios datos existen operativas en España 934 enseñas, con 57 sectores diferentes, siendo el denominado Belleza/Estética el más representado, con 88 cadenas en la actualidad, seis más que en 2009. “Es un sector que ha crecido en los tres últimos años y, en concreto, en el último ejercicio lo ha hecho en más de un 20% en marcas, siendo, además, el que más ha crecido en 2010”.

La franquicia, por tanto, puede convertirse en una salida ante la situación del mercado laboral y la incertidumbre. Al menos, eso es lo que han debido pensar quienes han optado por abrir un local franquiciado de uñas, de depilación, de adelgazamiento, de peluquerías, de blanqueamiento dental o de bronceado.

Cabría preguntarse cuál es el perfil de los emprendedores que deciden introducirse en un negocio de belleza, a lo que el gerente de AEF responde: “es gente de edad media, con una posición también media y con la posibilidad de crecer con varias unidades, es decir, ser multifranquiciados y llevar varias franquicias del mismo sector”.

Todo un reto en los tiempos que corren, pero un reto asumible si se cuenta o se puede conseguir alrededor del 40% del capital. El 60% restante puede solicitarse a las entidades financieras porque, por término medio, éste es el dinero que suelen prestar los bancos para este tipo de negocio. La realidad es que a día de hoy nadie financia el 100% de los gastos, esto hay que tenerlo claro.

La importancia
de una buena ubicación

Qué duda cabe, el capital no es una cuestión baladí, al igual que tampoco lo es la rapidez en la contestación de las entidades bancarias. “El pequeño empresario que se interesa por el tema de las franquicias lo que necesita es una respuesta rápida, que no se pasen tres meses para decidir si te dan el crédito o no”, porque es obvio que en ese tiempo el local que tanto trabajo ha costado encontrar y que al fin se ha encontrado ha podido esfumarse o alquilarse para otro negocio.

Y, precisamente, la ubicación del lugar resulta uno de los pilares básicos para el éxito del negocio. “Ésa es una gran decisión para no equivocarse. Grandes marcas mal ubicadas fracasan. La prioridad máxima es la ubicación, más incluso que la marca. El franquiciado ha de saber en qué ubicaciones puede instalarse y en cuáles no. Más que a dónde puede ir ha de saber a dónde no puede ir”, zanja rotundo el gerente de la Asociación Española de Franquiciadores.

Otra cuestión importante, desde luego, es el dinero a desembolsar y la inversión en franquicias de belleza suele rondar los 200.000 euros, una cifra, que aunque considerable, está aún alejada de los 400.000 euros de media que son necesarios para abrir un negocio franquiciado del sector Spa, por ejemplo.

Ahora mismo, el sector belleza está creciendo en lo que a franquicias se refiere, una buena noticia, hay que estar de enhorabuena y como dice Eduardo Abadía, “no hay ningún motivo para pensar en que no siga haciéndolo.”

Los datos “cantan”

En 2010 el conjunto del sistema de franquicias facturó un 0,2% menos que en el año anterior. En cifras concretas, el sector facturó 24.651 millones de euros y el número de enseñas creció en 15 establecimientos con respecto a 2009.

En lo que respecta a personas empleadas hay que señalar que los números hablan de un descenso del 1,5%, es decir, 3.472 persona menos, ascendiendo la cifra total de empleados a 231.603 en 2010.

Sobre el número de locales abiertos por el sistema de franquicias en todos los sectores hay que hablar de 56.444 en 2010, frente a los 57.139 del año anterior.

La alimentación es, por sectores, la actividad que mayor facturación obtuvo con 633 millones de euros más que en el ejercicio precedente, seguido por Hostelería/Fast Food y Hostelería/Restaurantes y Bares, respectivamente.

Y, por último, como curiosidad, la Comunidad de Madrid es la Comunidad que concentra el mayor número de centrales franquiciadoras con 303 centros frente a los 248 ubicados en Cataluña, los 104 de la Comunidad Valenciana o los 90 con los que cuenta Andalucía, las cuatro Comunidades Autónomas con mayor número de negocios franquiciados abiertos.