Las personas mayores y/o aquellos que presentan un sistema inmunitario deprimido debido a diferentes patologías son los más propensos a contagiarse del coronavirus, la enfermedad que ocupa todos los titulares de la prensa mundial.

A la espera de que la comunidad científica encuentre una vacuna, la solución a este problema sanitario, declarado pandemia global, la tiene nuestro sistema inmunológico. De él, de su fortaleza y de su capacidad para luchar contra todo tipo de amenazas víricas depende nuestra salud.

Al margen de las indicaciones propias de cómo prevenir el contagio de coronavirus ( lavarse las manos, estornudar en la flexura del codo y seguir las recomendaciones con respecto a la asistencia o no a clases y trabajo), es importante pensar en un decálogo de actuación a largo plazo, en este caso basado en el antiaging.

La medicina antiedad, explica uno de sus mayores expertos internacionales, el doctor Luís López Tallaj, no sólo permite mejorar las condiciones de vida actuales de los pacientes, sino que sienta las bases  del cuidado de las generaciones futuras, con una mirada basada en la prevención y no en el abuso de la medicación.

Así, el miembro de la Sociedad Española de Medicina Antienvejecimiento y Longevidad, SEMAL, y basándose en los tres pilares del antiaging –alimentación, sueño y ejercicio–, nos deja estos diez consejos para reforzar nuestro sistema inmunológico.

  1. Siempre, y más en estos meses estacionales en lo que a enfermedades víricas relacionadas con las vías respiratorias se refiere, incluir un suplemento de Vitamina D3 en una dosis de 5000 UI al día en adultos. Entre sus múltiples beneficios se encuentra el la posible reducción de la severidad del asma, un problema que complica en la actualidad los síntomas asociados al coronavirus. Por supuesto, la vitamina D3 protege contra los virus y el resfriado común.
  2. Como solución temporal y preventiva para las personas que tengan que salir de viaje durante el tiempo que dure la crisis del covid19, López Tallaj recomienda la aplicación por vía endovenosa de  Glutation antes de salir. Se trata de un poderoso antioxidante, que revierte el daño causado por el estrés oxidativo que se acumula en el cuerpo como resultado del proceso de envejecimiento y la contaminación ambiental. También puede suministrarse al regreso.
  3. La calidad del sueño es vital para la salud y mantenerla a lo largo del tiempo importantísimo para luchar contra el envejecimiento y mantener una buena salud mental, así como un sistema inmunitario alerta. Además de eliminar los aparatos electrónicos del dormitorio y de mantener el cuarto en completa oscuridad, a quienes les cueste conciliar y mantener el sueño, el experto  recomienda un suplemento de Melatonina. La pauta es de 10 mg de melatonina media hora antes de ir a la cama. No presenta efectos secundarios ni problemas asociados de adicción, como ocurre, en algunos casos con las benzodiacepinas, sobre todo si se toman sin control.
  4. Aprender a comer de manera natural. Sí, informarse del daño que para que para nuestras defensas en particular y para nuestra salud en general suponen los alimentos procesados, el azúcar refinado, los refrescos de cola y otras bebidas edulcoradas, entre las que se incluyen los zumos y batidos para niños. Es fundamental descartarlos de nuestra lista de la compra. Se va tomando cada día mayor conciencia de que no sólo no son saludables sino de que nos enferman.
  5. Siguiendo con la nutrición, clave de nuestra salud  y de cómo la reflejamos en el nuestro físico: frutas, verduras, pescado de temporada y carnes magras sí. Reducir el consumo de cerdo, carnes rojas, alcohol y nada de snacks y aperitivos preparados. Tomar lácteos en la edad adulta dependerá de carencias puntuales, pero la pauta es reducirlos.
  6. Los alimentos ricos en propiedades antiedad son los que poseen mayor índice de vitaminas C, D y A, betacarotenos, además de los ricos en ácidos Omega 3. Algunos ejemplos: granada, naranja, aguacate, sardina, tomate, espinaca, jengibre. Estos alimentos favorecen la producción del colágeno.
  7. La práctica deportiva es importante. Pero a cada edad la suya, sin forzar, para no producir desgaste oxidativo. Lo importante es huir del sedentarismo y desarrollar cierta actividad aeróbica. Caminar es buen ejemplo para todas las edades por ser un ejercicio completo y favorecer el contacto con el aire libre.
  8. Buscar ayuda en caso de estrés, ansiedad y otros problemas de nerviosismo, que debilitan el sistema inmune, nos dejan indefensos frente a la enfermedad y nos envejecen. El mindfulness busca la atención plena para alejar la mente del ruido constante de los problemas. Se trata de encontrar un punto de descanso para la actividad cerebral. El yoga, la meditación o actividades como colorear, escribir o los hobbies pueden ser de gran ayuda.
  9. No al tabaco. Una de las sustancias más nocivas y cada día más relacionada con altos índices de mortalidad en todo el planeta. En casos como el  del coronavirus y otros relacionados con el aparato respiratorio, puede alargar la enfermedad. Si la persona es mayor y fumadora, puede modificar la gravedad del diagnóstico
  10. Por último,  la protección a las agresiones externas también es muy importante. El protector solar nos debe acompañar todo el año, por lo que respecta al efecto nocivo de los rayos ultravioletas, y hay que tener precaución en cuanto a los daños de la contaminación. Las mascarillas, ahora presentes en las calles por el coronavirus, pueden ser de utilidad cuando se practica deporte en ciudades con altos niveles de polución.