El estrés perjudica seriamente la salud y, además, afecta a nivel dermatológico contribuyendo a la aparición de patologías que se relacionan con mayor inflamación cutánea. Prurito, ojeras y hasta arrugas tempranas, sin descartar un agravamiento del acné, la rosácea o la psoriasis. La clave está en detectarlo, y tratarlo. Los servicios de Estética y Spa, aunque no solucionen el problema por completo, sí pueden hacer mucho por controlar la causa, el estrés, que lo empeora, mejorando todas las consecuencias derivadas.

Por Mayte Martínez

Vivimos en una sociedad en la que el estrés se erige como el rasgo principal de la rutina y está normalizado sufrirlo a diario y en exceso. La ansiedad, los agobios, las preocupaciones y la falta de sueño pasan factura en forma de arruga, acné tardío, alergias. Pero no solo ese cúmulo de sentimientos y emociones internas repercuten en la piel, hay aspectos externos a los que la sometemos a diario, sol, luz azul, exceso de maquillaje, escasez de limpiezas profundas… que también la estresan.


Emociones a flor de piel

Todas las enfermedades inflamatorias de la piel empeoran con la ansiedad y el estrés continuo porque se libera histamina, relacionada con la respuesta alérgica. Hay una mayor producción de adrenalina y cortisol, que producen desajustes hormonales y debilitan el sistema inmunológico. Este desequilibrio puede provocar picores, enrojecimientos, urticarias, herpes, dermatitis, psoriasis, aumento en la producción de grasa en la piel, vitíligo, rosácea, prurito… Normalmente existe un componente genético que predispone a cada uno de estos problemas, pero entre los factores ambientales que influyen en su desarrollo, el estrés es uno de los más importantes. Las estadísticas muestran que el 30- 40% de los pacientes con estos desequilibrios dermatológicos
tienen asociado un componente psicológico a su proceso cutáneo. Además es un círculo vicioso, el estado psicológico es causa, pero también consecuencia, al tratarse de una patología que se percibe de forma externa, afecta también a la autoestima, provocando en el sujeto un estado emocional de preocupación, lo que a su vez agravará los síntomas, pudiendo afectar sus relaciones sociales, afectivas y laborales; la calidad del sueño y la alimentación. Factores que, indirectamente, repercuten en el sistema endocrino e inmunológico, agravando los brotes.

Las consecuencias

Envejecimiento prematuro. El paso del tiempo deja su huella en la piel, pero si a eso le sumamos factores como el estrés, el daño está asegurado. La inflamación de la piel provocada por el estrés da lugar a la irritación y vulnerabilidad ante el sol y otros agresores y, con el tiempo, a la pérdida de colágeno y elastina a un ritmo mayor del correspondiente de forma natural, lo que da como resultado la aparición temprana de arrugas. Además, la ansiedad también hace que se destruya el ácido hialurónico y daña el ADN celular, afectando, de forma concreta, a la parte encargada de controlar el envejecimiento de las células. Esto hace que estas mueran, se dañen más rápidamente o que sus procesos de renovación celular se vean ralentizados y la piel tenga aspecto envejecido.

Acné. No es que surja por estrés, pero como uno de los componentes que lo generan es la inflamación, este cuadro dermatológico tan frecuente puede verse agravado ante situaciones estresantes, provocando incluso brotes en adultos. La inflamación obstruye los poros de la piel, enrojeciéndola primero y luego con la aparición de pus en pequeños puntos.

Deshidratación, falta de luminosidad y firmeza. La piel pierde brillo y se descuelga porque el flujo sanguíneo se ralentiza. El corazón necesita bombear más sangre para hacer frente al estado que provoca el estrés en el organismo y los nutrientes y líquidos que deberían llegar a la piel se desvían hacia los músculos del cuerpo. La piel se deshidrata, empeorando la inflamación, pierde jugosidad, tira y hace que las líneas de expresión se marquen de forma inevitable.

Bolsas y ojeras. Aunque suelen tener un componente genético, pueden aparecer o aumentar con una forma de vida acelerada. La falta de sueño, debido a veces a malos hábitos y otros al insomnio provocado por el nerviosismo, incrementa la acumulación de líquido bajo los ojos, las bolsas, y el color violáceo propio de las ojeras, que contribuyen a envejecer aún más nuestro aspecto.


Aprender a manejar el estrés

Estos desequilibrios en la piel requieren de un tratamiento especial. En la cabina de estética, se recomiendan tratamientos de
hidratación profunda, en los que se trabaja de forma intensa la piel, para volver a establecer la sensación de confort al instante.

