“En invierno se producen más brotes de dermatitis atópicas. El frío produce una mayor fragilidad capilar, provoca la pérdida de agua en córnea y retrasa el ciclo de renovación celular, además de aumentar la sensibilidad de la piel” explica Inmaculada Canterla, miembro de la SEMAL y la SEMCC
La Directora de Cosmeceutical Center ha elaborado un “Decálogo para abrigar la piel” con el que ayudar a evitar/prevenir los efectos adversos del frío sobre la piel


El frío es uno de los agentes externos que más puede agredir la piel: la barrera epidérmica se vuelve más frágil, hay mayor riesgo de ruptura y una menor elasticidad, y todo ello favorece una tendencia de la piel a inflamarse más fácilmente y facilita la aparición de eczemas. Como nos explica la experta en piel, Inmaculada Canterla (farmacéutica miembro de la SEMAL y la SEMCC) “es un hecho objetivo que en invierno se producen más brotes de dermatitis atópica, con lo que el clima (temperatura y humedad) están implicados claramente en su evolución. A menor temperatura se reduce la hidratación de la piel, la producción de sebo y aumenta la sensación de picor”. La especialista y Directora de Cosmeceutical Center ha elaborado un decálogo específico con consejos para proteger la piel de las bajas temperaturas: “Decálogo para abrigar la piel”.

 

¿Cómo afecta el frío a la piel?

“El frío es un factor climático que puede afectar al ADN celular de la piel, al generar una mayor fragilidad capilar que produce que la piel esté más apagada y menos elástica; afecta también a la capa superficial (córnea) que pierde el agua que contiene y en consecuencia se agrieta y descama; además retrasa el ciclo de la renovación celular y aumenta la sensibilidad de la piel, empeorando las pieles con rosácea, dermatitis, etc.” explica Inmaculada Canterla.

Por todo ello, la experta y Directora de Cosmeceutical Center ha querido elaborar un práctico decálogo con el que ayudar a evitar y/o prevenir los efectos que el frío tiene sobre la piel.


“Decálogo para abrigar la piel” por Inmaculada Canterla

– No hay que olvidar el uso del filtro solar en invierno. En toda rutina del cuidado de la piel, y sea cual sea la estación del año, es imprescindible que el último paso sea la aplicación del filtro solar. Aunque existe la creencia errónea de que el sol no afecta a la piel en invierno, la radiación de los rayos UVA (que son los que afectan a los tejidos cognitivos, dañando el ADN, las células, los vasos y tejidos) es unas 17 veces mayor que la radiación de los rayos UVB (daños inmediatos en la piel como quemaduras) y ésta se mantiene estable bajo cualquier tipo de situación meteorológica (llueva, nieve, etc.).

– Utilizar cosmecéutica formulada con los siguientes activos por sus propiedades reparadoras, protectoras y regeneradoras como: aceites naturales vegetales (como el aceite de sésamo, el aceite de macadamia, el aceite de chia), Vitaminas B3 y B5, Teprenona (que va muy bien para calmar las pieles hipersensibles) y Vitamina K2 (para reforzar las paredes de los capilares).

Los hábitos alimentarios y el estilo de vida también influyen en la condición de la piel, por ello es importante una ayuda micronutricional con suplementos tipo: Aceite de Prímula (con ácidos grasos esenciales insaturados que es útil en trastornos de la piel y del pelo), Zinc (agente antiinflamatorio y antioxidante), Omega 3 (se recomienda comer pescado azul y/o suplementar con aceite de pescado purificado y concentrado).

– Beber entre 1,5 y 2 litros de líquido al día. Cuando aparece la sensación de sed es porque ya se ha producido cierta deshidratación.

– Las calefacciones no son beneficiosas para la piel. Por ello es es aconsejable utilizar humidificadores ambientales en casa, para contrarrestar los efectos de la calefacción y mantener el ambiente con mayor humedad relativa.

– Se aconseja realizar duchas (no baños) tibias y cortas. Los baños largos pueden derivar en una piel seca e irritada porque se daña el estrato córneo, el manto ácido e hidrolipídico y se dificulta su función de barrera protectora. Además es recomendable utilizar aceites de baño, jabones Syndet o “soap free” (jabones sin jabón, que son más suaves que los tradicionales y respetan más la naturaleza de la piel), y geles de baño con pH entre 4,5-5,5 para mantener la acidez normal de la piel, sin perfumes, sin conservantes ni colorantes para minimizar el riesgo de alergias. Es importante que no contengan Sodium Lauryl Sulfate ni Sodium Laureth Sulfate, han de ser “SLS SLES free”.

– En las duchas mejor no emplear esponjas ni frotar la piel. Y después, secarse con toques (no frotando la piel) con toallas de algodón. Tampoco se aconseja dejar secar la piel al aire.

– Es imprescindible utilizar crema hidratante a diario, después de la ducha, para evitar la sequedad (incluso, 2 veces al día). Este gesto ayudará a que la barrera epidérmica permanezca íntegra y a retener la hidratación de la piel. Hay que indicar de forma personal e intransferible en cada caso la crema corporal más apropiada (tras una valoración personalizada realizada por un experto en piel).

– Después de hacer deporte es importante ducharse rápido, para evitar que el sudor reseque más la piel.

– Emplear tejidos que no irriten la piel (algodón y/o lino) más que otros que puedan irritarla (lanas y/o poliéster).