Este ritual ayuda a paliar los efectos secundarios de la quimioterapia aplicada en los procesos oncológicos, tratando el cutis para conseguir una piel reparada, bien hidratada y nutrida.

Por Cristina Ortega
Directora de Bioestètica Barcelona


Creo que la Estética Oncológica es una especialidad necesaria porque lleva a cabo una labor social muy importante. Por este motivo, decidí especializarme en este campo de la estética y, siendo fiel a mis estándares de calidad, he desarrollado todos mis protocolos con cosmética específicamente formulada para el cuidado de la piel durante el tratamiento oncológico.

Es muy importante que tanto los tratamientos como la cosmética aporten calma y confort a nuestro cliente y, por eso, aquí proponemos un tratamiento facial que recupera la hidratación perdida en el cutis y deja una sensación de limpieza y flexibilidad renovada.

Como todos sabemos, los tratamientos oncológicos afectan al bienestar de la piel y a su aspecto físico en general. Esto repercute en la calidad de vida del paciente, afectando a su confianza y a la seguridad con la que afronta la enfermedad. Nosotros queremos que la Estética Oncológica lo acompañe durante toda la enfermedad y le ayude a mejorar su estado de ánimo, viéndose bien y sintiéndose mejor. Nuestra labor como profesionales en este campo es la de cuidar, asesorar y realizar un seguimiento del estado de su piel.

Recibir al cliente

Cuando los clientes vienen por primera vez, los recibimos y hablamos con ellos para saber en qué fase están de la enfermedad. Lo ideal es empezar antes de cualquier proceso médico, para preparar la piel y mantenerla en óptimas condiciones, pero el día a día nos ha demostrado que esto es complicado. Por ahora existe muy poca información sobre nuestra labor y son muchos los pacientes que acuden cuando empiezan a tener molestias propias del tratamiento oncológico (tales como prurito, descamación, irritación, manchas, parestesia, erupciones, etc.). Lo ideal es paliar estos efectos tratándolos antes de que aparezcan. Por eso creo que es muy importante dar a conocer esta especialización, para que los pacientes conozcan nuestro trabajo y puedan mejorar su calidad de vida durante todo el proceso.

Tratamiento recuperador facial

Este protocolo está indicado para personas que están en pleno proceso de quimioterapia. Como sabemos, el tratamiento con quimioterapia es el uso de los fármacos para destruir las células del organismo. Éstos son fuertes y provocan daños a muchas células en crecimiento, incluidas las sanas. Cada caso es diferente, pero suele causar efectos secundarios en la piel, como sequedad, irritación, erupciones o manchas. La mayoría de estos efectos son transitorios y los podemos minimizar con las pautas de autocuidado y los tratamientos profesionales realizados en cabina. Durante el tratamiento de quimioterapia, la piel
necesita, además de un extra de hidratación y nutrición, regenerarse y renovarse.

Este es el protocolo que nosotros proponemos

Antes de iniciar cualquier tratamiento, valoraremos el estado de la piel para identificar el tipo de toxicidad y el grado, para después realizar el tratamiento más adecuado. Por ello, el protocolo puede variar según cada cliente.

  • Fase de higiene

Iniciamos el tratamiento desmaquillando la piel del rostro, cuello y escote con una leche limpiadora a base de camomila, ideal para pieles sensibles. Realizamos pases suaves y ascendentes. Retiramos el producto y secamos con un tissue con toques cálidos. A continuación pulverizamos con un tónico de agua termal para equilibrar el pH de la piel.

  • Fase de preparación

Preparamos la piel con un peeling de acción proenzimática, sin partículas, libre de alcohol y sin parabenos, en definitiva, extremadamente suave para la piel. Aplicamos una capa fina, lo dejamos actuar durante 1 minuto, retiramos con agua templada y finalmente, secamos.

  • Fase de hidratación de pestañas y cejas:

– Aplicamos un booster en pestañas y cejas indicado para la pérdida de pelo. Es un tratamiento que repara las fibras capilares dañadas. Su potente acción hidratante refuerza la vaina y el tallo, mejorando su resistencia.
– Si vemos que el cliente tiene tricomegalia (crecimiento excesivo del pelo que da lugar a pestañas largas, rizadas y rígidas) cortamos con unas tijeras el exceso de pelo. Este paso suele realizarse 1 vez al mes.

  • Tratamiento:

– Aplicamos una crema formulada con manteca de karité, aceite de pepita de uva y vitamina F, entre otros ingredientes, mediante movimientos digitales hasta su completa penetración. En este paso, vamos a nutrir, hidratar y regenerar la piel.
– Realizamos una dinámica detox a base de bombeos realizados a ritmo lento y suave. Los movimientos empiezan en la clavícula y van subiendo poco a poco por el cuello, alrededor de la boca, las mejillas, los ojos y finalmente en la frente.
– A continuación aplicamos una mascarilla peel off. Con propiedades hidratantes obtenidas del extracto de algas marinas, propiedades calmantes gracias a su aroma de violeta y con un alto contenido en vitamina A, B y E, proporcionadas por la avena. La máscara fragua en la piel favoreciendo la penetración de los principios activos.
– Finalizamos el ritual con la retirada de la máscara de una sola pieza y aplicando protección solar SPF50 con o sin color, a elección del cliente.

Pautas de autocuidado

Otra parte no menos importante de la visita es la de informar a los pacientes sobre las pautas de autocuidado. Es esencial seguirlas y somos responsables de explicar esto al paciente ya que, de esta forma, podremos contrarrestar los efectos y síntomas provocados en la piel. Estas pautan varían según la etapa, no son las mismas durante la quimioterapia, ni durante la radioterapia o durante el tratamiento hormonal, tampoco en la reconstrucción mamaria. Como decíamos, cada caso es único y por ello debemos particularizar e indicar al paciente las pautas o cuidados a seguir, que podrán ir cambiando según avance el tratamiento.