Si bien parte del trabajo será mejorar el cuidado de la piel, el hecho de que estas patologías se relacionen con el estrés, hace que irremediablemente haya que tener en cuenta el factor psicológico. Es por ello que aprender a controlar el estrés y las emociones negativas que surgen en los brotes es fundamental para que no se agrave la situación. La práctica de técnicas de relajación y ejercicio físico, técnicas como yoga, pilates o tai chi que ayudan a estirar y liberar los músculos contraídos por el estrés, reducirán los niveles de activación fisiológica. El ejercicio libera tensiones, despeja la mente y relaja los músculos. Cambiar los hábitos de vida es la principal manera de combatir el estrés. Un establecimiento de estética debe proporcionar tratamientos eficaces para calmar la piel y terapias que calmen también el espíritu. Ofrecer una rutina slow durante, adaptando la nutrición a las necesidades de cada organismo, enseñando a meditar, inculcando actividades desestresantes y enseñando las bondades
del agua con terapias relajantes y equilibrantes.

Dormir es un placer. Es la mejor técnica de relajación que existe. Un buen sueño es reparador y proporciona el descanso
necesario para afrontar la actividad diaria. No descuides la tranquilidad de tu espacio y procura el silencio necesario para que dormir sea de verdad una cura desestresante. Asegúrate de que nadie roba tiempo al descanso, diseñando un programa con las horas que resulten necesarias para cada uno, incluyendo si es necesario, tiempo para la siesta. “El estrés produce cansancio, apatía. Nuestro ritual del sueño ayuda a lograr un descanso reparador a través de la relajación mental y corporal. Bañera de Burbujas con agua mineromedicinal y esencia de azahar. Después, masaje relajante con aceite relax”, recomienda Ana Chamizo, responsable de Balnearios de Castilla Termal Hoteles.

Mindfulness. Su aprendizaje ayuda a respirar de una forma correcta, practicando inspiraciones y expiraciones pausadas. Puedes organizar talleres al aire libre, o en piscinas aromatizadas y con música relajante. Anima a tus clientes a pasear, nadar, andar en bici estática o al aire libre… Una vez cogido el hábito es fácil que quiera incorporarlo a su vida de forma habitual al salir de allí.

Masaje. Un buen masaje libera músculos contraídos por las tensiones. No hay nada que agradezca más un cuerpo estresado
que un buen masaje. Los nudos, contracturas y zonas cargadas del cuerpo, causadas por las tensiones acumuladas,desaparecen.

Comer sano. El estrés, la falta de tiempo y el cansancio de cada día provoca que muchas personas abandonen cada vez más la saludable dieta mediterránea sustituyéndola por ingentes cantidades de fast food, platos preparados, grandes dosis de azúcar, etc. Lo que se agrava con la ingesta de alcohol y adicción al tabaco. Todo esto no hace más que incrementar el nivel de estrés porque el organismo paga las consecuencias con kilos de más y malestar generalizado. Balnearios, centros Spa y de estética tienen que contribuir a llevar una dieta saludable en la que no falten ensaladas, aceite de oliva, verduras, pescados y carnes magras a la plancha así como bebidas sin alcohol.

Buen humor. Al incorporar estos hábitos saludables en la vida, hacemos que el cliente se sienta más a gusto consigo mismo y relajado. Se encontrará satisfecho y de buen humor. Una actitud positiva que intentará llevarla a su día a día, fortaleciéndole a la hora de hacer frente a situaciones de estrés, problemas e inconvenientes que surjan en el futuro. Una buena sonrisa activa los músculos de la cara y libera endorfinas, sustancias positivas para el organismo.

Limpieza facial. Con exfoliación para eliminar células muertas y toxinas acumuladas dejando la piel oxigenada para absorber
los tratamientos de cuidado facial que practiquemos a continuación. Una mascarilla con ración extra de nutrientes y un masaje facial que active la circulación de la piel. Es fundamental una piel limpia para actuar contra la inflamación de la piel, mantener a raya la grasa y librarla de la contaminación acumulada, ayudando a la renovación celular.

 

La luz azul ataca

Según estudios, los españoles pasan una media de 167 días al año mirando pantallas con efectos sobre la piel ya que pueden producir hiperpigmentación y estrés oxidativo. Aunque la luz azul se utiliza para tratar el acné, algunos estudios muestran un efecto no deseado a nivel celular. “El problema podría derivar cuando hay una exposición abusiva a luz azul, algo que todavía está por definir”, afirma el Dr. Rubén del Río, miembro de la AEDV. No obstante, cada vez hay más estudios que muestran los efectos biológicos de la luz azul.

“Potencialmente, puede producir daños cutáneos por estrés oxidativo. Esto va a activar a los melanocitos para que incrementen la melanina cutánea. También se ha visto que afecta al estado hídrico de la piel y a la barrera cutánea porque la exposición a esta radiación altera la síntesis de algunas proteínas. Todo ello puede revertir en un mayor envejecimiento y en una mayor pigmentación”, enumera José Aguilera, doctor en biología y académico de la AEDV.

Un 30% de la radiación que el sol emite entre las nueve de la mañana y las ocho de la tarde es luz azul. Un porcentaje que no supone un riesgo para la salud cutánea. Sin embargo, apunta el Dr. Aguilera, hay que tener en cuenta las otras fuentes de luz azul: las luces LED y las pantallas. La clave para saber si la luz azul puede suponer un riesgo para la piel está en el grado de exposición que necesita esta radiación para generar un daño. Según un reciente trabajo, serían 48 horas seguidas. “Pero hay que tener en cuenta que todo suma -sostiene el Dr. Aguilera-. Un 37% de la radiación de un fluorescente pequeño es luz azul, las luces LED blancas emiten un 35% de luz azul, el porcentaje de esta luz emitida por la pantalla del móvil, de una tablet o de
una televisión asciende al 40”.

 

Reducir el estrés cutáneo

Flotarium. Es una piscina que cumple en gran parte el sueño de volar y de la total ingravidez. Gracias a un sutil aumento de la mineralización del agua, cambia su densidad y permite al cuerpo ‘levitar’ en el agua sin hacer esfuerzo, relajando cada fibra y aportando muchísimos beneficios a la salud. Despeja la mente y aumenta la capacidad de atención. Alivia la tensión, gracias a que los músculos no tienen que soportar el peso del cuerpo y se pueden relajar por completo. Reduce el insomnio y el estrés. Mejora la circulación sanguínea.

Momentos de calma. Un buen ejercicio es hacer una respiración abdominal profunda. Enseña a inspirar profundamente por la nariz contando hasta cuatro, con su mano posada sobre el vientre para observar cómo se hincha al tomar aire y, tras una pausa de un par de segundos, soltar el aire lentamente por la boca, contando también hasta cuatro, mientras sienten cómo el abdomen se deshincha. Este tipo de respiración diafragmática tiene una acción calmante que puede incluirse antes de cualquier protocolo.

Frutas y verduras. Aporta las vitaminas que el organismo requiere en estos periodos, reduciendo al máximo en los buffets el azúcar y el almidón.

Beauty Sleep. “Para las pieles debilitadas por el estrés y la falta de sueño, este tratamiento con un ritmo lento y una presión moderada de los movimientos de la mano promueve la relajación absoluta, disipa el cansancio y le da al rostro una apariencia de serenidad”, asegura Ana Chamizo, responsable de Balnearios de Castilla Termal Hoteles.

Mascarilla hidratante y calmante. No a los productos astringentes ni irritantes, y sí a los hidratantes y calmantes. Alivia
los síntomas más agudos del estrés cutáneo, como deshidatración e irritación con activos como el aceite de Abisinia, rico en ácidos grasos insaturados y el extracto de aceite de Candeia, de acción antiinflamatoria, o el extracto de hoja de Tephrosia, de efecto calmante.

 

Acumulación de maquillaje

El maquillaje es parte imprescindible diaria de muchas personas pero, ¿y el proceso de desmaquillado? Quizás por pereza, cansancio o falta de tiempo, son muchas las mujeres que no todas las noches limpian el rostro de la manera adecuada, lo que tiene consecuencias nocivas en la piel.

Dentro de los ámbitos de la belleza y el bienestar, proponemos un programa enfocado a recuperar la piel de los ‘adictos al maquillaje’. “Por las noches es cuando la piel se regenera. Si no se limpia adecuadamente, este proceso no se cumple del modo apropiado. Durante el sueño nocturno se asimilan mejor los productos. Si la piel tiene maquillaje, se bloquearán los poros y se frenará la regeneración celular”, expresa Toñi Leal, spa manager de Royal Hideaway Sancti Petri. Make up detox es un plan de tres días 100% personalizado con tratamientos que purificarán el rostro, cuello y escote, eliminando las células muertas y haciendo un efecto depurador para que vuelva a un estado saludable.

 

CINCO SEÑALES QUE REVELAN QUE LA PIEL ESTÁ BAJO TENSIÓN

1. Tira

Con el estrés la sequedad llega a límites insospechados a causa del exceso de cortisol. Esta hormona aumenta la pérdida de agua transepidérmica y disminuye su capacidad de retener agua.

2. Está irritada y con rojeces

El organismo libera más histamina, compuesto que provoca irritación y sensibilidad extrema.

3. Brotes espontáneos de acné

El estrés produce un desequilibrio entre las bacterias buenas y las malas en la microbiota cutánea, formando granitos en barbilla, frente o alrededor de la boca.

4. Tono apagado

El cortisol es el responsable directo. Ralentiza el ciclo de renovación celular de la piel y esto hace que deje de mostrarse luminosa. Aparece con el tono opaco y apagado.

5. Más arrugas.

Provocadas por la ralentización de las funciones celulares que disminuyen la